Restaurado en 1945

Lista de lo visitado hasta ahora: (ver lista en página aparte)

Introducción

Ya hace algún tiempo que estuvimos en la plaza de Zocodover (Centro Ciudad) y alguno pensará con razón que me olvidé mencionar un rincón de esta plaza, pero tan solo he querido darle la importancia que merece. Con la mentalidad de deternos a verlo por todos lados, porque ya veréis como no hay guerra ni bomba que lo derribe, aparte que desde hace algún tiempo tiene un vigilante a tiempo completo que le guarda las espaldas. Sin olvidar que sobre Quién y por qué el arco lleva ese nombre

Arco de la Sangre

El Arco de la Sangre, construído en el siglo X en la dominación árabe, era probablemente el único espacio abierto que existía en la muralla interior en esta época islámica, la cual se extendía desde el Alcázar en bajada hacia la plaza de Zocodover, rodeando la ciudad hasta terminar otra vez en el Alcázar. El nombre primitivo en árabe era «Bab-al-Yay» («Puerta de los Caballos»), y permitía el acceso al Alficén, que era la ciudadela fortificada que alojaba el alcázar y el palacio real.

Su inquietante nombre se debe a que la capilla que había sobre él era sede de la cofradía de la Preciosa Sangre de Cristo que atendía a los que iban a ser ajusticiados, bien en la propia plaza, bien en el Brasero de la Vega junto a Bisagra. Por orden de Enrique IV de Castilla, desde el siglo XV en esta capilla se celebraba misa para que pudiesen oírla los vendedores de productos en el «Martes», mercado que instauró el mismo monarca. La puerta está formada por un arco de herradura, único vestigio de época árabe que se conserva en la plaza después de 1936.

Arco de la Sangre en la actualidad,
Vista desde la plaza de Zocodover

El Arco de la Sangre es una puerta monumental. Se encuentra en el lado este de la plaza de Zocodover,​ la cual conecta con la calle de Cervantes.​

De origen árabe, habría recibido la denominación Bab-al-Yayl («puerta de los Caballos»).​ Durante la guerra civil aguantó en pie, a pesar de los daños que sufrieron las edificaciones de su entorno.

Vista del techo desde la calle Cervantes
Vista de las vigas del techo

El nombre actual se debe, a que sobre él hay una capilla de la Cofradía de la Preciosa Sangre de Cristo que recibía a los que iban a ser juzgados en la Plaza de Zocodover

También daban misa con las ventanas abiertas para que los comerciantes del «Martes» (mercadillo tradicional) la escucharan.

El Arco de la Sangre esta formado por un arco de herradura y se atraviesa por una escaleras.

Arco de la Sangre desde la plaza de Zocodover
Cuesta de Carlos V, plaza de Zocodover, a la altura del Arco de la Sangre 19/05/2020
Plaza de Zocodover por la noche vista desde el Arco de la Sangre 19/05/2020
Arco de la Sangre por la noche 19/05/2020

Una placa con el poema «Zocodover» recordará la trayectoria docente de María del Carmen Rubio (18/06/2004)

El nombre de la ex directora del colegio público «Santa Teresa», María del Carmen Rubio del Pulgar, que la semana pasada recibió un homenaje del claustro docente, con motivo de su jubilación, quedará grabado en la memoria de los toledanos ya que ayer se descubrió una placa en su honor y en la que la propia profesora ha escrito el poema «Zocodover», dedicado a la céntrica plaza de la capital regional.

Placa con un poema

Escultura de Cervante

Hace de entrada y salida a Zocodover desde la calle Cervantes, donde a pie de las escaleras de acceso a la plaza se encuentra la escultura de bronce, obra de Óscar Alvariño Belinchón, del famoso escritor Miguel de Cervantes mundialmente conocido por la novela “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, el segundo libro más traducido del mundo!

