💸 ¿Cómo aprenden las chicas de St. Clare’s a gestionar el dinero? 💸
En St. Clare’s, no solo se les enseña a las chicas sobre modales y responsabilidades, ¡también sobre cómo manejar sus finanzas! A través de un sistema único, están aprendiendo a valorar el dinero, la caridad y las consecuencias de sus decisiones económicas.
¡Vamos a contarte un poco más sobre este enfoque tan original!
1️⃣ La cuenta HTC: Aprendiendo a ahorrar y a ser responsables.
A los trece años, las chicas como Jessica reciben su cuenta bancaria «Home Teen Checking (HTC)», con un depósito inicial de $100. A partir de allí, tienen una asignación mensual de $40 para gestionar durante todo el mes. Aunque tienen acceso a su cuenta, no pueden simplemente ir al cajero automático… ¡Todo debe pasar por Ana o Monica! 🤔
Esto les ayuda a aprender a ahorrar, pero también a ser responsables de sus acciones. Por ejemplo, si alguna hace algo que no está permitido, como una multa por mal comportamiento, esa cantidad se resta de su cuenta. Sí, los $40, ¡y ni hablar de los mensuales intereses no ganados! 😬
Pero tranquilos, ¡las penalizaciones se borran después de cada confesión! 🙏 Si en su HTC había un saldo previo de $123,25, por ejemplo, se les repone como si no hubiera pasado nada.
2️⃣ Los Préstamos y los Intereses: ¡Todo tiene su precio!
A veces, si una chica necesita algo que no puede pagar con lo que tiene en su cuenta, ¡puede pedir un préstamo! 😳 Monica y Ana se ofrecen a adelantarles el dinero que les falte.
Pero ojo, los préstamos vienen con condiciones:
- Deben estar justificados. – Nada de caprichos tontos ni gastos impulsivos.
- Se devuelven con intereses, porque han de asumir que ese exceso tiene un coste, para que no abusen de ello y fomentar así su capacidad de ahorro. (¿1 centavo por cada 10 dólares al mes?)
- Estas deudas no se perdonan con una simple «confesión». Lo del perdón es solo para los pecados y los castigos.
- ¡Nada de olvidar las deudas! 💳💰
- Además, cuanto más tarde en pagarlo, mayor será la cantidad total en concepto de interés. 😅
3️⃣ Sacrificios en el Comedor: ¡Dona con el corazón! ❤️
En lugar de donaciones en efectivo, Ana ha creado un sistema de «sacrificios» que fomenta la caridad y la generosidad. Las chicas escriben en papeles los sacrificios que hacen por los demás, ¡y pueden asignarles un precio simbólico! Aunque lo ideal es que no pongan un valor (ya que un sacrificio hecho de corazón no tiene precio), a veces se les anima a reflexionar sobre el verdadero valor de sus acciones. 🙌💖
Es decir, que más que fomentar el uso del dinero, se fomenta que demuestren un espíritu altruista y desinteresado. Eso de que «tanto tienes, tanto puedes dar«, que la riqueza se mida más por ese pensar en las necesidades de los demás que en aumentar el saldo en la cuenta del banco.
El St. Clare’s depende de la generosidad. Lo mínimo es que ellas tomen y practiquen con el ejemplo, según sus posibilidades y capacidades. Importa más la predisposición que el sacrificio en sí mismo. De manera que tampoco es cuestión de autojustificarse, dado que no habrá un reconocimiento formal ni una gratificación. Es puro altruismo.
4️⃣ El límite de retiro: ¡Nada de malgastar!
Para evitar que se descontrole el gasto, hay un límite de retiro semanal de $1 por cada año cumplido. Si exceden este límite, ¡prepárense para una penalización! 😱.
Por ejemplo, Jessica, a sus trece años, con esa asignación mensual de $40, cada mes podría llegar a gastar un máximo de $52 (13×4). Lo que le permite pedir un préstamo de $12, pero habría de tener en cuenta el coste de los intereses de la deuda acumulada, si la tuviera. Que, como poco, recibiría una llamada de atención ante tanto derroche.
