Ana se dedica a preparar la maleta, a dejar el armario de Jessica más vacío de lo que suele estar habitualmente, en contraste con el hecho de que esa maleta, que suele estar vacía y acumulando polvo por la falta de uso, se va llenando y casi se puede pensar que desbordará, que Jessica tenga más pertenencias de las que hasta ahora ha pensado.
Mientras tanto, Jessica, cruzada de brazos y sabiéndose impotente ante el desarrollo de los acontecimientos, asume que es inevitable; se da cuenta de que todo ha dejado de tener sentido para ella. Se siente traicionada por Ana, porque toda su vida, sus sueños y expectativas están en que el día que dejase el St. Clare’s Home sería para ir a reunirse con su padre, que vendría a recogerla.
Ante la expectativa de cómo se llena la maleta, en mi cabeza la respuesta es de total indiferencia, que da igual lo que Ana meta en ésta, porque no iré a ninguna parte mientras no sea Daddy quien venga a por mí o aseguren que me llevan a su lado. Sin embargo, esta segunda posibilidad queda descartada porque Ana es la primera que reconoce que la información que sabemos resulta demasiado confusa y no hay por dónde empezar ni qué considerar que sea cierto o falso, a pesar de que dudar de la veracidad de cualquiera de los datos implica que se dude de todos. Lo que nadie se cuestiona es que esos datos estaban en la carta que dejaron conmigo cuando me abandonaron, por lo cual se supone que tienen alguna intención. ¡Es absurdo que alguien deje datos falsos!
Si dependiera de ella, lo tendría claro desde el primer momento y así ha sido desde siempre. El viaje que ella sueña hacer algún día es desde el «St. Clare’s Home for Girls» hasta la casa de su padre. El hecho de que tenga esa maleta es lo que de algún modo ha mantenido latente esa convicción.
Jessica vestida esta mañana
El problema, su dilema, es que conoce la dirección del St. Clare’s (Fulton Street, Medford, Massachusetts, USA); parece tener claro quién es ella (Jessica Marie Bond) y cuáles son sus sueños (conocer a su padre). Sin embargo, en torno a la persona de su padre, a su «Daddy», hay un halo de misterio y de desconocimiento. Toledo (España), pero sin una dirección ni calle de referencia.
St. Clare’s Home// diseño 3D
Su padre, su «Daddy», es alguien a quien nadie ha conseguido localizar todavía. Son pocos los datos que se tienen sobre él, pero a los que tampoco se les da mucha coherencia ni validez, teniendo en cuenta las circunstancias en que Jessica fue abandonada al nacer. Se busca a un hombre demasiado joven para ser su padre.
¿Viajar a casa de Daddy?
En realidad, como Jessica es la primera que reprime su curiosidad por saber, ante el temor de encontrarse con un desmentido, con que todo es fruto de una confusión, tampoco resulta tan sencillo descubrir dónde vive su padre y si éste se encuentra en disposición de hacerse cargo de su custodia.
Para llegar hasta Toledo, en España, en el continente europeo, si no se quiere cruzar el océano Atlántico en barco ni a nado, se hace indispensable recurrir al avión. Jessica vive ilusionada con la idea de que ese lugar llamado «Toledo (España)» no sea muy diferente a Boston, la capital del estado de Massachusetts. Una ciudad situada en la costa, con puerto y aeropuerto.
Ana ha hecho mención de que para el viaje que tienen previsto esta mañana, no han de tomar un vuelo, sino dos. Que será un vuelo con escala. De manera que no es que se vayan a ir lejos del St. Clare’s, sino dos veces lejos. Lo que ni implica necesariamente que vayan a acortar por la mitad la distancia que les separa de Toledo.
Además, su destino será la casa de unos amigos, que viven lejos de la costa, porque ha dicho que, aunque vayan a estar allí dos semanas, no tendrán ocasión de acercarse a la playa ni una sola vez; se encuentra lejos. Desde el St. Clare’s se llega en menos de media hora en coche.
Tampoco ha dicho nada de que este viaje vaya a servir para ir en busca de Daddy, que, dado que están de vacaciones y debido a las obras de rehabilitación de la casa, no se pueden quedar. Ana tiene una buena excusa y oportunidad para que Jessica la acompañe en esa búsqueda, porque nos gusta pensar que a eso dedica parte de sus vacaciones. Sin mucho éxito hasta ahora.
Tal vez, si Ana dejase que Jessica la ayudara, entre las dos tendrían más posibilidades de éxito. Se dice eso de que cuatro ojos ven más que dos y sobre todo eso del instinto natural, aunque Jessica no sepa nada de su padre ni tenga cómo guiarse en ese sentido.
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