Yuly: ¡No es ‘Pancake’, es ‘Panceta’!

Etiqueta: Esperando a mi Daddy

Friday, September 8, 1995. Bedroom (04:15 PM)

¡No es |Pancake|, es |Panceta|! La historia detrás del apodo de nuestro profesor de español

Por Julia Stephany MacWindsor (Yuly)// IA

Introducción: Un nuevo curso, una nueva amiga y un apodo secreto

¡Hola a todos! Soy Yuly MacWindsor, y soy la chica nueva en High School de Medford. Ya sabéis cómo es: nuevo instituto, nuevos pasillos, y la misión de encontrar al menos a una persona con la que no te sientas como un fantasma. Tuve suerte y encontré a Jessica. Y, como suele pasar, las mejores amistades a menudo empiezan con un pequeño secreto, una broma interna que solo vosotras entendéis.

En nuestro caso, todo comenzó en la clase de español con nuestro nuevo profesor, Mr. Bacon. Sí, habéis leído bien: BACON. Con un apellido así, era simplemente imposible no hacer algo al respecto.

El nacimiento de «Mr. Panceta»

Mi madre es de España, así que el español es mi segundo idioma. Crecí escuchándolo y hablándolo, por lo que mi cerebro funciona en modo bilingüe la mayor parte del tiempo. Cuando escuché el nombre «Mr. Bacon», no pude evitarlo. La traducción saltó a mi mente de inmediato.

Así nació el apodo secreto: Mr. Panceta.

Para los que no lo sepáis, «panceta» es la traducción literal de «bacon» al español. Se convirtió en mi pequeña broma personal. Cada vez que el profesor entraba en clase, yo susurraba para mis adentros (y a veces para que Jessica me oyera):

Yuly: Buenos días, Mr. ‘Panceta

Era una tontería, pero me hacía sonreír. Y seamos realistas, un poco de humor es clave, sobre todo cuando tu objetivo es sacar un A+ lo antes posible para poder centrarte en las asignaturas que de verdad cuentan.

El divertido malentendido: El incidente del «Pancake»

Un día, mientras trabajábamos en una redacción, le solté a Jessica un comentario sobre qué pensaría nuestro profe del trabajo. Le susurré:

Yuly: ¡Imagínate qué pensará Mr. ‘Panceta’ cuando lea la redacción…!

Esperaba una risita cómplice, pero lo que recibí fue una corrección en toda regla. Jessica me miró, muy seria, y me dijo:

Jessica: El profesor se llama Mr. Bacon, no Mr. ‘Pancake’ o lo que hayas dicho.

¡Pancake! Me quedé helada un segundo y luego me eché a reír. No es que no me hubiera oído bien; me había oído perfectamente. Fue su forma de decir: «¡déjate de tonterías en español!«. Fue nuestro primer pequeño choque: mi bilingüismo juguetón contra su resistencia a la asignatura. Pero fue tan directo y tan inesperado que resultó divertidísimo. Fue la fricción perfecta para empezar una amistad.

Una lección rápida: Cómo pronunciar «Panceta» correctamente

Después de que Jessica fulminara mi brillante apodo, me di cuenta de que probablemente debería explicar la pronunciación para todo el mundo. Ya sabéis, para que podáis apreciar el genio que estabais presenciando. ¡Es súper fácil!

Desglosémoslo en sílabas: Pan-ce-ta.

  • Pan: Suena exactamente como la palabra en inglés para un utensilio de cocina (pan). ¡Fácil!
  • ce: Aquí está el truco. La ‘c’ antes de una ‘e’ en español tiene un sonido suave, como «seh». ¡Definitivamente no es el sonido «keyk» de «pancake»!
  • ta: Simple, como el «ta» en «tango».

La fuerza de la voz, o el acento, va en la segunda sílaba: pan-CE-ta. ¡Y ya está! Ya sois parte del club secreto de «Mr. Panceta».

¿Por qué la confusión? Un pequeño análisis amistoso

Aclaremos algo: Jessica no se confundió de palabra. Su respuesta fue totalmente intencionada. Ella me ha confesado más de una vez que la asignatura de español no es lo suyo. Como ella misma dice: «¡No quiero y no me gusta!». Está en la clase casi por obligación.

Cuando un idioma no te es familiar o tienes un bloqueo mental contra él, es súper normal rechazarlo. En lugar de jugar con la palabra «Panceta», su cerebro la desestimó como si fuera un disparate sin sentido, sustituyéndola por algo que sonaba vagamente parecido en inglés: «Pancake or whatever». No me estoy burlando de ella, ¡para nada! Me parece una anécdota genial que ilustra perfectamente lo que pasa por tu cabeza cuando te resistes a aprender algo nuevo.

Conclusión: ¡Larga vida a los chistes internos!

Al final del día, el apodo de «Mr. Panceta» no es más que una broma inofensiva que nació de un momento de tensión entre amigas. Es una de esas pequeñas cosas que hacen que las clases sean un poco más llevaderas.

Tengo la esperanza de que, a través de estas tonterías, quizá Jessica empiece a ver el lado más divertido del español. Por ahora, gracias a que nos ha tocado hacer juntas un trabajo sobre nuestras motivaciones para la clase, hemos tenido la excusa perfecta para conocernos mejor. Con un poco de suerte, sacaremos un A+, podremos «rascarnos la barriga el resto del curso» y yo podré centrarme en mi verdadero objetivo: entrar en el nivel de honor el año que viene. ¡Y ese, amigos míos, es el comienzo de una gran amistad!

Origen

  • Esperando a mi Daddy. Friday, September 8, 1995
  • NotebookLM

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.