Un Padre de verdad

Etiqueta: Esperando a mi Daddy

Friday, September 8, 1995. St. Clare’s Home (04:00 PM)

Un Padre de verdad vs el padre que espero

Por Jessica Marie Bond

La visita de Yuly acaba de terminar. Su padre, Don, vino a recogerla hace un momento. Mientras el coche se alejaba, me quedé pensando en la escena final. Yuly se iba contenta, con ganas de más, como si la tarde se le hubiera hecho demasiado corta. Pero su padre no parecía compartir su entusiasmo. Se notaba impaciente, haciendo sonar el claxon para que se diera prisa y, justo antes de que se subiera al coche, le lanzó una «mirada asesina» por la tardanza. Ver esa interacción me ha dejado dándole vueltas a muchas cosas.

Un Padre Presente, pero Impaciente

Me pareció un buen gesto que su padre la trajera personalmente por la tarde. Supongo que quería asegurarse de que Yuly «se queda en buena compañía». Antes de irse, le advirtió con un «no me hagas esperar» para la hora de la recogida y le dijo que si tenía algún problema, que le llamara al móvil. Es una mezcla extraña de protección y control. Se preocupa por ella, eso está claro, pero esa prisa, esa impaciencia, contrasta mucho con las ganas que tenía Yuly de quedarse más tiempo charlando. Aunque es un padre real, uno que está ahí para ella, su actitud me ha parecido un poco apresurada, como si siempre tuviera algo más importante que hacer.

Padre de Yuly//Nano Banana

La Realidad de Yuly y la Mía

Mientras hablábamos esta tarde, me he dado cuenta de lo diferentes que son nuestras vidas. Es como si viviéramos en dos mundos completamente distintos. Poniéndolo por escrito, el contraste es todavía más grande:

  • Yuly:
    • Vive con sus padres en West Roxbury.
    • Es hija única.
    • Su padre la trae y la lleva en coche.
    • Viaja a España todos los veranos porque allí tiene familia.
    • Sus padres están «encantados» con que haga nuevas amistades.
  • Yo:
    • Vivo en el St. Clare’s Home, una casa de acogida de la parroquia.
    • No conozco a mis padres; soy «un bebé abandonado».
    • No tengo familia adoptiva ni de acogida.
    • Soy «la chica del St. Clare que tan solo ha salido del barrio en una ocasión».

¿Cómo Sería Daddy?

Ver a Yuly con su padre, incluso con su impaciencia, inevitablemente me hace pensar en Daddy. Me pregunto cómo sería él. ¿Sería estricto y apresurado como Don? ¿O me lo imagino de una forma completamente distinta?

En mi cabeza, Daddy es diferente. Él no tendría prisa. Querría recuperar todo el tiempo que hemos perdido, escuchar cada detalle de mi vida. La «mirada asesina» del padre de Yuly es lo contrario a la mirada que yo espero de Daddy. Me imagino sus ojos llenos de cariño, de curiosidad, de arrepentimiento quizás.

Siento una paradoja enorme. Por un lado, una parte de mí anhela tener un padre como el de Yuly, uno que simplemente existe y está presente. Pero, por otro lado, me consuelo pensando que mi Daddy, el que yo espero, sería mejor. Sería el padre perfecto que he construido en mi imaginación durante todos estos años.

Conclusión: Una Tarde de Contrastes

La visita de Yuly ha sido agradable. Me ha gustado tener a alguien con quien hablar. Pero también ha servido para mostrarme de cerca lo que es tener un padre de verdad: uno que te lleva, te recoge y se preocupa, pero que también se impacienta y tiene su propio mundo. Ha sido una tarde de contrastes, una que me ha dejado con la extraña sensación de anhelar esa realidad imperfecta mientras me aferro a la esperanza de mi propia versión, una sin prisas ni miradas asesinas.

A pesar de todo, esta experiencia no cambia nada. Mi objetivo principal sigue siendo el mismo: esperar aquí, en el St. Clare’s, a que Daddy venga a buscarme. Esta no es mi vida definitiva, solo es una parada temporal. Mi verdadera vida familiar, la vida con mi padre, todavía está por comenzar. Y sé que llegará.

Yuly // Nano Banana

Origen

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