Sunday, January 5, 1997

01:00 PM. Saint Clare’s Home

Yuly: La próxima vez, ponte un bozal y deja que hable yo. – Me ruega por lo tarde en que regresamos. – Hemos perdido veinte minutos por tu culpa.

Jess: Ya te dije que a Ana no le gustaría eso de que nos lanzásemos a la carrera por Fulton St. ni le demos más importancia a un programa que televisión que a la misa dominical. – Le recuerdo. – Da igual que la retransmisión sea desde España y para ello ya tenga el consentimiento de antemano.

Yuly: Hubiéramos ido a misa esta tarde. – Me dice. – Ya la tenía casi convencida cuando abriste la boca y fastidiaste el plan. – Me recrimina.

Jess: Es que no se fía tanto de mí como supones. – Argumento. – Ya te he contado alguna vez que de pequeña me escapaba durante los ratos de oración en el colegio. – Alego. – Tan solo le quise recalcar que se trataba de una retransmisión desde España, por el canal internacional.

Yuly: Sí, ya sé que siempre has sido muy simpática. – Me contesta con ironía.

La misa terminó hace más de una hora, con tiempo suficiente para que hubiéramos regresado y encendido el televisor antes de que comenzase la retransmisión de la Cabalgata, para lo que Ana nos había dado permiso a condición de que permitiéramos la entrada a toda la que quisiera y no le estropeásemos las ilusiones a nadie, dado que, según Yuly, este desfile está destinado a los niños pequeños y no a un par de adolescentes como nosotras, interesadas en los grupos musicales del momento, más que en tres magos milenarios. Sin embargo, también ha valorado más el hecho de que, aunque se trate de una tradición y retransmisión española, yo no me muestro demasiado recelosa, a pesar de que me haya contagiado del entusiasmo de Yuly. El motivo de nuestro retraso se ha debido a que a Ana no le ha gustado nuestro comportamiento durante la misa, nos ha visto demasiado distraídas, preocupadas por la hora, de manera que en compensación y como escarmiento, o nos confesábamos o nos quedábamos sentadas en el banco hasta que ella nos diera permiso. Al final hemos optado por lo segundo, aunque haya sido lo que más nos ha retenido allí porque lo cierto es que ninguna de las dos se ha sentido con ánimo para reconocer esos pequeños fallos de cada día. Hasta cierto punto alguna se ha temido que la penitencia hubiera sido que renunciásemos a ver la retransmisión de la cabalgata, aunque lo cierto es que los sacerdotes son mucho más considerados y benévolos que nosotras en la inmensa mayoría de las ocasiones y con un padrenuestro se conforman. Si es por nosotras en más de una ocasión nos habríamos impuesto penitencias de esas que hacen que escarmentemos. En cualquier caso, mejor un par de oraciones a fregar el suelo de la iglesia hasta que brille o algo de similar relevancia.

Jess: ¿Estás segura de que la retransmisión no es desde Toledo? – Le advierto porque sé que cuanto más desconfié más segura estaré de mi ignorancia.

Yuly: Te lo prometo, en cuanto haya una imagen que no sea de la cabalgata de Madrid, sospeches que me engaño con algún truco, dejaré que te marches. – Me contesta. – A las demás no les quitaré la ilusión.

Jess: Por si alguna de las chicas no lo sabe, convendría que les explicaras qué vamos a ver. – Le aconsejo. – Eres la única que habla español de manera natural.

Yuly: ¿Esperas que de una catequesis? – Me pregunta porque la situación le supera.

Jess: Ya sabes lo que nos ha dicho Ana. – Le recuerdo. – Aquí no se celebra esta fiesta, aquí viene Santa Claus en Navidad, con su lista de las que hemos sido buenas y las que no lo hemos sido tanto.

Yuly: Quitaré el sonido y os lo cuento. – Propone con cierta vergüenza y apuro.

Jess: Venga que te escuchamos. – Le digo para que se decida.

Yuly: (Habla para todas) Según la tradición, los Reyes Magos son tres y proceden de Oriente. Me parece que se menciona ellos en los Evangelios, de manera que no hace falta que os dé muchos detalles ni una clase de religión porque no soy una experta en el tema.

