El paraiso perdido

Friday, September 8, 1995. Bedroom (04:15 PM)

Introducción

La pregunta de Yuly, «— ¿Tan maravillosa es la vida aquí?», me golpea con su incredulidad. Su voz, tan llena de la realidad de su propia vida, contrasta con mi visión del internado como un refugio.

Yuly: ¿Tan maravillosa es la vida aquí? – Me pregunta intrigada y con cierta incredulidad. – Ahora eres la mayor de todas las chicas y no creo que consientan que nadie más se quede como han hecho contigo.

La Perspectiva de Yuly: ¿Un Paraíso Perdido?

«— ¿Tan maravillosa es la vida aquí? —», me pregunta. Su incredulidad no es un juicio, sino un reflejo de su propia vida. Ella, que vive en una casa con sus padres y con su propia habitación, no puede entender cómo un lugar con tantas reglas y con un grupo de chicas de diferentes edades, podría ser «maravilloso».

La frase es un espejo. Me hace darme cuenta de que mi percepción de la vida en el St. Clare’s está sesgada por la comparación. Para mí, que no tengo a nadie, el internado es un paraíso. Pero para ella, que tiene una familia y que tiene la libertad de entrar y salir cuando quiera, el internado es una especie de prisión.

Su pregunta, sin quererlo, me hace ver la verdad. El internado no es un paraíso. Es un refugio. Es un lugar donde puedo ser yo misma, sin tener que fingir que soy alguien que no soy. Y aunque no es un paraíso, es lo más cerca que he estado de tener un hogar.

«Ahora eres la mayor de todas las chicas…»

La segunda parte de su pregunta, «— Ahora eres la mayor de todas las chicas y no creo que consientan que nadie más se quede como han hecho contigo —», es un recordatorio de la posición en la que me encuentro. La excepción que han hecho conmigo no es algo trivial. Es una decisión que han tomado Ana y Mónica, y que demuestra lo importante que soy para ellas.

Yuly, con su perspicacia, lo ha entendido. Ella sabe que mi situación no es normal, que soy una excepción. Y su pregunta me obliga a enfrentarme a la verdad. Mi tiempo en el St. Clare’s no es un derecho, sino un regalo.

fachada lateral

No es un Internado, es una Familia

«— Esto no es el internado del colegio ni un orfanato típico. Únicamente somos un grupo de chicas sin hogar tuteladas por la parroquia —». Mi voz es firme. No es solo una explicación, sino una declaración de principios. Es una forma de decirle a Yuly que el St. Clare’s Home no es una prisión, sino un refugio, un lugar donde, por primera vez, me siento segura.

Le explico que no somos un grupo de chicas que vive allí porque sus padres los han dejado, sino que somos un grupo de chicas que no tiene a nadie más. Somos huérfanas, pero no de una manera trágica, sino de una manera que nos ha unido.

Y que el hecho de que estemos tuteladas por la parroquia significa que no somos solo un grupo de chicas, sino una familia. Una familia que se apoya, que se cuida, que se protege.

La incredulidad de Yuly se desvanece y da paso a un entendimiento. Ella, con su sensibilidad, entiende que mi vida no es un cuento de hadas, sino una lucha. Y que, a pesar de todo, he encontrado un lugar al que puedo llamar hogar.

Origen

  • Esperando a mi Daddy. Friday, September 8, 1995
  • Reflexiones personales
  • Conversacion con Jessica. Gems de Gemini

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