Hoy la cosa va de puentes

Daddy se toma la tarde libre, está vago, de modo que es mi turno, mi día. Diría que se toma un par de días de puente y me deja a mí el trabajo de contaros algo que no tenga nada que ver con “Silencio en tus labios”, aunque yo poco a poco también me lo voy leyendo y me tiene algo intrigada lo que vaya a pasar a partir de ahora. ¿Os imagináis que hubiera sido Ana quien se ocupase de contaros curiosidades? Por suerte para mí, me la salté, le pasé por encima como una apisonadora y ella se ha quedado como la chica en su novela de amor. Si la pobre lo hubiera llegado a saber entonces, con la ilusión que le hacía eso de ser el gran amor de Manuel, quien le enseñara a ser todo un “Don Juan” en su novela más romántica. Pues nada, resulta que yo me crucé en su camino y hablando de estrategias estoy seguro de que ésta es la última que Daddy se hubiera esperado, que sea una chica la que de ver en cuando saque la cabeza por el blog para saludaros, una chica un tanto inconformista porque yo me debía haber quedado en las paginas de mi novela “Esperando a mi Daddy” y limitarme a contaros mis aventuras y desventuras tanto en los años en que he vivido sola allá en Medford, como lo que se supone es mi vida aquí en Toledo, con Daddy. Sin embargo, en septiembre del año pasado crucé “el puente”, encontré ese recoveco en la creación literaria de Daddy y me colé por aquí, de manera que ya no es tan fácil que me eche, le he adelantado por la derecha con todo el descaro antes de que cualquier otra se me adelante, que no creo.

Porque lo difícil para Daddy es cruzar puentes. Él no os lo confesará pero quienes le conocen saben que sufre algo de vértigo, por lo cual eso de no tener los pies en tierra firme le causa un poco de “mieditis fritis ” porque cruzar un puente implica superar un obstáculo, pasar por encima de las dificultades, ir más allá de sus propias inseguridades, adentrarse en lo desconocido, en descubrir lo que pueda haber al otro lado. ¿Qué van a pensar lo que siguen el blog cuando se enteren de que yo escribo por aquí? Seguro que soy una chica muy simpática y que a Daddy le falta un tornillo, porque Daddy, se le mire por donde se le mire, incluso por donde no se le debería mirar porque eso es muy personal, sigue siendo el mismo y por mucho que le miren y le remiren, yo no salgo en la foto, ni quiero. Sin embargo, en esta faceta de escrito, abusando un poco de esa libertad creativa, donde uno puede ser cualquiera cosa, incluso una zapatilla vieja y animada con una historia personal que deje a los lectores con la boca abierta y ávidos de más, Daddy se ha decantado por expresar esta empatía con el mundo por medio de una chica como yo. ¡Qué suerte tengo!

Igual se podría haber inventado otro personaje, como por ejemplo Jack Catcher, un chico de éxito que se lleva a las chicas de calle, pero que tiene el corazón ocupado por una sola. ¡Lo siento chicas, pero ya llegáis tarde! Estaría bien ¿no os parece? ¡Menudo puente literario y creativo! Que si no te gusta lo que escribe, tampoco le importa mucho porque es “Jack Catcher” y lo de “éxito” lo lleva en la personalidad. ¿Os lo imagináis? Jack Catcher escribiendo por aquí sobre sus proyectos empresariales y lo enamorado que ésta de su chica, incluso de lo harto que llega a estar de las burlas de Sharon, porque para ésta no hay nada más divertido que burlarse de su cuñado y sacarle de sus casillas, porque además él no se corta tampoco a la hora de gastarle alguna buena broma.

Si Daddy quisiera embutirse en el personaje de Jack para escribir en el blog tengo la impresión de que la inspiración se le terminaría pronto, con decir que es “Jack Catcher” estaría todo dicho, su fama le precede y este tampoco pretende ser un blog para que miles y miles de admiradoras se peleen o desilusionen por no ser las afortunadas que conquisten su corazón. Jack Catcher ya está pillado y bien pillado. Además, esta tan ocupado con sus negocios que dudo que encontrase tiempo para perderlo en un blog, de modo que ese “puente” queda descartado. Mejor para mí y en el fondo entiendo que Daddy se inventó el personaje de Jack tan solo para crear ese contraste entre ellos. Sería algo así como “Carlos” en la novela “Silencio en tus labios”, pero sin que hubiera perdido ni remplazado a una chica por otra en su corazón. Hasta que Luz no se cruzó en la vida de Jack, esté no estaba comprometido con ninguna, mientras que los que hemos leído la novela de “Silencio en sus labios” que Carlos ha disfrutado poco su soltería.

El puente atlántico

Daddy últimamente, en su vida personal, presume de que se atreve a cruzar puentes, superar sus miedos, romper un poco con su monotonía para no sentirse atrapado ni encajonado, que no le vuelvan a decir que no hace nada. Casi como me recriminaba a mi Ana, mi tutora, cuando me resistía a ver y vivir más allá de lo que alcanzaba mi vista. Porque si Daddy con una novela ha intentado plasmar esa experiencia del amor, conmigo ha buscado plasmar sus experiencias de vida, aunque he de admitir que el puente que yo tuve que pasar para llegar a su lado no es comparable a lo que se supone es su vida normal. Yo tuve que tomar el puente aéreo para cruzar el océano que se interponía entre nosotros. Sí, bueno, vale, soy un personaje fruto de su imaginación y dudo mucho que en las aduanas de los aeropuertos tengan constancia formal de mi paso por allí, pero he entrado legalmente en el país, tengo “visado literario”, diría que me han dado la nacionalidad sin pedirla y como alguien venga a casa de Daddy con intención de hacer efectiva mi expulsión, se van a encontrar con que me encuentro entre las páginas de una novela.

