Introducción
Friday, April 21, 1995 (03:53 PM)
En la entrada anterior nos encontrabamos con que Jessica había sido castigada, por haberse visto involucrada en un fallido intento de «escapada» del St. Clare’s, en un intento por demostrar que era fácil salir a la calle sin ser vista y sin que ni las tutoras ni las mujeres voluntarias que colaboran con éstas se percatasen. Como es lógico las pillaron infragantes y tuvieron que asumir las consecuencias.
De aquella travesura ya han pasado cinco meses en los que podemos pensar que la tranquilidad ha vuelto a la vida en el St. Clare’s, sin más intentos de fuga ni de saltarse la autoridad a la torera por querer rememorar experiencias del pasado que no llevan a ninguna parte.
Ya no es ninguna niña y tiene edad suficiente como para saber discernir por sí misma sobre lo que debe o no hacer, sobre su respuesta ante las ocurrencias y sugerencias de las demás, ahora que es una muchacha un poco más sociable en ese sentido.


Día de su cumpleaños
Su cumpleaños es el 21 de abril. Con el añadido de que es consciente de que el año en que cumpla los 14 años (1995) en principio habrá de dejar el St. Clare’s Home for Girls, por haber alcanzado la edad máxima permitida, aunque para ella sea el único hogar que ha conocido y no hayan llegado noticias de su padre ni evidencias de que esa búsqueda lleve a alguna parte.
Sabemos que lleva casi dos años ocupando el trastero como dormitorio individual y que vive a la expectativa de que tal vez Ana, su tutora, tenga la suficiente influencia ante los administradores, ante quienes toman las decisiones importantes, para que hagan una excepción con ella. Con la amenaza de que acabe durmiendo en la calle, si intentan llevarla a cualquier otro sitio.
De manera que este día, el día de su catorce cumpleaños, tampoco es que sea uno de los más felices de su vida. Como se suele decir: «vive en un ‘¡ay!'» pendiente de cualquier noticia que ayude a perfilar a su favor su futuro más inmediato, dado que por ahora nadie se atreve a decirle nada que aclare su porvenir. Que casi lo más seguro es que haya de empezar a hacer las maletas, porque en dos meses termina el curso.
En su perjucio tiene que sigue sin acudir a clase sin normalidad, que de todas las asignaturas la de Spanish sigue siendo su pesadilla y tortura particular. No acude a clase y tampoco se atreve a valorar de manera muy favorable sus progresos cuando Ana se pone a estudiar con ella, para tener algo con lo que justificar ese «no suspenso» en sus calificaciones.

Malos hábitos
Como sabemos está en la semana de vacaciones de primavera, pero no parece que su comportamiento le haga merecedora de mucha confianza ni de la aprobación de las tutoras. Que se empeña en llevar la contraria y hacer de todo menos méritos para que le permitan quedarse. Lo cual tiene consecuencias, al menos que la castiguen.

Lo que debería hacer ahora, aparte de estudiar, porque el curso aún no ha terminado, es escribir una redacción, no sobre mi 14° cumpleaños, aunque para mí sea el acontecimiento del día, sino por algo que Monica y Ana han considerado más relevante, sobre lo cual me consideran única y principal responsable, que el viernes pasado regresara de clase sin falda,
What I should be doing right now—besides studying, because the school year isn’t over yet—is writing an essay. Not about my 14th birthday, even though, to me, it’s like the event of the day, but about something Monica and Ana think is way more important. Apparently, they see me as the one and only person responsible for what happened last Friday when I came back from school… without a skirt.
Ya tiene 14 años y aún continua con el trapicheo de la ropa con los chicos. Por supuesto en la novela se aclara que tampoco es que regresara del colegio con el culo al aire. no es tan descarada ni desinhibida, El recorrido por la calle le impone un evidente respeto y lógico pudor. pero el caso es qeu se dejó la falda en el colegio. Hubo un intercambio de prendas según sus intereses.
La cuestión es que se trata de la falda del uniforme, consciente de que es una prenda de uso obligado y entendemos que debido a las limitaciones económicas del St. Clare’s, tampoco es una prenda que pudiera considerar de su propiedad, sino prestada o heredada, que de estar en buen estado el próximo curso pasará a otra de las niñas.
Además, de supone que desde hace dos años Jessica ya discruta de una cierta independencia económica, por lo que, si necesita ropa, no necesita recurrir al trapicheo, basta con que ahorre, de administre y acuda a la tienda, si la que le proporcionan en el St. Clare’s no es de su agrado. Obligado tan solo es el uniforme. Lo demás son donaciones desinteresadas o compras justificadas dentro de un presupuesto. No hay dinero para caprichos tontos.
Aparte de siempre queda la duda de saber para qué quieren los chicos la ropa y prendas de los chicas. Lo más fácil es pensar que para nada bueno. Sin embargo, Jessica se muestra demasiado ingénua y confiada, cuando ya sabe que los chicos no siempre son tan «inocentes» o «inofensivos» como pueda pensar.
Por otro lado, si con la comida no se juega, con la ropa tampoco, porque la imagen que se trastada del St. Clare’s con este tipo de trapicheos no es nada favorecedor. Es perjudicial para las niñas y para la institución. En el St. Clare’s se cuida a niñas no a futuras delincuentes.
¿Qué pasará?
La cuestión es que el tema considera lo bastante relevante como para que despues de una semana no se haya quedado en el olvido. Es lógico pensar que debido a la gravedad de lo sucedido ya le han tenido que echar la oportuna charla y que lo de acudir a la confesión no ha sido tan solo una sugerencia.
Sin embargo, como ya es una adolescente de 14 años y se espera que la edad sea sinónimo de madurez personal, de mayor responsabilidad, los efectos de aquel percance llegan gasta el día de su cumpleaños. Que, si no pueden castigarla sin fiesta, porque no es algo que celebre, no le vaya a importar, al menos que recapacite.

No creo que el asunto sea tan grave como aseguran. De hecho, creo que me he ganado estos jeans gracias a mi esfuerzo personal, aunque Ana considere que es bastante inadecuado que una chica le diga a un chico que le gustan los jeans que lleva puestos y le proponga una apuesta, el que saque más nota en el siguiente examen se queda con éstos.
I honestly don’t think it’s as big of a deal as they’re making it out to be. In fact, I totally earned these jeans through my own effort.
Ana says it’s pretty inappropriate for a girl to tell a guy she likes his jeans and then challenge him to a bet—whoever gets the higher grade on the next test keeps them. But honestly? I think it was a solid plan.
Origen
- Esperando a mi Daddy. Monday, Abril 21, 1995.docx
- Reflexiones personales

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