Tú verás el mar cuando yo no lo vea, oirás a diario el susurrar de la olas la nana del mar entrando por tu ventana y quién sabe si la suavidad de la arena, si te acercan hasta allí alguna mañana.
Hoy comienzas a sentir el frescor marino, sientes la brisa y el frío de este invierno, bien abrigado para que no cojas frío, sin pedir al mar su consentimiento.
Has nacido cerca de un mar de olas y has comenzado a navegar por los brazos, todo el mundo quiere conocerte, mientras tú intentas soñar tranquilo, con aquella paz del mar donde has nacido.
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