Introducción
Monday, November 21, 1994 (05:00 PM)
Como Jessica se muestra charlatana y confidente, Jodie se atreve a preguntarle sobre una de esas cuestiones que a ella le inquietan y por lo que descubrimos que, en contra de las apariencias, Jessica no es tan «buena chica» como ahora nos hace creer.
Jessica aún se escapa, se va del St. Clare’s cuando se siente agobiada, aunque ya no sea para ir al parque, al encuentro con los chicos ni por escapar de esas posibles familias de acogida. El hecho de que ahora tenga su dormitorio en el trastero tampoco le aporta esa tranquilidad y libertad que ella necesita. Necesita tomar el aire y aún busca ese alejarse de su realidad, aunque no vaya muy lejos ni se ausente por mucho tiempo.
Dado que desde abril disfruta de una cierta autonomía económica, gracias a que recibe una asignación semanal, ya no necesita pedir dinero para todo y se puede permitir algún capricho, siempre que ello no exceda de su presupuesto y capacidad de ahorro. En su caso es un aliciente más para que no viva tan encerrada en el St. Clare’s.

Jodie: ¿De verdad que es tan fácil escaparse del St. Clare’s? —me pregunta porque, a pesar de que ella ha sido testigo de mis últimas escapadas, aún lo asume con cierta incredulidad.
El caso es que, como le confiesa a Jodie, ahora cuando se escapa lo hace para acercarse a la tienda y comprarse alguna chuchería, alguna golosina, y está de regreso antes de que la lleguen a echar en falta, con el aliciente de que ya no regresa huyendo de las peleas con los chicos en el parque ni tras haberse revolcado por los suelos. Tan solo con el estómago un poco más lleno y la satisfacción de haber sido una verdadera «rebelde».

Jess: Me he estado escapando desde los seis años. – Le comento. – La última vez creo que fue el curso pasado. Aunque ya hace tiempo que no voy hasta el parque, me quedo por los alrededores. A veces tan solo me acerco hasta la tienda, me compro alguna chuchería y regreso.
¿Cómo escaparse del St. Clare’s?
El «St. Clare’s Home for Girls» es una casa de acogida, no una prisión de máxima seguridad. Tampoco tiene un sistema de seguridad infalible, más cuando Jessica presume de sus éxitos y no tanto de sus fracasos a la hora de evadirse de situaciones que no son de su agrado. Que, si no te escapas, al menos tienes un rincón donde esconderte.
En principio y en buena lógica, desde el punto de vista de los adultos, allí no pasa nada sin que ellos lo sepan de antemano, porque conocen las manías de cada una de las quince niñas, aunque de un año para otro haya niñas nuevas. Pero se supone que, por muy singulares que sean, al final tampoco son tan distintas y no hay ninguna que se salga del molde.
En el St. Clare’s están Monica y Ana como tutoras responsables y algunas mujeres del barrio que les ayudan como voluntarias, porque quince niñas dan mucho trabajo y es una manera de evidenciar que esta no es una entidad privada ni independiente. Es parte de la labor social y eclesiástica de la parroquia en esa preocupación por los más necesitados o menos afortunados.
El caso es que, por lo que Jessica le cuenta a Jodie, ella ha aprendido a aprovecharse del caos que en ocasiones se llega a montar, que se necesitan mil ojos para controlar a quince niñas y, en teoría, no hay tantos, por lo cual tan solo es cuestión de identificar el momento para «escaparse» sin ser vista. Considerar que se creerán que ella no se moverá.

La realidad
La cuestión es que, aunque Jessica se piense que es una chica llena de secretos, es demasiado lista para que la atrapen; es quien más tiempo lleva en el St. Clare’s, casi desde que nació, porque en los últimos años tan solo se acoge a niñas en edad escolar.
Desde la llegada de Ana, recibe un trato un poco más individualizado y en estos últimos meses, además, dispone de su propio dormitorio, en el trastero, al que no se accede con excesiva facilidad, por lo cual se entiende que se han tomado las medidas oportunas para refrenar esos impulsos. Son demasiadas puertas las que ha de cruzar antes de verse en la calle.
Es decir que Jessica ya parece que se ha mentalizado y convencido de que su época de «fugitiva» se ha terminado. Aparte de que ahora le conviene que su presencia destaque por ese buen comportamiento, con la expectativa de que cuando termine este curso no la manden a ninguna parte por haber alcanzado la edad máxima permitida.
Más que las puertas o los muros de la casa, lo que la retiene allí, aparte de ese inquebrantable deseo por que su padre la encuentre, es la confianza que ha depositado en Ana, la idea de que ha de ser en doble sentido y no le puede fallar por algo así.

Jodie: Salgamos al porche por lo menos. – Me insiste. – Si nos descubren, les diré que ha sido por mi culpa, que yo te he provocado.
Origen
- Esperando a mi Daddy. Monday, November 21, 1994.docx
- Reflexiones personales

Debe estar conectado para enviar un comentario.