La noche en la Calle Cervantes, vista desde el Arco de la Sangre

Si no se quieren bajar los escalones del Arco de la Sangre, el camino más fácil y accesible es por la calle de las Armas y la Calle de Santa Fe, seguir la ruta de los coches que no suben por Cuesta de Carlos V hasta El Alcázar y buscan un salida rápida de la esta parte de la ciudad, por la puerta de Doce Cantos

Camino hasta la escultura
Calle de las Armas y Cuesta de Carlos V

La pared que se ve al fondo de la calle de las Armas se corresponde con de Museo de Santa Fe (Entrada del blog: Mantuvimos la fe).

La entrada al museo de encuentra a la derecha y para ir hasta la escultura se gira hacia la izquierda

Calle de Santa Fe con el Alcázar al fondo. la Escultura de encuentra a la derecha
Calle Santa Fe vista en sentido contrario

Inaugurada la estatua de Miguel de Cervantes con la que Toledo pretende «hacer justicia» al escritor 19 enero 2006

Escultura de Cervantes

La estatua de Cervantes se ha convertido en uno de los lugares más retratados de Toledo. Seguramente su posición, estratégica, ayuda. Y la popularidad de su representado, aún más. Lo cierto es que, si pasas por ahí, no puedes dejar de hacerte una foto para el recuerdo.

Rincón de Cervantes por la noche
Escalones de la calle Santa Fe

La escultura tiene puestas las vistas en la calle que hace honor a tan ilustre escritor de la Literatura Universal

Placa de la calle Cervantes

Guerra Civil 1936-1939 y restauración

La curiosidad de este arco es que aguanto en pie en 1936 durante la Guerra Civil Española, cuando los demás edificios de su alrededor estaban hechos escombros.

La última restauración se realizo en 1945, como indica la placa que tiene.

Corpus Christi

Desde este arco que preside toda la plaza, el Arzobispo de Toledo hace su tradicional alocución todos los años en la celebración de la Semana Grande, El Corpus Christi de Toledofiesta que esta declarada de Interés Turístico Internacional.

Arco de la Sangre la víspera de la Procesión del Corpus Christi
Arco de la Sangre la víspera de la Procesión del Corpus Christi
Bendición eucarística del Arzobispo de Toledo en la Procesión del Corpus Christi desde el Aco de la Sangre

También en Semana Santa se abre las ventanas que esta justo encima del Arco de la Sangre, en la cara a Zocodover y muestran al Cristo de la Sangre, desde su capilla, que gracias a él lleva su actual nombre. Mas arriba se encuentra el gran reloj que marca las horas a los transeúntes de la plaza.

Historia

En esta foto vemos cómo en un rincón, junto a la escalera, se instaló un urinario público con una tabla para preservar la intimidad. Actualmente, el lugar sigue cumpliendo una labor de recogida de residuos, afortunadamente menos insalubres.

Vista del arco a finales del siglo xix.
Desde la calle Cervantes
El ayer y el hoy del urinario del Arco de la Sangre

Las fotografías más antiguas corresponden a finales del XIX y principios del XX, pudiéndose ver a su lado la célebre Posada de la Sangre:

Arco de la Sangre, Toledo
Posada de la Sangre

Capilla

Muchos de los visitantes (y habitantes) de Toledo desconocen que sobre el Arco de la Sangre que da acceso a Zocodover se encuentra una pequeña capilla que guarda viejas tradiciones y un importante Cristo del mismo nombre. En Semana Santa si pasas por esta céntrica plaza observarás cómo la capilla abre ventanales y nos deja ver lo que allí se esconde.

Imagen original del Cristo de la Sangre. Anterior a la Guerra Civil de 1936

Según Marina, en la “Nueva Guía de Toledo” (1892) la capilla tenía tres balcones, que “suelen abrirse al obscurecer y que dejan ver la sagrada efigie de El Cristo de la Sangre, (que) pertenece a la Cofradía que bajo la advocación de Preciosa Sangre de Cristo fundara el rey D. Sancho el Deseado, para asistir a los reos condenados a muerte.”

