No quiero charlas

Introducción

Monday, October 10, 1994 (10:00 am)

Jessica está demasiado tranquila. Ya sabemos que es una chica que no suele hacerse notar demasiado y más ahora que tiene su dormitorio en el trastero y vive un poco más aislada de lo que sucede en el resto de la casa, aunque en ningún caso ésta sea la situación ideal, porque a ella le gustaría ir a preguntar si hay noticias de su padre, de su «Daddy».

Este silencio, esta quietud, este intento suyo por pasar inadvertida, en parte es por evitar que le vuelvan a insistir con el tema de que ha de acudir a clase de Spanish con normalidad y tomarse dicha asignatura en serio, una vez que ha quedado demostrado que capacidad no le falta, aunque sea para sí misma y porque Ana no le consiente que se crea sus propios engaños.

El caso es que es lunes, no hay clase porque se celebra el Columbus Day y este silencio resulta demasiado sospechoso. Puede incluso que también se deba a que, a falta de otra niña por la que preocuparse esta mañana, Ana prefiere centrar su atención en ella para que Jessica no se sienta olvidada del mundo entre la hora del desayuno y la comida.

Conociendo las costumbres de Jessica, puede llevar a pensar que se ha escapado, que se ha marchado al parque para alejarse de este silencio y evadirse durante un rato de su propia realidad, por lo cual más vale asegurarse, ya que hacer una primera comprobación tampoco es tan complicado; el trastero tampoco es tan inaccesible y lo sombrío del pasillo tan solo asusta a las niñas, no a los adultos.

Pasillo de acceso al trastero// diseño 3D

Visita de Ana

Ana: (Se asoma por la puerta) Toc, Toc. – Me dice para hacerse notar. – ¿Se puede? —me pregunta. —Ya me imagino que te pillo con el libro de Spanish y que te he de dar dos segundos para que lo escondas y disimules. – Alega con complicidad.

Ya todos sabemos que Jessica tan solo agarra el libro de la asignatura de Spanish en presencia de su abogado, es decir, por imposición, lo cual no es el caso porque esta mañana no hay colegio y de todas maneras ella no acude a esa asignatura. Lo estudia en el St. Clare’s bajo la supervisión de Ana con progresos que saltan a la vista, pero de los que Jessica no quiere presumir, no vaya a ser que pierda sus privilegios y victimismo.

De todos modos, con o sin libro de Spanish, se trata de una adolescente a quien le gusta disfrutar de una cierta privacidad, tener sus secretos, que le dejen su espacio, que es justo lo que Ana pretende resaltar con ese comentario. Aunque tampoco haya motivo para ser desconfiada ni negativa al respecto. Jessica tampoco es una chica que tenga mucho que esconder, dado que apenas se mueve del St. Clare’s.

Ella es consciente de que se la controla, porque hasta ahora ha dado motivos para ello con el trapicheo con la ropa y sus escapadas al parque para participar de los juegos de los chicos, de donde no siempre vuelve entera; siempre hay caídas, tropiezos, resbalones, cuando no alguna pelea. Si se escapa sin permiso, después no se puede delatar por mostrar sus heridas. Es decir, que últimamente prefiere no buscarse problemas. Los chicos son chicos y se han vuelto un poco tontos.

Jess: Escribía. – Le respondo y muestro el cuaderno.

No hay nada de malo en que tenga un diario, de manera que Ana no le puede reprochar nada por ello. Mejor que tenga distracciones y entretenimientos que no supongan un riesgo para su integridad ni una preocupación por su bienestar. La escritura en el diario es una manera de autogestionar sus emociones, a falta de una amiga con quien compartir confidencias.

Nada de charlas. No lecture time

Ana: Nada de charlas. De acuerdo. – Me responde. – No sé si eres consciente de ello, pero has cambiado mucho en estos últimos años y no me refiero a que te hagas mayor, que eso es evidente para todo el mundo y alegría de muchos.

Aunque Jessica no se sienta con ánimos para escuchar sermones, Ana no se puede reprimir, dado que entiende que esta vez no es con intención de reprobarle nada. Más bien al contrario, de ensalzar para bien sus progresos, su madurez personal en todos los sentidos, en particular en su actitud ante la vida. Lo cual espera que le sirva de refuerzo y no se desanime ante el hecho de que quedan muchos sueños u objetivos por alcanzar.

Le vuelve a insistir sobre la asistencia a la clase de Spanish, queriendo hacerle entender que, a pesar de sus miedos y reparos, está al mismo nivel que sus compañeros. En todo caso, que no se sentirá demasiado perdida. Que no es menor que nadie por el hecho de haber sido hasta ahora una «homeschooler» con esta asignatura. ¿Por qué no acude una primera vez y se prueba a sí misma?

En el aula sigue teniendo una silla reservada por si en alguna ocasión se decidiera y superase sus reparos. El profesor no le reprochará nada. Por parte de los compañeros no se espera que haya mucho rechazo. Es posible que reciban ese cambio de actitud con agrado.