Jess: ¿Vuelan cómo Santa Claus? – Pregunto por si ello ayuda a que las demás se enteren un poco mejor y Yuly sepa que al menos yo la escucho.

Yuly: No, los Reyes Magos no vuelan ni viven en el Polo Norte, ni nada de eso. Viajan en camello. – Me responde. – La Cabalgata es una representación de su viaje desde Oriente y del recorrido que harán esta noche por la ciudad para repartir los regalos por las casas.

Jess: Entonces ¿Le hacen la competencia a Santa Claus o por el hecho de que son tres, traen más regalos?

Yuly: ¡Yo sé de una a la que dejarán carbón como pasen por aquí! – Me responde porque mis preguntas interrumpen su explicación y la ponen nerviosa.

Jess: Ya me callo. – Le prometo. – Tan solo preguntaba. – Me justifico.

Yuly: (Habla para todas) En España y los países latinos, según la tradición, cada uno de los Magos representa un continente diferente, Europa – Gaspar, Asia – Melchor y África – Balthazar. Se les diferencia por el color del pelo, uno es rubio, otro tiene el pelo blanco y el tercero es negro. En algunas zonas, los niños les dejan preparado algo de bebida los Magos, leche con galletas, y algo para los camellos.

Jess: ¿Por dónde entran las casas? – Pregunto porque me pica la curiosidad por ver hasta qué punto Yuly le echa imaginación al tema. – ¿También por la chimenea? – Pregunto. – ¿Qué pasa en las casas dónde no hay chimenea? ¿También entran los camellos? ¿Cómo se reparten las casas? ¿Va cada uno a un continente? ¿Por qué no hay ningún rey que represente a América?

Yuly: (Habla para todas) Mi madre me ha explicado que los Reyes no entran por la chimenea, sino por la puerta, por el balcón o por la ventana. – Me contesta. – Dejan los regalos donde encuentran la bebida que se les haya preparado y los camellos esperan fuera. – Nos explica. – Como son tres y son magos, van los tres de ciudad en ciudad y por la noche se reparten las casas, a veces van los tres juntos. Que no haya un Rey Mago americano supongo que es porque en aquella época aún no se había descubierto América o quizá sea Santa Claus. – Nos dice y evidencia que divaga y se encuentra en un serio apuro con las explicaciones.

Jess: Si van esta noche a tu casa ¿Por qué no se pasan también por aquí?

Yuly: No sé si esta noche vendrán a mi casa. – Me responde. – Vivo en West Roxbury y la Cabalgata no llega hasta aquí.

Jess: ¡Pues vaya unos magos! – Replico defraudada. – Si volasen, seguro que cruzarían el océano.

Supongo que me he desanimado y vuelto un poco insoportable con estas preguntas, pero es porque no quiero que surjan nuevas ilusiones ni expectativas. Me he sentido bastante defraudada con el tema de Santa Claus porque hasta ahora no ha cumplido mi deseo de que reciba noticias de Daddy y me temo que, aunque se lo pida a los Reyes Magos, no se cumplirá esta noche ni en los próximos años. Al final llego a la conclusión de siempre, que no merece la pena que me ilusione ni me esfuerce demasiado. Lo cierto es que después de esta experiencia entiendo que Yuly desista de sus intentos para que me interese por España, el idioma o la cultura, a pesar de que me sentiría culpable, si ella también renunciara a esa parte de su personalidad y de sí misma. Me he dado cuenta de que esto de los reyes Magos está bien para la inocencia de los niños pequeños, pero en cuanto se madura un poco y toma más consciencia de la realidad, esas ilusiones de desvanecen por sí solas. La única que de momento ha cumplido con su palabra y hecho realidad mis anhelos es Ana, ya que sigo en el aquí y casi todo lo que he descubierto sobre Daddy me lo ha contado ella. Tan solo queda ese encuentro, pero tampoco le pediré algo que escape a sus influencias o capacidad como tutora.