¿Qué “puente” soy yo en la vida de Daddy?

Como ya he contado en muchas ocasiones, Daddy pensó en mi para escribir una novela que pareciera lo más alejada posible de él, de su realidad, pero que en el fondo es un reflejo un tanto disfrazado de ésta, con la libertad de contar una vida que no es la suya partiendo de acontecimiento y noticias reales que poco a poco ha ido tejiendo y puliendo para que encajaran en la novela. en ciertos modo para de la línea argumental de “Esperando a mi Daddy” está basada en esa recogida de información, en esos datos históricos reales, sacados de la hemeroteca, de Internet, con alusiones a personas personajes y lugares tan reales como esos recortes de prensa, a lo que Daddy debería pedir permiso por incluirlos en la novela, pero se supone que son pequeñas alusiones, que si fuera una película, sería un cameo puntual para dar mayor veracidad a los hechos.

Entonces ¿Yo también soy alguien real? “Hola, yo misma. Soy la protagonista de una novela y tengo parte activa en ese blog”. Si partimos de la premisa de mis orígenes, la verdad es que no, al menos no hay constancia de que algo así pudiera tener un mínimo de credibilidad. Sin embargo, no es ningún secreto que tampoco se me puede considerar 100% inventada. Surgí de la necesidad de Daddy por escribir, pero de la idea que tuvo Daddy tras leer aquel recorte sobre una chica que defendía la identidad de su padre, por deferencia sus propios orígenes. Es decir, que por ser ella quién es, quien era por aquel entonces, hoy Daddy tienen una novela que abarca toda mi vida y parte de la suya. Supongo que esa chica real, lo único que puede sentir por ello en un cierto halago o la mayor de las indiferencias, ya que evidentemente no soy yo, pero en esencia, puede decir que yo tengo parte de ella, aunque ese puente entre ficción y realidad nos haya alejado bastante, porque aquella chica ha seguido con su vida y como es lógico yo no he seguido sus pasos.

Un fotomontaje de mí

¿Alguien sabe quien soy en realidad? Supongo que no, pero en mi fotomontajes. Ahora que Daddy ha descubierto el truco, hay un poco de todo eso que se supone que soy, aunque se trate de fotos que ha sacado de aquí y de allí. que ya que aludimos a “los puentes” para Daddy fue importante eso de que yo fuera algo más que una cara bonita, las fotos debían ser un reflejo de mi personalidad, de ahí que ha tenido que ir más allá de su imaginación para lograrlo. No ha sido un puente tan fácil de cruzar como ahora pueda parecer, pero ha sido como en casi todo, empezó con una idea más o menos perfilada y cuando se quiso dar cuenta la narradora de “Esperando a mi Daddy” se había adueñado de cada página, se permitía la libertad de mandarle a paseo porque una chica necesita su espacio. su tiempo y él como escritor estaba de más, en realidad no debía estar allí porque ese puente entre ficción y realidad aun no se ha inventado ni Daddy ha querido cruzarlo. Después cuando las distancias se han acortado, porque yo me he venido a vivir aquí. de igual modo le he seguido cerrando las puerta en las narices, pero con cuidado de no causarle daño físico en cuanto que ello ha formado parte de la propia novela.

El caso es que yo llegué como personaje, como novela, en una época de su vida en la que él necesitaba replanteárselo todo, aunque sobre eso de escribir con un punto de vista distinto al suya no era ninguna novedad por aquel entonces pero entendió un poco más sentido y significado del puente de la empatía, de ponerse en lugar del otro, de manera que para no ser el mismo, necesitó buscarse quien le diera una replica a sus palabras y con ello encontrarse consigo mismo, con Daddy, con esa especie de alter ego más propio de los superhéroes que de la gente de la calle, aunque en su caso, su disfraz sea tan solo literario, en cierto modo un modo de evasión. Sin embargo, como hablamos de puentes, yo creo que ha pretendido que el hecho de que la gente lea lo que yo escribo, sea como un puente que les acerque un poco más a su labor creativa. Lo haya conseguido o no, habréis de ser vosotros quienes lo juzguéis, quienes le digáis, si esta estrategia es buena.

Foto de 2013

Si alguien se atreve a cruzar el puente, ya sabe lo que hay a este lado y Daddy estará encantado de que le inviten a cruzarlo, que puentes los tenemos todos. Cruzar los puentes de la vida es toda una aventura, pero hay que saber cuándo aventurarse a ello. Hace algunos años pensó que la anécdota personal de aquella chica podía dar pie a una nueva novela y en septiembre del año pasado me sacó a mí de la novela para participar en el blog y de momento por aquí sigo. Pensó que sería bueno dar un poco de dinamismo a la web y en ese proyecto anda embarcado desde el mes de abril. Otros puentes aún están ahí esperando que los cruce, pero poco a poco.

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