La historia de la Cofradía del Cristo de la Sangre es muy curiosa, pues junto con la Cofradía de la Santa Caridad fueron fundadas tras la reconquista por el Cid Campeador, desempeñando un importante papel asistencial durante siglos. En este período muchas personas sin recursos de ningún tipo morían de diversas enfermedades o heridas, ahogados en el Tajo, y también ajusticiados, y estas cofradías buscaban los medios para su enterramiento. La del Cristo de la Sangre prestaba, esencialmente, asistencia espiritual, mientras que la de la Caridad sufragaba el entierro de ajusticiados.

Para ello, los cadáveres de los fallecidos eran expuestos en el centro de Zocodover en una especie de templete ovalado cubierto con una cúpula llamado “Clavicote“, buscando las limosnas para facilitar su enterramiento. Cuando había algún evento en la plaza, este Clavicote era desplazado bajo el Arco de la Sangre.

“Nos confirma Parro, por otro lado, que la citada cofradía tenía como instituto asistir a los reos que van a ser ajusticiados, desde el momento que los ponen en capilla hasta el instante de morir (pues en muriendo quedan ya a cargo de la cofradía de la Caridad); del mismo modo nos aclara que cuando acaece una ejecución, a manera de aviso a la ciudad y de enaltecer su piadosa misión, ponen un paño de terciopelo encarnado con galón de oro, y bordados de lo mismo en su centro el escudo de las armas Reales [se entiende que las de Castilla por la fundación de Enrique IV] y el blasón de la cofradía, (que consiste en las cinco llagas del Redentor goteando sangre), colgado del antepecho del balcón del oratorio, diciéndose allí mismo una misa por la salud eterna del reo, sin perjuicio de hacerle los demás sufragios a que alcancen las limosnas recogidas.

Alude finalmente este ilustre cronista de la Ciudad Imperial a que en su tiempo, hacia mediados del ochocientos, se continuaba aún con la costumbre de, al anochecer, abrir el balcón del centro de la Capilla, que permanece así hasta hora bastante avanzada, apareciendo la imagen alumbrada con más o menos luces, según las limosnas, pues la cofradía sólo abona el aceite para un farol que se ve en el centro de la capilla; pero rara vez deja de tener dos, cuatro y aún más luces que los devotos suministran, cuidando de encenderlas, como de abrir y cerrar el balcón, un portero dependiente de la corporación, el cual viste de encarnado en los actos públicos de ella, ostentando un gran escudo de plata en que están grabadas las armas de la cofradía. Sugestiva y muy sugerente semblanza la que nos glosa aquí Parro, con el Cristo de la Sangre así expuesto e luminado en la noche en su Capilla de la toledana plaza de Zocodover.”

En el incendio del edificio durante la Guerra Civil, como apunta Goitia Graells en la revista Toletum, se quemó el archivo que se conservaba en la capilla. La forma de proceder de esta Cofradía era la siguiente: “una vez pronunciada la sentencia, condenatoria a muerte, por el tribunal o autoridad competente, y señada la fecha de entrada del reo en Capilla, dicha autoridad lo comunicaba a las dos Cofradías (Sangre y Santa Caridad) las que inmediatamente procedían según lo ordenado en sus Constituciones. Primeramente la Cofradía de la Santísima Sangre de Cristo, instalaba la Capilla en la habitación que el Alcaide de la Cárcel indicaba, retirándose una vez esto efectuado, y entonces, la Santa Caridad se hallaba presente en el acto de la comunicación al reo de la sentencia dictada (…). En el momento de la salida para la ejecución, se hacían cargo de él los cofrades de la Santísima Sangre de Cristo, los cuales desde ese momento recorrían la ciudad implorando limosnas con destino a sufragios. La Cofradía de la Santísima Sangre de Cristo acompañaba al reo hasta el momento de ser ajusticiado, retirándose y dejando de pedir limosnas desde ese momento.