Mientras Yuly sigue con sus explicaciones, sin que le preste demasiada atención porque ya he comprendido que no me contará nada de provecho, aunque a las niñas pequeñas les haga mucha ilusión, centro mi atención en las imágenes que aparecen en el televisor con la tranquilidad de que como no hay sonido, dado que no se trata de una clase de Spanish, no hay motivo para que me tape los oídos y casi me da igual la ciudad desde la que se retransmita la Cabalgata. En alguna ocasión me han permitido que viera el Macy Parade de New York el día del Thanksgiving y esto no me parece que sea muy distinto, salvo porque se trata de otra ciudad, otro país, otro continente y una celebración diferente. La única certeza, con alguna que otra duda, es que no se trata de Toledo, pero imagino que allí habrá una Cabalgata parecida, salvo que ésta sea propia y típica de Madrid y no se celebre en ningún otro lugar del país, aunque tal supuesto no tiene mucha lógica debido al entusiasmo que Yuly demuestra, que parece ilusionada con los regalos que según ella recibirá esta noche, como si todavía fuera una niña pequeña, cuando aquí los recibimos hace dos semanas y hemos disfrutado de ellos durante las vacaciones, mientras que, si hubiéramos esperado hasta esta noche, no nos quedaría ni un día porque mañana se reanudan las clases.

Cuanto más miro las imágenes, más similitudes le encuentro con el Christmas Parade o el Macy Parade con la particularidad de que la Cabalgata de España, debido a la diferencia horaria, se celebra por la tarde, casi de noche. Por el televisor se ve las calles abarrotadas de gente, muchos niños, los desfiles que aquí se celebra al comienzo de las fiestas y en España parece que todo se deja para el último día, como si el asunto de los regalos fuera lo menos importante. De hecho, me sorprende un poco esta disparidad en las fechas, porque Yuly ya me comentó que en España el 22 de diciembre se celebra un sorteo especial de Lotería. Supongo es que se habrá establecido así por eso de que los Reyes Magos viajan en camello y no en un trineo volador tirado por renos. Quizá lo más relevante de esta Cabalgata sea la presencia de esos tres Reyes y que no hay tanta presencia de Santa Claus. Tal y como Yuly ha dado a entender, en esta Cabalgata hay una mayor presencia de culturas de los tres continentes, aunque desde el punto de vista local, mientras que en las Christmas Parade hay una mayor presencia de la identidad nacional. Lo que más me llama la atención, en todo caso, es que en la Cabalgata lanzan caramelos, que no se limitan a pasar. Siempre nos aconsejan que no comamos dulces antes de la cena porque después ésta se queda en el plato, estamos demasiado nerviosas, a alguna se le resuelve en estómago y ese momento dulce se convierte en la peor de las pesadillas.

Sarah: ¡Mirad, están entrando por la puerta de la muralla! – Les pide a quienes no prestan atención a la pantalla. – Como son Reyes, seguro que entran en su castillo.

El comentario de Sarah, una niña de ocho años con la inocencia intacta, provoca que Yuly se quede callada, como si de pronto incluso ella se viera sorprendida por las imágenes y no fuera esto lo que esperase que viéramos, dado que, si se trata de una Cabalgata que recorre las calles más importantes de Madrid, no encaja demasiado con la idea de que entren en un castillo, aparte que se supone que el desfile es largo, por las principales avenidas de la ciudad y la capacidad de los castillos resulta bastante limitada, aparte que la idea que Yuly nos ha dado de los Reyes Magos no resulta muy coherente con esto de que vivan en un castillo, cuando se supone que proceden de Oriente, ni aún en el supuesto de que se les dé un carácter más local y por lógica en cada ciudad el desfile se adecúe a sus costumbres y características. En este caso se supone que La Cabalgata se retransmite desde Madrid, la capital del país, donde, según tengo entendido, vive el Rey de España, pero ello no me cuadra demasiado con la idea de que se produzca un encuentro oficial entre los Reyes, porque al menos aquí en USA no recuerdo que ninguna Christmas Parade entre en The White House, por cuestiones de seguridad nacional, porque no se mezcle algo lúdico con cuestiones oficiales.

Yuly: Me parece que eso no es la Puerta de Alcalá. – Comenta sorprendida. – Se supone que la retransmisión es desde Madrid. – Nos explica. – A la Puerta de Alcalá no se tiene acceso porque está en medio de una rotonda.

