Verano de 1992

Introducción

Como ya sabemos, para las vacaciones de verano Monica y Ana se turnan, un año cada una, para quedarse al cuidado de Jessica, porque sigue sin haber manera de convencer a esta niña para que se vaya de campamento o se quede con una familia de acogida, aunque sea del barrio, por su empeño en que su Daddy, si viene, la vendrá a buscar al St. Clare’s.

Jessica, 11 años

La cuestión es que Jessica ha logrado completar su primer año con la asignatura de Spanish (español), y esa afirmación de «I don’t speak Spanish«, que parecía un ‘superpoder’, ahora parece desvanecerse poco a poco. Es importante recordar que, aunque su progreso ha sido notable, no ha asistido a clase de esta asignatura de manera regular, ni de ninguna otra. No ha calentado la silla del aula ni con su sombra.

Ha sido Ana, su tutora, con gran paciencia y comprensión, quien ha sido fundamental en este primer acercamiento y apoyo en su aprendizaje. Ha sido su profesora particular, con la técnica de la lectura no comprensiva y que al menos el libro de texto no estuviera tan solo de adorno en la mochila ni para calzar una de las mesas. Servirá para otra niña el próximo curso.

Diremos que, al final, las calificaciones globales al final de curso quizás no sean dignas de enmarcarse, pero gracias a su esfuerzo personal y un poco de benevolencia, ha logrado aprobar todo, incluida la asignatura de Spanish. Esto le permite relajarse y disfrutar de un merecido descanso; sin embargo, como suelen aconsejar, siempre será beneficioso que repase un poco.

Pero, como es Monica quien se queda como responsable, esa presión o preocupación por hacer que aproveche el tiempo, por que mantenga esa progresión y mejoría en sus traumas infantiles, queda en «stand by», detenido hasta después de las vacaciones.

Tampoco es que Monica se desentienda y se limite a darle de comer y cerciorarse de que, al caer la tarde, Jessica sigue sana, salva y de una pieza, que no le causa más problemas ni preocupaciones que cualquier otra niña con esa edad y en esas circunstancias. Sin embargo, el empeño e interés al respecto está bastante matizado.

Monica

1992, el verano de España

El caso es que España está en el centro de la noticia: Exposición universal de Sevilla, Juegos Olímpicos en Barcelona, Tour de Francia con Miguel Indurain como maillot amarillo por segundo año consecutivo… y, si te descuidas, hasta es noticia de portada lo que desayuna Daddy cada mañana.

Como ya sabemos, gracias a la televisión vía satélite con la que cuenta el St. Clare’s, porque se supone que Ana no se lo ha guardado en la maleta cuando se ha marchado de vacaciones, se puede estar al día de lo que sucede en cualquier parte del mundo. Basta con que se hable de ello en las noticias o en cualquier programa de televisión de emisión internacional desde cualquier lugar del mundo.

Televisor

Sin embargo, dado que Ana se ha marchado de vacaciones, está ausente durante esas semanas y Jessica es más tendente a reprimir cualquier impulsividad o curiosidad al respecto, aparte de que, por lógica, con su edad, ha de atenerse a ciertas restricciones. Tampoco es que Jessica se pueda permitir ver toda la televisión que le apetezca.

De hecho, si ya tenemos una ligera idea de cómo es la mentalidad y la personalidad de Monica, ésta puede prescindir sin mayor remordimiento y problema de toda esa tecnología moderna y de saber lo que pasa más allá de su entorno. Bastante tiene ya con sus problemas del día a día y tampoco es muy partidaria de un exceso de condescendencia y permisividad.

Al final, parece que seguimos desconectados de lo que realmente acontece en España durante esos dos meses de verano. Aparte de que permanecemos desinformados sobre los logros deportivos y olímpicos de los atletas de Estados Unidos. No sólo de los españoles. Lo que plantea interrogantes sobre esa rivalidad imaginativa y sana entre ambos países y quién ha logrado obtener más medallas.

Nos vamos a quedar sin saber si hay alguna remota posibilidad, por pequeña y absurda que sea, de si entre los participantes en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 se encontraba «Daddy». Por eso de que éste tiene que ser alguien especial, importante, que destaque y asombre con todo lo que hace.

¿Por qué su «Daddy» no viene a buscarla?

Sabemos que Jessica se mantiene a la expectativa de que cualquier día, cuando menos se lo espere, su Daddy llamará a la puerta y preguntará por ella. Tal vez primero lleguen noticias de que lo han localizado y que es conocedor de la existencia de Jessica, que tiene interés en ejercer de padre y asumir su patria potestad.

Tampoco es que la Exposición Universal en Sevilla o los Juegos Olímpicos de Barcelona se consideren eventos más importantes que el hecho de acudir a buscar a Jessica. Pero, quién sabe, quizás este verano Daddy haya estado demasiado ocupado.

Suceden demasiadas cosas en España como para que a este no le afecten de algún modo.

Lo importante de verdad

Lo relevante es que a Jessica no se le note demasiado que empieza a tener un tímido e incipiente interés y curiosidad por todo lo referente a España. No vaya a ser que alguien se lo tome en serio y sus traumas y excusas empiecen a perder credibilidad y la obliguen a asistir a clases de la asignatura de Spanish con la misma normalidad que los demás.

Jessica no se va a querer dar por vencida ni convencida con tanta facilidad. Por lo cual casi se agradece que Ana se haya tomado estos meses de vacaciones y regrese a finales de agosto con la idea de que su ausencia supondrá un retroceso en esa mejoría. Dos meses sin tocar un libro; sin que nadie intente mantener con Jessica una conversación en español; dejando que haga lo que le venga en gana mientras no se haga daño.

De hecho, esta ausencia de Ana puede parecer premeditada; consciente de que este verano de 1992 es demasiado relevante como para no pensar que Jessica se puede llegar a sentir un tanto agobiada con tanta noticia sobre España. Es mejor no forzar la situación y dejarla un poco a su aire.

Origen