Etiqueta: Esperando a mi Daddy
Friday, September 8, 1995. Bedroom (04:15 PM)
¿Mi Vida como una Película? Reflexiones de una Chica No Tan Común
Por Jessica Marie Bond//IA
Historias de Ficción y Mi Propia Realidad
A veces me pregunto si alguien, al mirar mi vida desde fuera, podría compararla con una película. Quizás algo como «Karate Kid 4», por aquello de que siempre parece que estoy peleando contra algo o contra alguien. Pero las películas tienen un guion, un principio y un final claro donde el héroe sabe por qué lucha. Mi realidad es mucho más confusa. No tengo un enemigo claro ni un torneo que ganar. Solo tengo un montón de preguntas, dudas y una lucha diaria que no sale en ninguna pantalla, pero que ocupa todos mis pensamientos.


Mi Propio Combate: Encontrar un Lugar en High school
Cada día en el instituto se siente como un combate. No es una pelea física con patadas y puñetazos, sino una batalla constante por encontrar mi sitio, por pasar desapercibida y, al mismo tiempo, por no desaparecer del todo.
El Acoso de los Compañeros

Mi principal oponente es invisible: un rumor, una «cancioncita» sobre «Jessica Bond» que me persigue por los pasillos. Al principio pensaba que era una broma de unos pocos, pero el otro día, en clase de escritura, todo quedó claro. Una chica, Elisabeth Stevenson, anunció a toda la clase: «¡A mí que ningún chico me escriba una carta de amor porque se la traga!».
En respuesta, George Johnson se levantó para leer una carta de queja dirigida a ella. Pero en lugar de solo criticarla, me usó a mí como ejemplo, nombrándome explícitamente delante de todos. Fue humillante, pero sobre todo, fue la prueba de que el rumor se ha extendido por todo el instituto. Ser una «Jessica Bond», por lo que he entendido, es ser una chica sin atractivo que se cree una belleza. Es la manera que tienen de llamarme fea y tonta a la vez.
La Presión de las Clases
Siento que los profesores también me tienen en el punto de mira. En la clase de español de Mr. Bacon, me siento totalmente perdida. El otro día, con el cuestionario, fui la última en terminar, bloqueada, sintiendo las miradas de todos. Luego está Mr. Ford en educación física. Por llegar unos minutos tarde del vestuario, nos castigó a todas las chicas, pero especialmente a Yuly y a mí. Mientras los demás se iban a las duchas, a nosotras nos gritó que nos quedáramos. Nos llamó «las dos cotorras» y nos hizo dar cuatro vueltas extra a la pista. Parece que cualquier cosa que hacemos llama la atención para mal.
La Soledad y una Nueva Amistad

Llegar al High school ha sido como aterrizar en otro planeta. ¡Todo el mundo tiene ya su grupo formado y no encajo en ninguno! La única que se ha acercado ha sido Yuly. Se sienta a mi lado en clase de español y parece que de verdad quiere ser mi amiga. Pero no puedo evitar dudar. ¿Es porque de verdad le caigo bien o solo porque necesita ayuda con el trabajo de español sobre mis «motivaciones»? Me da miedo que, en cuanto entreguemos la redacción, se olvide de mí y encuentre a alguien con quien tenga más en común.
Ana, Mi «Entrenadora» a Regañadientes

Si mi vida fuera una película, Ana sería mi entrenadora. Pero no una de esas que te anima con discursos inspiradores. Ana es más complicada. Es mi tutora en el St. Clare’s y la razón por la que estoy metida en este lío.
La Condición del Español
Mi permanencia en el St. Clare’s, mi hogar, depende de una sola cosa: que estudie español. Fue su condición. Si no asisto a clase o no apruebo, la amenaza es siempre la misma: me mandarán a Matignon High. Y eso, para mí, es como alejarme aún más de la única cosa que me importa.
Amenazas y Apoyo
Ana es una mezcla extraña de amenazas y apoyo. Por un lado, me presiona constantemente. Me ha llegado a decir que si no la convenzo de que soy responsable, me mandará a Toledo el próximo verano, «aunque tengas que cruzar el océano a nado». Es su forma de decir que tengo que madurar. Pero, por otro lado, es la única que realmente se ha preocupado por mí, la única que parece entenderme. Algunas chicas la llamamos ‘McAna’, como el de la serie, porque tiene una habilidad increíble para solucionar cualquier problema con un par de llamadas. Es estricta, pero sé que en el fondo lo hace por mi bien.
El Verdadero «Torneo»: La Búsqueda de Daddy
Toda esta lucha en el instituto, mis problemas con el español, la presión de Ana… todo palidece en comparación con el verdadero conflicto de mi vida, el único torneo que de verdad quiero ganar: encontrar a mi padre.
Un Padre en la Distancia
Apenas sé nada de él, solo que le llamo «Daddy» y que nació en un lugar llamado Toledo, en España. Para mí, es una figura idealizada, casi un sueño. Tengo la convicción de que él no tiene la culpa de nada. Como le dije a Yuly, «fue mi madre quien me tuvo y, por lo tanto, quien me abandonó». Él es inocente.
El Miedo a la Verdad
Aquí es donde todo se complica. Anhelo con todas mis fuerzas tener noticias suyas, pero al mismo tiempo, me da pánico. Como le confesé a Yuly: «…no quiero saber demasiado sobre ese país. Siento que está muy lejos y mi padre es de allí. No quiero hacerme ilusiones.» Por eso evito cualquier cosa que tenga que ver con España. Cuando se ofrece a buscar información sobre Toledo, mi primer impulso es decirle que no me cuente nada si averigua algo. Es un miedo terrible a que la realidad destruya el único sueño que me mantiene en pie.
Español, un Vínculo Doloroso
Y es por eso que odio la clase de español. Cada palabra, cada mapa, cada referencia a España es como una puñalada. Me recuerda constantemente que Daddy está lejos, que no sé nada de él y la impotencia que siento es tan grande que me bloquea. Mi reacción es siempre la misma, una barrera que levanto para protegerme: «I don’t speak Spanish«.
Conclusión: No Soy la Protagonista de Ninguna Película
Así que no, mi vida no es como una película. No hay un guion claro que me diga qué hacer, ni un montaje de entrenamiento con música inspiradora que solucione mis problemas. No tengo la certeza de que habrá un final feliz. Mi lucha es real, es desordenada y, la mayoría de los días, es solitaria.
Por ahora, lo único que puedo hacer es seguir adelante, un día a la vez. Aguantar las burlas, intentar aprobar las clases y confiar en esa extraña amistad con Yuly. Y, sobre todo, seguir esperando que, en algún lugar al otro lado del océano, mis sueños sobre Daddy se hagan realidad y él, por fin, venga a buscarme.
Origen
- Esperando a mi Daddy. Friday, September 8, 1995
- NotebookLM
