Wednesday, November 8, 1995

06:20 AM. Bedroom

Suena el despertador

Hoy es el día del examen de Spanish. Debe ser una burla del calendario, si es que quieren que me asuste de verdad. Aunque, en vista del panorama y de cómo me ha ido hasta ahora, me temo que no soy demasiado optimista con respecto al resultado. Mi participación en clase aún es algo que me perjudica y mis progresos con el Spanish no se ven por ninguna parte, aunque mantengo la norma de llevar los ejercicios al día. Se los copio a Yuly porque por mi cuenta me resulta imposible, por mucho que Mr. Bacon se haya empeñado en sacarme a la pizarra un día sí y otro también. Al menos tiene la comprobación de que me tomo la asignatura con un mínimo de interés. Aunque tengo la impresión de que me ha tomado manía y no se olvidará de mí hasta que no consiga algún progreso por mi parte. Pero ya se debería haber convencido de que es una utopía. Nunca aprenderé, por mucho que los demás se empeñen. Hasta que no tenga noticias de Daddy, tengo la impresión de que mi mente se ha cerrado, que no asimilo nada y todo lo hago de manera mecánica, sin pensar. Eso es justo lo que se me exigirá en el examen, que sea capaz de entender lo que leo. Pero sería lo mismo que si se tratase de un examen en Chinese, que no lo he estudiado nunca. En realidad, hasta ahora no tengo muy claro cómo son los exámenes que pone Mr. Bacon, pero tengo muy claro que sencillo no será. Para colmo, aún le tengo que recitar el poema que me entregó hace dos meses y que apenas he tocado en este tiempo, porque no lo entiendo y la traducción que le he hecho no tiene ningún sentido.

Será mejor que me levante, confirme en la agenda que hoy hay clase, que es el día del examen y me prepare para ir a clase y sufra la tortura. Aún es posible que mi pesimismo se convierta en alegría al final del día. Sin embargo, si Mr. Bacon mantiene su advertencia, supongo que mis buenas intenciones y esfuerzo sirven de poco. Ya estoy suspensa y ni el exámen más fácil del mundo hará que cambie mi calificación. Salvo que yo hable en español y diga algo con un mínimo de coherencia. Pero ante eso tan solo tengo una respuesta ‘ I don’t speak Spanish’. Si la asistencia a clase y el copiarle los ejercicios a Yuly no es motivo suficiente para que me aprueben, no tengo más argumentos. Yuly se está ganando ese A+ a pulso y con una facilidad que me asombra porque, en comparación con ella, yo no hago nada. Se ha tomado demasiado en serio el hecho de que tiene que aprobar, conseguir la máxima calificación, y la advertencia de que, si yo suspendo, a ella le puede suceder lo mismo como no se espabile. Yuly sabe que yo no quiero ni intento perjudicarle y el hecho de que le copie los ejercicios durante los descansos a ella le sirve de repaso. De todas maneras, los descansos serían mucho más divertidos, si los dedicásemos a algo más provechoso, aparte de comer y hacer ejercicios de Spanish, porque la media hora no da para mucho más.

Ana: (Se asoma por la puerta) ¡Vamos, dormilona! Hora de levantarse. – Me dice. – ¡Qué no te venza la pereza por el hecho de que hoy tengas ese examen! – Me indica.

Jess: Buenos días. – Le saludo. – Ya voy. Tan solo me despertaba. – Justifico.

Ana: Irás a clase ¿Verdad? – Me pregunta. – No me gustaría que llamasen para preguntarnos dónde te has metido.

Jess: Sí, iré a clase. – Le confirmo. – Te prometí que haría lo imprescindible para aprobar esa asignatura y hasta ahora no te he fallado.

Ana: Ya sé lo mucho que te cuesta y que eso tiene todo su mérito, pero estaría mejor que, además, te sirviera de algo y no te cerrases en banda.

Jess: Aprobaré. – Le respondo convencida o intentando creerme que es posible. – Mr. Bacon no tiene argumentos para suspenderme. Acudo a clase todos los días y siempre llevo los ejercicios hechos. – Argumento. – Me he pasado más tiempo junto a la pizarra que en el pupitre. De manera que no me puede recriminar que no participe en clase. – Argumento en mi favor.

Ana: Pero ya te dijo que con eso no era suficiente. – Me recalca. – Tienes que ser un poco más participativa en clase; demostrar un poco más de iniciativa y no limitarte a calentar la silla. – Me recomienda. – Que te llame a la pizarra todos los días tampoco te asegura que sea más benévolo contigo que con el resto de tus compañeros.

Jess: ¡Siempre tengo los ejercicios hechos! – Reitero. – Además, hasta ahora no he faltado a clase ni un solo día y Mr. Bacon me tiene harta con eso de que sea voluntaria para salir a la pizarra cuando no hay. Aunque no sé si eso sirve de algo. – Alego en mi favor sin demasiado triunfalismo.

Ana: Bueno, ya veremos qué tal haces el examen y cómo te califica la evaluación. – Me contesta en un tono conciliador. – Sea como sea, aún tendrás el resto del curso para mejorarlo.