Ese cambio sería beneficioso para ella porque no siempre se encontrará con tanta comprensión con ella. Ese victimismo suyo a la larga se puede convertir en un problema, dado que pierde y desaprovecha muchas oportunidades que le ofrecen. Su negatividad con eso de «I don’t speak Spanish» es demasiado fuerte y tampoco tiene ninguna justificación.

Jess: No quiero charlas ahora. – Le reitero porque parece que viene con esa intención.

Ana: De acuerdo. – Me contesta. – Tan solo he subido a decirte lo orgullosa que me siento de ti. —Me dice en tono afable. —Ya sé que no eres de las que se pasa las horas delante del espejo, porque contigo el St. Clare’s se ahorra bastante en ese sentido, pero ya no es tan fácil reconocer a la lagartija que conocí hace seis años.

No está muy charlatana

Aunque se trata de Ana y ésta haya acudido con intención de dedicarle tiempo, Jessica no se muestra demasiado dialogante, sobre todo porque el tema de la conversación le incomoda, a pesar de que sean halagos hacia su persona y comportamiento.

No le apetece hablar de la asignatura de Spanish, de su trato con los chicos ni del hecho de que se está haciendo mayor y ya no es tan niña como cuando llegó Ana al St. Clare’s y su existencia era un cúmulo de conflictos y traumas, muchos de ellos superados y otros en proceso de corregirlos y para los que precisa algo más de tiempo y de paciencia.

Que sí, Jessica ya es plenamente consciente de que ha dejado atrás la inocencia e ingenuidad de la infancia. Ya no se cree eso de que los chicos sean tan felices y afortunados por no vivir en el St. Clare’s, sino con sus familias. Los chicos son «chicos» y, en ocasiones, cuando no siempre, se vuelven un poco tontos con sus cosas y comportamiento de chicos.

Un chico en el parque

Lo de acudir a clase de Spanish con normalidad lo condiciona a recibir alguna noticia sobre su padre. Es una exigencia que no admite chantajes ni negociaciones por parte de nadie. Lo aprenda de ese idioma y cultura, que procura no sea demasiado, se lo reserva para ella y tan solo lo comparte con Ana porque es quien se lo está enseñando. Tan solo por reafirmarse en esa confianza mutua.

¿El diario escrito en español?

Ana: Por eso debe ser. – Me contesta con complicidad y sutileza. —Bueno, si no me necesitas, dejaré que sigas con la escritura. —Me dice. – Por si te apetece algún día, mi consejo es que aprovecharas e intentaras escribirlo en español. – Me propone. —Sé que eres capaz de hacerlo porque las horas que le hemos dedicado a esa asignatura no han sido en balde y con algo te habrás quedado.

Es una sugerencia un tanto alocada de Ana. La constatación de su capacidad y progreso en el aprendizaje, aunque ello le genera a Jessica muchas dudas y temores. Lo más que ha escrito en español y con pleno conocimiento fue aquella redacción de cien palabras y porque se lo impusieron como castigo. Todo lo demás no lo tiene en cuenta, no le da ninguna relevancia. Fueron trampas para justificarse y que el profesor de la asignatura que recibe esas redacciones lo diera por buenas.

La realidad de la novela

Como escritor y a nivel personal he de admitir mis limitaciones con el inglés, sin embargo, la realidad es que la novela está escrita con ese bilingüismo y son contadas las ocasiones en las que hay una conexión así de clara o forzada entre el autor y la narradora/protagonista. o alguno de los personajes.

De tal manera que ese no siempre acertado English por mi parte, necesariamente se convierte en un English casi nativo. Por el contrario, lo que es el español como idioma base de la novela se convierte en un «la intención es lo que cuenta».

Últimamente y gracias a los avances en inteligencia artificial, me permito mejorar aquellas partes de la novela para las que considero un poco más condicionado, sin que mi intención haya sido una traducción literal.

La AI (ChatGPT/ Copilot) mejora la redacción con más «idioms». Reforzando la idea de que quien habla o escribe es el personaje, siempre sobre la idea original del texto.

Jessica escribiendo

Jessica esta vez sí se atreve a hacer una traducción de su diario, de lo escrito esa mañana, una vez que Ana se marcha y ella se queda sola consigo misma.

English

Monday, October 10, 1994

On Friday evening, with everyone yelling “last one’s a loser!”, St. Clare’s got super empty. Literally everyone found a host family for the long weekend, and Monica and Ana were the first ones to be like, thank God the place was finally quiet.

Español

Lunes, octubre 10, 1994

El viernes por la tarde el hogar estaba casi vacía después de que el grito de «tonto el último». Todas las niñas habían encontrado una familia de acogida para este fin de semana de tres días. Tanto Monica y Ana fueron los primeros agradecidos de que el St. Clare’s estaba vacío.

Origen

  • Esperando a mi Daddy. Monday, October 10, 1994.docx
  • Reflexiones personales