Es decir, que a la hora de pedir ese adelanto, también se les pide moderación y responsabilidad, que sean conscientes de que todo tiene un límite. Tampoco se puede sacar de donde no hay. Es preferible que se fomente el ahorro y una buena administración. Que el gasto a final de mes no llegue a esos $40.
Se ha de asumir que, con el estilo de vida que llevan, el dinero que perciben tiene que ser suficiente para cubrir esos gastos, dado que ya de por sí tienen las necesidades básicas cubiertas y ese dinero es para sus gastos particulares, para que desarrollen una vida social como cualquier otra chica de su edad, que se relacionen con las amigas en igualdad de condiciones.
Intentan evitar en lo posible la mentalidad de que por el hecho de vivir en el St. Clare’s se hayan de considerar niñas pobres o sin recursos. Dependen de las donaciones que se hacen a la parroquia y se destinan al St. Clare’s, así como de la generosidad de sus familias de acogida, pero ello no implica que ellas hayan de mendigar nada ni a nadie.
5️⃣ ¡Intereses por ahorrar!
Si ahorran, ¡pueden ganar intereses! 🤑 Reciben un centavo por cada diez dólares que tengan en la cuenta al final de cada mes. Esta es su recompensa por ahorrar y administrar su dinero con sensatez.
Se asume que este cálculo y cuantía también se establece en lo referente a los intereses de devolución de los préstamos, lo que en principio puede parecer bastante económico y beneficioso para ellas.
Cuanto más dinero sean capaces de ahorrar, más ganan, pero de igual modo, cuanto más derrochen, mayores serán las pérdidas que hayan de asumir, por lo cual habrán de pensar si les compensa verse en esa tesitura y a qué plazo. Quizá les sea más rentable ahorrar un poco más y no abusar de esos préstamos.
Aportaciones
Se entiende que, dado que las niñas pueden llegar a recibir dinero de sus familias de acogida y que no es necesario que lo escondan bajo el colchón ni en una caja de zapatos en el fondo del armario, todo el dinero del que puedan disponer se incluye en esa cuenta individual del HTC. De ese modo, Monica y Ana tienen un mejor control de las finanzas de cada una de las niñas.
Queda claro que ni a las niñas ni a las familias de acogida se les reclama ningún pago en concepto de gasto de manutención o alojamiento. Lo que las familias aportan son donativos voluntarios que se entregan y gestionan desde la parroquia. En último caso, lo que entreguen a cada niña es para éstas y no para la entidad, aunque contribuya a reducir costes al proporcionar a las niñas una mayor autonomía económica.
El trapicheo que Jessica con la ropa se define y considera una anomalía económica. Es un tráfico de ropa que está fuera de todo control, por mucho que Jessica lo justifique por las limitaciones derivadas de sus circunstancias particulares. La ropa no es una mercancía con la que se haya de negociar ni obtener un beneficio.
Conclusión
En resumen, la gestión del dinero en St. Clare’s es todo un desafío que combina lecciones prácticas sobre el ahorro, las deudas, la caridad y las recompensas por la responsabilidad financiera. ¡Una escuela de vida! 🌱💸
También es una manera de empezar a ser responsables y tomarse un poco más en serio tanto su comportamiento como la práctica de ciertos sacramentos, por eso de que la mala actitud les ha de pesar tanto en la conciencia como en el saldo de la cuenta bancaria.
Tal vez resulta un poco egoísta eso de «portarse como es debido» tan solo por evitar esa sanción económica, o volver del confesionario con «cara de niñas buenas» reclamando el perdón de la deuda. Dado que mientras el saldo no sea negativo, siempre cabe la posibilidad de comprarse eso que consideran imprescindible e indispensable en sus vidas.
¿Qué opinas de este enfoque tan curioso? ¿Crees que es una buena manera de enseñar a las chicas sobre dinero y responsabilidad? 💬✨ ¡Cuéntame tu opinión en los comentarios!

Origen
- Esperando a mi Daddy. Thursday, April 21, 1994
- Conversación con ChatGPT sobre este pasaje de la novela.
- Reflexiones personales

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