Notebook of Jessica
Quarterly Exams
Spanish
Science

La agenda no deja lugar a dudas. Hoy hay examen de Spanish y me temo que cuando llegue al Medford High no habrá ningún aviso de que Mr. Bacon no acudirá porque se ha puesto enfermo o se le ha estropeado el coche. Si no hacemos el examen hoy, será otro día. Como recomienda Ana, en estas ocasiones es mejor no desearles nada malo a los profesores, cuando, en realidad, debería estar enfada conmigo misma por no haber estudiado lo suficiente. Por el contrario debería estar contenta por todo el tiempo y esfuerzo dedicado a la asignatura, así como optimista frente al resultado. Con independencia de cuál sea el resultado en conciencia sabré que es el que me merezco. También debería descartar eso de que los profesores elaboran los exámenes con mala idea. No sé si Mr. Bacon será uno de esos porque ya nos advirtió que lo tiene todo en cuenta y lo del examen casi es un mero formalismo para justificar la calificación que nos merecemos. Que tan suspendido está uno que haga el examen perfecto, si en clase no tiene la actitud apropiada, como aprobado aquel que deje el examen en blanco, pero demuestra interés por la asignatura. Esto último espero que lo dijese por mí.

07:05 AM. Fulton Street & Fulton Spring Rd

El abrigo, un jersey de cuello vuelto, pantalones vaqueros, botas y por supuesto la ropa interior. Ese es mi vestuario para comenzar el mes de noviembre, para enfrentarme a la climatología de Medford en esta época del año con bajada de temperaturas y muchos días de lluvia y cada vez más nieve por las calles. Se echan de menos los calores del verano que, a pesar de las lluvias, la temperatura ambiente era mucho más agradable y no eran necesarias tantas capas de ropa. Tengo la impresión de que son mis pies quienes más sufren esta climatología por causa de las botas, como única manera de abrigarles contra el frío y las humedades del suelo. En verano llevo calzado más abierto, sandalias e incluso voy descalza por la arena de la playa. Pero, como cometiera la torpeza de hacer lo mismo en estos días, me temo que acabaría en el hospital. Por supuesto, aun así no me libraría del examen de Spanish. Dado que estoy segura de que, si no lo hago un día, lo haré otro. Tengo que aprobar esa asignatura por mis propios méritos. Esta vez no vale que los profesores pasen por alto mis ausencias de clase o que me haya esforzado más en el resto de las asignaturas. O apruebo por las buenas o será por las malas como acabe en Matignon High. De manera que más vale que salga bien abrigada, no pierda el bus y esté en el aula cuando comience el examen o mi próximo escondite o plan de fuga será para regresar al St. Clare’s, donde no dejarán que me quede ni un segundo más de lo que se tarde en dejar libre mi dormitorio.

Voy camino de la tortura. Si tuviera un poco de sentido común me daría la vuelta, me pensaría lo de pasarme la mañana en cualquier sitio y olvidarme del examen. Sin embargo, me arriesgaría a que mi ausencia se notara demasiado en clase, que la noticia le llegase a Ana y ésta dudara de cualquier excusa que me buscase. Si no quiero hacer el examen, lo tengo muy claro. No tengo más que regresar, recoger mis pertenencias y que me lleven a Matignon High. Donde es muy posible que también haya de estudiar la asignatura de Spanish y hacer exámenes como éste, sin que a nadie le importe si apruebo o suspendo.  Bueno, sí, supongo que les importara y que, a diferencia del St. Clare’s Home, allí disponen de mejores medios y me obligarían a que fuera a clases de refuerzo. Por lo que sé, allí no se admite a cualquiera y se exige un pago por la matrícula. Dinero del que yo no dispongo y que no sé si los administradores o donantes estarán dispuestos asumir. Según Ana, mucha gente estaría dispuesta a hacer ese pequeño esfuerzo, como lo hacen por las demás. La diferencia es que yo me he quedado y se me permite que tenga mi propia habitación porque soy mayor y se supone que necesito más espacio y tranquilidad.

Será mi primer examen en serio de la asignatura de Spanish. Lo que he hecho hasta ahora han sido con trampa y porque, según me han dicho, son obligatorios para pasar de nivel. Se supone que era una asignatura que se incluía en mi plan de estudios y, por lo tanto, se me debía evaluar al respecto. Sin embargo, el de hoy será sin trampas. La verdad es que me siento mucho más nerviosa, aunque esta vez tan solo esté en juego una evaluación y no todo el curso ni la graduación. Ya no cuento con la benevolencia ni consideración de los profesores. En el St. Francis preferían que me mantuviera al mismo nivel que mis compañeros, porque se trataba de una sola asignatura, dado que en las demás iba bien. Incluso en alguna mejor que la mayoría. Pero esta mañana se trata de Mr. Bacon y no escuchará a nadie que interceda por mí. Es más, si Ana o Monica han hablado con él, estoy segura de que le habrán pedido que sea justo con mi evaluación y me corresponda. Ya me advirtió que, si no había un cambio de actitud por mi parte, de poco o nada valdría mi esfuerzo. Mi único mérito es que tengo los ejercicios al día y soy la primera de la lista para salir a la pizarra. ¡Eso ha de servir de algo en mi favor! En mi contra tengo que aún me resisto a hablar y que tengo los oídos taponados, a pesar de que a Ana más o menos la entiendo porque se esfuerza.