La tarde que Yuly vino a St. Clare’s

Etiqueta: Esperando a mi Daddy

Friday, September 8, 1995. St. Clare’s Home (06:30 PM)

La tarde que Yuly vino a St. Clare’s: Algo más que un trabajo de español

Por Jessica Marie Bond

Una visita inusual: Preparando el terreno

Yuly ya se ha marchado y la casa vuelve a estar en silencio. Es raro, muy raro. No suelen venir visitas, así que tenerla aquí esta tarde, en mi habitación, ha sido todo un acontecimiento. Ayer le pedí permiso a Ana para que viniera, con la excusa de hacer juntas el trabajo de Spanish. Supongo que la mención de esa asignatura fue la clave para que Ana aceptara sin demasiadas preguntas. Aun así, no se olvidó de ponernos condiciones antes de dejarnos subir. «Si no os dedicáis a hacer el trabajo, subo y os mando a la sala de estudio», nos advirtió. Su advertencia me recordó no solo lo poco habitual que era esto, sino todo lo que está en juego. Un mal precedente podría ser la excusa perfecta para mandarme a Matignon.

El desconcierto de una amistad incipiente

Pero a pesar de que todo salió bien, no puedo evitar sentir que algo no encaja. Sigo sin entender muy bien a Yuly. Su iniciativa para que seamos amigas me desconcierta. Cuando me propuso que hiciéramos el trabajo juntas, no supe qué decir. Mi mente no para de darle vueltas a sus motivos y, siendo sincera, mantengo mi teoría de que todo esto es temporal.

  • Sorpresa inicial: Su propuesta me pilló completamente desprevenida. ¡Qué compartamos información! ¡Qué hagamos el trabajo juntas! La idea de que alguien quiera colaborar conmigo, y que la iniciativa parta de esa persona, es algo nuevo.
  • Teoría sobre sus motivos: Creo que en el fondo solo se acerca a mí porque no conoce a nadie más aquí. Soy la primera con la que ha hablado y eso me convierte en la candidata perfecta para ser su amiga temporal. Sigo pensando que, en cuanto me conozca de verdad y encuentre a alguien que le haga más caso que yo, se olvidará de que alguna vez hemos cruzado más de tres palabras seguidas. En cuanto entreguemos el trabajo de Spanish, mi compañía la considerará una distracción, un estorbo.
  • Diferencias percibidas: Además, no creo que tengamos tanto en común. Ella aspira a las máximas calificaciones en todo; quiere una A+ en este trabajo. Yo, en cambio, me conformaré con que no me suspendan. Supongo que ese distanciamiento será cuestión de tiempo.

El tema prohibido: Cuando España entra en la conversación

Tal como me temía, la conversación derivó hacia España. Intenté evitarlo, pero fue inútil. Yuly, con su curiosidad habitual, empezó a hacer preguntas. Fue entonces cuando me recordó, imitando mi voz con un tono que pretendía ser cursi, la primera advertencia que le hice: «Hablemos, pero no me cuentes nada de España«.

Me sentí acorralada. «Me pareció que te acercabas a mí dispuesta a soltarme el rollo», me defendí, casi en un susurro. Me confesó que le había extrañado mi actitud. «Cuando hablas de tu padre se te ilumina la cara», me dijo, «y pensé que querrías saber algo más de España, pero ya he visto que no». Me sentí expuesta, como si hubiera leído mis pensamientos más profundos. Tuve que explicarle que no es que no quiera saber, sino que no quiero hacerme ilusiones sobre Daddy. Es un mecanismo de protección, una forma de evitar que la esperanza me haga daño.

Una confesión necesaria: La verdad sobre mis padres

Supongo que sentí la necesidad de aclarar las cosas, de que entendiera que mis sentimientos sobre mis padres son radicalmente opuestos. No sé por qué lo hice, contarle algo tan íntimo a alguien que apenas conozco. Las palabras salieron solas.

De quien no quiero saber nada es de mi madre. […] fue mi madre quien me tuvo y, por lo tanto, quien me abandonó… mi padre no tiene ninguna culpa, ya que pasé del vientre de mi madre a la cuna del hospital.

Después de decirlo, me quedé esperando una reacción de pena o de incomodidad, pero Yuly solo me miró y dijo que le parecía que era «una chica rotunda y con las ideas claras». Su respuesta me sorprendió. Nadie me había descrito así nunca. No me juzgó, simplemente aceptó mi verdad. Y por un momento, sentí que quizás había sido bueno compartir esa carga.

Conclusión: ¿Compañeras de trabajo o algo más?

Ahora que la tarde ha terminado, la incertidumbre vuelve. No sé qué pasará con Yuly y conmigo cuando entreguemos este trabajo. Mi lado pesimista me dice que, una vez cumplido el objetivo, cada una se irá por su lado y mis predicciones se harán realidad.

Pero también tengo que admitir que, a pesar de todas mis dudas y mis murallas, ella es la única que se ha acercado. La única que ha intentado conocer a la chica que se sienta a su lado en clase de español. Quizás solo seamos compañeras de trabajo, o quizás, solo quizás, Ana tenía razón y por fin he encontrado a alguien. Supongo que lo sabré en cuanto entreguemos el trabajo de Spanish y ya no tenga ninguna excusa para hablarme.

Yuly // Nano Banana

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