Introducción
Monday, June 20, 1994 (09:00 pm)
Otro verano que no está incluido como tal en la novela, por lo cual nos quedamos sin saber si al final hubo ocasión de disfrutar de ese día de playa antes de que Ana se fuese de vacaciones, como siempre, sin que nos lleguemos a enterar de sus andanzas, pero con la tranquilidad de que regresará antes de que comience el nuevo curso.

Tenemos a una Jessica un año más madura, más responsable, más sociable, aunque de esta ecuación de su vida social la presencia de los chicos cada vez pierda relevancia. En todo caso, éstos dejan de ser ese foco de iluminación y virtuosismo con el que se sienta identificada. Son chicos y ella es una chica, porque le pasa eso que les pasa a las chicas.
¡Pues qué verano más aburrido! Ya ha dejado de tener relevancia el aliciente de escaparse al parque a participar de los juegos con los chicos, porque tiene asumido que eso que a ella le ocurre a ellos les va a resultar complicado entenderlo.
Compartir confidencias de chicas con un chico, lo cierto es que, así planteado con frialdad, resulta un poco raro e incluso inoportuno. Ella ya se siente lo bastante loca consigo misma como para pretender o esperar que dicha locura se vuelva contagiosa o provoque que más de uno la mire con cara rara. ¿De qué me estás hablando?
Monica se queda al mando.

Este es otro verano en que Monica se queda como responsable y ya sabemos que, aunque sea una mujer encantadora, que disfruta de su trabajo, de cuidar de las niñas, es una mujer que ya empieza a tener una cierta edad, con una mentalidad un poco más tradicional y que tiene la paciencia justa como para aguantar tonterías.
Puede decirse que Monica no está demasiado de acuerdo, aunque lo asuma, con el trato que recibe Jessica. Es de las que piensa que habría que dejarse manipular menos por ese victimismo y chantaje emocional y mostrarse algo más serios. Que en la casa quienes mandan y tienen la última palabra son los adultos y no una mocosa que se cree que tiene a todo el mundo engañado.
Pero no vamos a criticar ni a decir nada negativo de Monica, porque es una mujer que se hace querer y respetar por todo el mundo, que si está al mando del St. Clare’s es porque tiene capacidad y carácter para ello, incluso ante casos tan particulares como el de Jessica.
La contratación de Ana no fue solo para suplir la marcha de las anteriores tutoras ni cubrir las limitaciones de Monica a la hora de ocuparse de quince niñas en edad escolar con circunstancias personales complicadas. Ana es una chica joven, una titulada universitaria que se supone está especializada en tratar a niñas que requieren la atención personalizada.


Ana no se desentiende.
Podemos suponer que, aunque Ana se merece disfrutar de esas semanas de vacaciones, de tiempo para ella sin la sobrecarga del trabajo, tampoco es que se desentienda del todo.
Las demás niñas disfrutan de estas semanas de vacaciones en compañía de sus familias de acogida o en el campamento de verano, pero Jessica se queda en el St. Clare’s y no precisamente como parte del mobiliario. Aparte de darle de comer y garantizarle un sitio donde quedarse, cubrir sus necesidades de vida, se puede comprender que ello ofrece la oportunidad de seguir trabajando con ella.
Este verano hay varias consideraciones a tener en cuenta y a añadir a todo lo que se acumula de años anteriores, ya que para considerar que está de vacaciones de todo, el primer requisito sería que no se hubiera quedado y comportara con la normalidad propia de su edad, de las demás.
- Lo primero y más urgente es eso que le ocurre a las chicas, que Jessica es una jovencita en plena adolescencia que ha comenzado el verano con esa sorpresa, por lo que es conveniente que Monica esté un poco más pendiente, por si la viera demasiado perdida o susceptible a la hora de gestionarlo.
- Es el primer verano que pasará en el trastero y es importante que no piense que se la ha trasladado allí porque pretendan olvidarse de ella y aún menos concederle excesiva libertad de horarios. Las normas son las mismas con independencia de cuál sea el dormitorio. De hecho, se espera que se comporte de una manera un poco más responsable.
- Ya va siendo hora de que se tome un poco más en serio lo de la asignatura de Spanish, por lo que no está de más un último intento por convencerla para que empiece a acudir a clase de Spanish con normalidad, que se convenza de que no sea ninguna tortura ni pesadilla. En cualquier caso, sin presionarla, que si no cede, no habrá cambios en ese sentido.
- Tenerla vigilada para que no desaparezca ni se escape por propia iniciativa. Mejor que reprima esos impulsos y se acostumbre a pedir permiso, sobre todo a no ser tan negativa ni recelosa con las visitas o la gente que se interese por ella.
- Dado que aún no ha abandonado del todo la mala costumbre del trapicheo con la ropa y tampoco está en edad de pensar que los chicos son tan ingenuos, porque se empieza a dudar de que ella sea tan inocente, se controla que en su armario no falte ni sobre ninguna prenda por causas no justificadas.
- El trato con los chicos no está vetado, como tampoco que Jessica se acerque por el parque o sencillamente le apetezca darse un paseo hasta allí para romper con la rutina y su aislamiento habitual. Sin embargo, mejor cerciorarse de que regresa de una pieza. Nada de meterse en peleas ni en juegos que pongan en riesgo su integridad.
- Si se aburre, aparte de perder el tiempo con distracciones propias, ya sea en su dormitorio o bajo la supervisión de Monica, que le dedique tiempo a los libros, que repase todas las asignaturas, a ser posible sin escarbar y evitando eso de «Esto hace referencia a España, paso«. Se estudia todo, porque los profesores la evaluarán de igual modo, salvo el de Spanish, dado que esa asignatura se gestiona aparte.
En conclusión,
Visto el panorama, casi resulta más tentador hacer las maletas y marcharse de vacaciones con Ana. De este modo nos enteraríamos dónde va, con quién y a qué se dedica durante todo este tiempo.
Quedarse otro verano más en el St. Clare’s, bajo la supervisión de Monica, aunque no haya que pedir permiso cada vez que respira o pestañea, no se plantea como el verano más divertido del mundo. Sobre todo porque Monica es menos afable y se muestra algo menos dispuesta a tener todo el día a una adolescente demasiado soñadora y reclamando su atención.
Origen
- Esperando a mi Daddy. Monday, June 20, 1994
- Reflexiones personales

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