Jess: ¿Tú estás segura de que has sintonizado bien el canal? – Le pregunto, aunque me temo que las dos somos igual de torpes en ese aspecto y tampoco tenemos permiso a tocar los botones no sea que averiemos el televisor.

Yuly: Ha sido Ana quien me ha dicho cómo hacerlo. – Me responde.

Si Yuly es la primera que se sorprende por las imágenes, las demás no lo estamos menos por su reacción. Tampoco es que ella conozca la ciudad de Madrid como si fuera Vigo o West Roxbury, pero de las presentes es la única que ha estado allí y sobre todo no es la primera vez que ve esta retransmisión por televisión, de manera que su extrañeza está justificada. La televisión la ha sintonizado Ana antes de que nos fuésemos a misa y Yuly se ha limitado a indicarle el canal por el que se retransmitía, para que lo buscara. En vista de esto me temo que Ana ha dejado sintonizado el primer canal en el que hablaban en español y no se ha preocupado de nada más, de manera que éstas no son las imágenes del Canal internacional de la televisión de España y dado que hemos quitado el sonido, llevamos todo este tiempo viendo una Cabalgata que no se seguro que sea desde España, aunque Yuly me ha asegurado que esa es una celebración típica de allí, que incluso es posible que fueran los creadores y exportadores de la idea para los Christmas Parade de otros países.

Yuly: Estoy casi segura de que eso no es Madrid. – Nos dice con extrañeza. – Por supuesto tampoco es Vigo. – Afirma. – Subiré el sonido para ver si nos enteramos de algo.

: Después de la subida por la avenida de la Reconquista y la calle de Alfonso VI, les queda el tramo más complicado desde la puerta de Bisagra hasta la plaza de Zocodover. Esperamos que las carrozas aún tengan fuerzas porque éste es el tramo más complicado y la mayoría de los participantes en el desfile llegan agotados…

Yuly: No sé desde dónde retransmiten, pero estoy segura de que no se trata de Madrid. – Reconoce con sorpresa. – Eso de la plaza de “zoco” no sé qué no me suena a Madrid

Ana: [Se asoma por la puerta] ¿Qué os pasa que os veo alteradas? – Pregunta.

Yuly: Esa no es la “Cabalgata” que queríamos ver. – Le contesta. – Ya me parecía a mí que era un poco pobre en comparación a otros años, pero pensaba que era porque habían situado las cámaras en otra zona del recorrido o porque, cuando nos hemos sentado, la “Cabalgata” ya llevaba un rato. – Alega.

Ana: Supongo que me habré equivocado con el canal. – Le indica. – De todas maneras, queríais ver una “Cabalgata” de España y eso es lo que sale por la tele.

Yuly: En la “Cabalgata” de Madrid es costumbre que haya muchas carrozas y grandes, incluso animales del circo y del Zoo, pero en ésta apenas hay nada. Las carrozas de los Reyes, un par de bandas de música y poco más.

Ana: Bueno, el año que viene lo prepararemos mejor. – Le promete. – Si consigues algún video de la “Cabalgata” de este año o de los anteriores, montaremos una sesión especial un día de éstos.

Yuly: En casa tengo la grabación del desfile del año pasado. – Le indica. – Mi padre me castigó por una pequeña travesura y no me quedó otro remedio que verlo después.

Jess: Aquí no vendrán los Reyes esta noche ¿Verdad? – Pregunto por si la permisividad en cuanto a la televisión tuviera alguna intención oculta en ese sentido.

Ana: Agradece que Santa Claus venga en Navidad. – Me contesta. – Si de verdad supiera lo no tan buenas que sois algunas veces, borraría el St. Clare’s de su recorrido. ¡Hay tantas averías, destrozos y gastos imprevisto durante el año, que el hecho de que se mantenga abierto ya es todo un regalo para vosotras!

Jess: Entonces, mejor que no me haga ilusiones. – Le contesto con sutileza.

Ana: Sobre lo que te tienes que hacer ilusiones, sí, toda la que quieras e incluso más. Pero sobre lo demás, mejor que no. – Le responde con la misma o mayor sutileza.