La destrucción de esta zona de Zocodover en la Guerra Civil afectó directamente a la capilla (ya había sufrido al menos otro incendio en 1589). El actual arco que conocemos fue reconstruido en 1945, pues prácticamente fue destruido durante el asedio al Alcázar:

Como se puede suponer, el Cristo que actualmente se encuentra en la capilla sobre el Arco de la Sangre es una réplica, pues el original fue destruido en el mencionado asedio. El actual, fotografiado el miércoles santo (4/4/12) por David Utrilla para “Toledo Secreto” es el siguiente:

Leyenda del prado de los ahorcados

Cuenta la leyenda que una tarde cualquiera del mes de marzo del año 1500 D. Agustín Moreto y Cabañas cruzaba a paso raudo la plaza de Zocodover en busca de abrigo ante la intensa lluvia que caía sobre el empedrado toledano, reflejando los numerosos edificios que jalonan este típico enclave toledano.

Arco de la Sangre y Plaza de Zocodover por la noche

En la ya oscura tarde-noche nuestro personaje se apresuraba a resguardarse bajo el Arco de la Sangre. Se comentaba por la ciudad que era tan rápido con la pluma como hábil con la espada… Tan pronto elaboraba un soneto como desenvainaba su acero toledano con el fin de defender el honor o acabar con la vida de algún desdichado. Cierta fama le venía de sus numerosos éxitos en los duelos, atestiguados por las muescas que en la empuñadura de la espada hacía cada vez que acababa con la vida de un contrincante.

De estos encuentros guardaba nuestro “poeta” sus propios fantasmas y recuerdos, pues como a cualquiera, vuelven a visitarnos cuando menos los esperamos.

En sus pensamientos estaba, cuando un raudo desconocido pasó a su lado depositando en sus manos un sobre cerrado. Fue incapaz de distinguir de quién se trataba, pues tan sólo pudo distinguir un rastro de perfume que le resultó vagamente familiar.

Abrió el sobre con curiosidad y un rastro de temor y en un áspero papel pudo leer:

“Si sois hombre, si os tenéis por caballero, esta noche a las doce en el Prado de los ahorcados, os espero”.

Ni una sola letra más había en el papel que le acababan de entregar… Aún a riesgo de emboscada o de pesada broma, decidió acudir esta misma noche al lugar indicado, bien armado con capa, espada y al menos dos dagas.

La noche ya había caído sobre Toledo. Noche oscura y fría, en la que una llovizna muy fina lo impregnaba todo, como si el río Tajo ascendiera los rodaderos de la ciudad y con una terrible humedad lo invadiera todo.

Decidió adelantarse al menos media hora para inspeccionar el lugar. Llegado al prado indicado en la carta observó que ni un alma viva se dejaba ver a esas horas en aquél lugar maldito… Inmerso en estos pensamientos estaba cuando un leve sonido proveniente de las sombras hizo que desenvainara su espada, aunque nada pudo percibir entre los espesos ramajes.

¡Quién anda ahí! ¡Da la cara si eres hombre y enfréntate a tu destino!

Gritaba más por miedo que por valentía, a algo que levemente se movía entre las ramas. Cuando se aproximó un escalofrío de terror le surcó la columna: un hombre ahorcado se mecía colgando de una rama.

Mientras sus ojos se acostumbraban a la oscuridad, percibió un movimiento que le dejó totalmente paralizado: el cadáver que pendía de la soga estaba desplazando su brazo derecho, señalando un claro no muy lejano al lugar en el que se encontraban.

De inmediato, atenazado por el terror reconoció el lugar en el que no hace mucho tiempo acabó con la vida de un hombre, con mucha menor destreza que él con la espada. El cadáver le indicaba el lugar donde asesinó a aquella persona, mientras que el terror consumía lentamente su alma.

El cadáver de Agustín fue encontrado varios días después, con el cabello blanquecino y una horrible mueca de terror en el rostro. Nadie supo muy bien cuál fue el motivo de su muerte, aunque a algunos les llamó la atención la soga solitaria que colgaba de las ramas de un árbol próximo…

Adaptación libre de la versión original de la leyenda de Toledo publicada por Fernando Aguilar Carmena, Revista Toledo (1926), núm. 230.

Curiosidades

No suele ser habitual, porque se entiende que la zona está bien señalizada, pero dejar constancia de que el Arco de la Sangre está reservado para los peatones.

Despiste en Arco de la Sangre

wikipedia.org Arco de la Sangre

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