Con toda franqueza….

(Publicado parte del capítulo 12 de la novela «Silencio en sus labios)

Reflexión

Con toda franqueza ésta es una de esas secuencias de la novela, que se han escrito solas, en que mi labor como escritor se limitó casi dejar que fluyeran las palabras de manera que es una de las más significativas de la novela, pero sobre todo una que yo no termino de entender del todo ni aún después de haber escrito las dos versiones y a pesar del tiempo, de los años transcurridos, de las ocasiones en que me he permitido releerlo con calma, porque no está tan claro que sea lo que en una primera lectura se interpreta, pero tampoco da pie a pensar lo contrario, de modo que es una secuencia a la que se vuelve a aludir en capítulos posteriores y dichas reflexiones al respecto son el reflejo de mi propia contrariedad como escritor, aparte de lo que se pueda intuir de la contrariedad de mi yo como personaje.

Lo cierto es que sin proponérmelo con el paso del años me he dado cuenta de que en estos párrafos queda reflejada toda mi personalidad, se hace un resumen de toda mi vida y sin embargo, si cabe eso es lo menos relevante de este momento de la novela, de toda la historia, dado que hasta cierto punto mi intención al escribirlo fue precisamente eso, resaltar el contraste entre los personajes principales de la novela, la vitalidad de Ana, su vida social y el hecho de que Manuel se muestre como alguien un tanto retraído. es como todo eso que me hubiera querido decir a mí mismo, pero hasta ese momento no me atreví a poner tanta franqueza.

La cuestión es que desde siempre me ha causado un cierto reparo, inquietud, ansiedad quedarme a solas con una chica, aunque más que presumir de mis miedos, prefiero pensar que en ese aspecto debería destacar mi valentía. En este caso, en esta novela, ese arranque de no se sabe qué, acaba por convertir a mi personaje en algo así como un saco de boxeo, aunque por suerte para éste el desenlace llega a ser más prometedor de lo que en principio pudiera parecer y los golpes bajos más que descalificar al contrincante, más que dejarme para el arrastre en sentido literal, se puede decir que pretenden limpiar y acabar con toda la porquería. Que a los sapos se les besa para que se conviertan en príncipes azules, pero mi personaje no recibe esa magia con tanta pasión ni romanticismo. Más bien le rompe en mil pedazos para después recomponerle a su gusto.

El misterio, la duda que genera este momento es si ese encuentro, si el hecho de que ambos se queden solos, es algo casual o premeditado, porque el capítulo acaba con que Ana regresa a su casa un tanto contrariada, porque nadie tiene muy claros los verdaderos motivos por los que acude a Toledo, aparte de acudir a esas reuniones con los amigos y en ese caso en concreto se deduce que por hacer las paces con Manuel, por limpiar su conciencia después de haberle mandado aquella desafortunada carta por impulso, por culparle por algo en lo que quizá éste tenga toda la responsabilidad, pero sobre lo que ella ha reaccionado sin mucha reflexión, que de algún modo empieza a entender que sus vidas están ligadas y es absurdo que intente ligarlo, aunque se da cuenta que debido a la falta de comunicación entre ellos Manuel se le está yendo de las manos.

Manuel. Silencio en tus labios 1 (12*)

Ana. Silencio en tus labios 1 (12*)

De modo que regresa a Toledo, y no queda muy claro si lo hace con intención de tantearle o con la frialdad de seguir con su vida. Un detalle de este capítulo, de lo que no he suido al la web porque son bastantes páginas, dado que el día está lleno de momentos y sutilezas, es que corre el rumor de que Ana ya tiene novio y ha venido a Toledo para reunirse con él. detalle tan significativo como misterioso, porque el afortunado en cuestión ni aparece por ninguna parte. lo cual admito que en su momento me pareció una treta literaria para dar a entender que Ana marcaba distancias con Manuel, que al igual que éste se tomaba la relación entre ambos con mayor frialdad. sin embargo, sin duda alguna éste es el capítulo donde Ana muestra y deja que aflore toda su personalidad, toda su sutileza, y como he dicho al principio, mi yo como escritor se siente igual de perdido como mi yo como personaje, de modo que «los golpes bajos» me llegan sin saber muy bien por dónde y por suerte tiene un final más feliz del que se da a entender en lo que he subido.

En este secuencia cobran mucha importancia las amigas de Ana en particular y los amigos de ambos en general, como cómplices, aunque también parece que no son tan buenos, si son capaces de abandonarla en mitad de la calle. también tiene importancia el teléfono como artimaña para marcas distancias para dar a entender que se pueden marchar, que Ana se siente segura y no hace falta que nadie se preocupe por ella, pronto pasarán a recogerla y se mantiene en contacto. da la sensación que es más peligrosa ella que cualquiera que se le acerque sea con las intenciones que sea. ¡Pobre del que lo intente porque no saldrá vivo!

Photo by Maksim Goncharenok on Pexels.com

Yo, que le tengo mucho cariño a mi pescuezo, por si acaso, me voy retirando discretamente. Aprovecharé que Ana se ha apartado un poco del grupo porque tiene que hablar por teléfono. Haré como los demás y dejaré que sea mi personaje, Manuel quien se las dé de valiente en esta ocasión. Será un rato corto porque ya anochece y se supone que a Ana la recogerán sus amiga de un momento a otro. A mi esta vez no me han invitado a que salga con ellos…

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