Etiqueta: Esperando a mi Daddy
Friday, September 6, 1995. (12:00 PM)
Un Libro Intacto y una Oportunidad Ignorada
Por Ana
1. La Calma Después de la Batalla Matutina
Hay una clase de silencio muy particular que solo se consigue después de la batalla matutina contra una adolescente. Y esta mañana, al ver a Jessica salir por fin por la puerta hacia el MHS, he sentido esa victoria. No ha sido fácil. «¡Arriba, dormilona!», dos minutos de plazo, y finalmente, el cansino recordatorio de que tenía que elegir: «con la mochila para ir a clase o con las maletas para cambiar de residencia». Pero ahora St. Clare’s está en calma. Y esa calma es el sonido de un acuerdo que yo misma gestioné y que temo que no sea capaz de cumplir.
Su plaza aquí, su libertad, todo es una excepción condicionada. Un voto de confianza que yo misma he puesto sobre la mesa, y del que respondo personalmente. Se me juega tanto o más que a ella en esto, y todo pende de que apruebe una asignatura que repudia con cada fibra de su ser: el español.
2. El Descubrimiento en su Santuario
Subo a su habitación, ese «dormitorio para ella sola» que tanto valora y que no es más que un «privilegio con trampa». Una trampa que se cerrará en cuanto los administradores se cansen de sus «exigencias y caprichos» y la manden a Matignon High sin que yo pueda hacer nada más. Y allí, en el centro de su escritorio, como un monumento a su desafío, lo veo: el libro de español.

Está nuevo. Intacto. Si parece algo usado se debe a que yo misma lo he hojeado, pero solo para cerciorarme de que habíamos comprado la edición correcta; una medida práctica que a ella, por supuesto, ni se le pasó por la cabeza. Las páginas están rígidas, la cubierta brilla sin una sola marca. No es un olvido, esos los conozco bien. Esto es un acto de rebeldía, tan premeditado y silencioso como su dueña.
3. La Lectura de Páginas en Blanco
Ella se ha dejado el libro aquí, deliberadamente. Me ha dado la oportunidad de tener una lectura muy entretenida mientras estaba en clase. He «leído» en sus páginas vírgenes su terquedad, su desafío. He leído su mensaje, tan claro como si lo hubiera escrito en mayúsculas: «no quiero saber nada de España, del idioma ni de su cultura mientras Daddy no venga a por mí».
Qué ironía. Rechaza con tanta fuerza el único camino que la acerca a su obsesión. Repudia el idioma del único lugar del que tiene noticias de su padre, ese hombre al que espera con una fe ciega y agotadora. Es un acto de desafío tan predecible que casi resulta aburrido. Y, como siempre, el único daño se lo hace a sí misma.

4. Más que un Idioma, un Puente
Ella cree que se trata solo de una asignatura. No entiende que el español es la condición explícita para su permanencia aquí, el único argumento que tengo frente a los administradores. El acuerdo que tenemos es claro y no admite interpretaciones: o aprueba, o las maletas dejarán de ser una amenaza para convertirse en una realidad con destino a Matignon High.
Al dejar ese libro, no está rechazando unas reglas gramaticales; se está negando a cruzar el único puente que le he tendido hacia Toledo. Este mismo verano intenté abrirle otra puerta. La llevé a una «ciudad amurallada… sobre una colina y tenía un río a su alrededor». Le puse Toledo en bandeja, una postal viviente, y se negó a mirar. Ahora se niega a leer. Su obstinación es monumental.
5. Mi Método: Si la Montaña no va a Mahoma…
Su rebeldía no quedará sin respuesta. Esta tarde, cuando suba esperando encontrar refugio, me encontrará a mí. Si ella no va a buscar el idioma en el libro, el idioma la encontrará a ella. Mi método es simple: «Cuando me acuerdo te hablo en español, te pongo un dictado y espero que con ello algo se te quede».
Hoy le espera un texto sobre «churros con chocolate». Garabateará un galimatías fonético, quejándose de que no entiende nada. Lo sé. Pero tendrá que corregirlo si quiere cenar. Tendrá que ganarse ese pequeño premio, esa pequeña muestra de la cultura que tanto desprecia. Esa es la lección.
6. Una Lección Servida con Chocolate
A veces miro a Jessica y veo un potencial inmenso ahogado por una obstinación infantil. Es exasperante. Pero no puedo rendirme. Estoy convencida de que, aunque ahora luche contra mí como si fuera su enemiga, algún día entenderá que todo esto es por su bien.
Esta noche, se comerá sus churros. Probará un pequeño pedazo del mundo que rechaza. Que entienda o no la lección es irrelevante. Mañana, la lección volverá a ser servida. Sigue siendo una niña que necesita que alguien le muestre el camino, le guste o no.
Origen
- Conversación con Jessica. Gems de Gemini
- Esperando a mi Daddy.

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