Ana entiende de Psicología infantil, las cuestiones técnicas son para los profesionales, para quienes se ocupan de las averías que cada dos por tres, porque en ocasiones da la sensación de que los electricistas y fontaneros también viven aquí. Hace año y medio, cuando me llevo a ese destino desconocido, la situación era tan grave que era mejor que no se quedara nadie aquí. La cuestión es que la televisión está para que veamos programas muy concretos, aunque a Yuly le sorprende que tenga acceso a los canales internacionales, cuando cada dos por tres hay quejas de lo limitado del presupuesto. Según me explicó Ana, eso fue una donación con fines educativos, porque lo cierto es que apenas se utiliza, salvo en ocasiones especiales, como esta mañana. Ana sabe lo mismo que todos en cuanto a su manejo, que hay un botón de encendido, otro para el volumen y diez para los números de los canales. La suerte es que algunos de los canales ya están sintonizados, no hay que buscarlos. El canal internacional de España ha habido que sintonizarlo, pero ha sido bastante fácil. En realidad, en cuando ha aparecido en la pantalla las primeras imágenes de una cabalgata no han buscado más.

Ana: Yuly, te quedas a comer ¿Verdad? – Le pregunta. – No hay problema en poner un plato más a la mesa. – Le indica.

Yuly: Mis padres no vendrán a por mí hasta media tarde. – Le responde. – ¿Seguro que me puedo quedar? – Justifica.

Ana: Sí, tranquila. Es domingo, aún estamos en Navidad y siempre hay comida para toda la que se sienta a la mesa. – Le dice con complicidad.

Yuly: Ya llevo un tiempo viniendo por aquí y conozco cómo funciona esto. – Le responde como si no hiciera falta que le explicase nada.

La verdad es que no sobra comida, ni se hace de más, porque como tal éste no es un comedor social, pero si es cierto que durante el tiempo que he estado aquí tampoco se le ha negado un plato de comida a las visitas y en ese sentido Yuly ya es como de la familia. En estos meses ha venido por aquí con más frecuencia que mucha gente, lo que ha hecho que cambiara la tendencia y frecuencia de las visitas que yo he recibido, de no tener ninguna, ni quererla, salvo que se tratase de Daddy, a que Yuly considere el St. Clare’s casi como su segundo hogar, aunque nunca se queda a dormir y tiene muy claro que viene de visita y que sus padres vienen a recogerla antes de que anochezca y haya que pensar en buscarle un sitio para dormir, lo que se le encontraría con facilidad, si fuera necesario, yo no comparto el dormitorio con nadie y tal vez quepa otra cama. Lo cierto es que a Yuly no le hace ninguna ilusión la idea de quedarse aquí más tiempo del imprescindible, le asusta la idea de ser una de nosotras y estoy segura de que respira aliviada cada vez que sale por la puerta porque regresa a casa, para envidia de algunas y alivio de la mayoría, en especial de Monica, porque es de las que opinan que Yuly viene a revolucionar a todo el mundo, porque es la única visita que viene a quedarse y no a llevarse a una de nosotras a pasar el día o el fin de semana fuera. Entiendo que para Monica el único reparo que se le puede poner a Yuly es que yo sea amiga suya, pero ello no haya hecho que cambie mis buenas costumbres de siempre. ¡Hay que ser muy buena amiga para adaptarse y aguantar a alguien como yo!

Supongo que Yuly ahora echa en falta que no hayamos tenido la ocurrencia de grabar en video la retransmisión, ello le serviría para indagar un poco más sobre el lugar, identificar la ciudad y confirmar con algo más que su suposición que no se trata de Madrid. A mí la verdad es que me es un poco indiferente dónde sea, aunque resulta entretenido esto de ver cómo se divierten en otros países y en caso de que se verdad se trate de algún lugar de España, quedarme con la tranquilidad de que no me sentiré tan perdida cuando viva allí con Daddy. De todos modos, sigo con la convicción de que no quiero ilusionarme antes de tiempo ni en exceso, por lo cual no compartiré con Yuly la curiosidad por desvelar el misterio o la duda que nos ha surgido. Lo que nos ha llamado la atención es la denominación de la plaza donde concluye el desfile, no parece que sea una palabra muy española.