Al otro lado del río

Esperando a mi Daddy

Introducción

A lo largo de mis reflexiones y entradas sobre esta novela he hecho mención a la universidad, pero hasta ahora no le he dedicado ninguna entrada, cuando lo cierto es que una parte de la novela se desarrolla en ésta. La universidad se encuentra al otro lado del Mystic River, el río atraviesa Medford. De hecho, es tal vez la parte de la historia que más me ha costado desarrollar por todas las implicaciones que tiene, ya que son cinco años (1999-2004) de la vida de Jessica en los que ésta ha de sobrevivir por su cuenta; se ha de relacionar con mucha gente. No es lo que se dice un paseo triunfal en el que por su cara bonita se lo vayan a dar todo hecho, ni mucho menos.

Foto de Jessica. Fotomontaje

Eso de estudiar BusinessInternational Relations, en su caso, se puede entender como estudiar lo que sucede un poco más allá de lo que alcanza su vista, de la punta de su nariz. Pero la chica se ha vuelto un poco ambiciosa en ese sentido, aparte de que sea algo que, hasta cierto punto, sea de su agrado, se lo plantea con la idea y expectativa de que ello no le cierre la posibilidad de trabajar en España, aunque su principal dificultad sea la cuestión del idioma porque eso del Speak Spanish, lo sigue llevando, más bien, regular y como es lógico le traerá algún que otro problema, en particular, si no cambia sus métodos de estudios y se toma en consideración aquellas partes de las distintas asignaturas que le provocan quebraderos de cabeza.

A nivel creativo puede decirse que he tenido que construir gran parte de la universidad en 3D, si no toda, al menos aquellos edificios por los que ésta se mueve para saber que tal puerta está aquí o allá, que tal pasillo conduce a este departamento y no a otro, para que no se asee en mitad del gimnasio ni se acuda a clase a una facultad que, en realidad, puede ser cualquier otra cosa. He intentado, en lo posible, ajustarme a la realidad, sin que, como tal, yo sea arquitecto ni diseñador gráfico, ni haya estado allí, más que por la información conseguida por medio de Internet. Lo del diseño en 3D tan solo es algo que me gusta por afición y con los limitados medios que tengo.

Facultad

La cuestión es que Jessica tiene el empeño de ir a la universidad. Aspira a completar sus estudios con intención de que su anhelado Daddy se sienta orgulloso de ella, busca darle motivos para que éste la quiera conocer en caso de que tenga alguna constancia de su existencia.

Quiere demostrar su inteligencia y, hasta cierto punto, su capacidad de supervivencia, porque el hecho de ponerse a trabajar una vez que se gradúa en el high school lo entiende como una derrota, como una renuncia a sus sueños, aunque es consciente de que el camino que emprende no va a ser fácil, dado que se mantiene en su empeño de quedarse en Medford y en su universidad, se llame como se llame y con independencia de cómo sea. El inconveniente es que se trata de una universidad privada. Es decir, los ojos se le ponen como el símbolo del dólar $ $. Sin que, como tal, su expediente académico sea como para que lo enmarquen, a diferencia del de su amiga Yuly. Que, si a Yuly vienen todas de las universidades a buscarla y se encuentran con que ésta ya tiene hecha su elección, Jessica ni se molesta en saber si hay alguna universidad más allá de los límites de Medford porque tampoco hay ninguna que llame a su puerta.

Consecuencia de todo esto, si pretendo, como escritor, ser lo más realista posible con este tema, he de buscar la manera de que dicho capricho sea económicamente viable, informarme sobre todo lo referente a becas, ayudas estatales y a cualquier truco contable o financiero que en su momento se me ocurriera para que me cuadren las cuentas. Por lo cual, al final muchos de los problemas que se me han planteado los he acabado por resolver con más inventiva y originalidad que con datos fiables y contrastados. Lo que me ha quedado claro es que estudiar en una universidad privada por el mero hecho de presentarte en la puerta y que te dejen pasar no es algo que esté al alcance de ningún bolsillo. Por eso hay que buscar y rebuscar, aquí y allá hasta conseguir que, al menos, sobre el papel las cuentas cuadren.

Como le diría Ana a Jessica ante esta disyuntiva: el dinero no crece en los árboles y ella tampoco tiene respuesta ni solución para todo. Jessica también ha de poner algo de su parte.

Los cuatrimestres son:

  • Fall Semester. Septiembre – diciembre
  • Spring Semeste. Enero – mayo.

Los exámenes finales son a mediados de diciembre y a principios de mayo respectivamente

Durante las vacaciones dentro cierran las residencias y los comedores o se quedan en servicios mínimos pasar aquellos estudiantes que de manera justificada lo soliciten y se queden en el campus.

  • Las vacaciones de invierno, el Winter Recess, suele durar entre 3 y 4 semanas, desde Navidad, hasta mediados de Enero.
  • Las vacaciones de primavera, el Spring Break, es a mediados de marzo, duran un semana completa, en torno al 17 de marzo
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Help me, please! Ayúdame

Lo más complicado de todo, lo que condiciona este planteamiento y no he podido olvidar en ningún momento, es que Jessica pretende encontrarse con Daddy. De lo contrario, la solución más fácil, como hacen muchos estudiantes, es pedir un crédito al banco e hipotecar su futuro, hasta que poco a poco y gracias a su trabajo, consiguen saldar esa deuda, en ocasiones bastante cuantiosa. Pero, dado el planteamiento de Jessica, es un futuro que ella, como tal, no tiene. Su futuro es Daddy y, en cuanto éste dé señales de vida, de interés por conocerla, le va a faltar tiempo para hacer las maletas e irse a Toledo sin pensárselo dos veces.

El banco tendría que correr tras ella y reclamarle esa deuda a Daddy. De hecho, como curiosidad de la novela, de la historia, como algo que en sí mismo tiene todo el sentido y genera alguna que otra incertidumbre, la universidad sí le hace ese reclamo a Daddy para el cobre de la matrícula de Fall Semester de 2003 (Cuatrimestre de otoño) y, como es comprensible, el banco de Daddy se niega a hacer frente a dicho pago por falta de fondos.

Este «*» en el coste de la matrícula consta en la información recabada al respecto. No es una mío en sentido estricto, pero con cierta inventiva se me ocurrió este original desarrollo de los acontecimientos. ¿Por qué no hacer que pague Daddy y que Jessica sea un poco más consciente de su realidad? Se ha producido un error en los cálculos y alguien ha de hacer frente a la cuantía que falta. Lo que no queda muy claro es cómo llega la Universidad a saber dónde tiene Daddy escondida esa fortuna o a saber de su existencia, si Jessica asegura desconocer esos datos bancarios e incluso tan personales, cuando parece que nadie en todo Medford es capaz de localizarle.

Esto es, para costearse los estudios Jessica ha de compaginar estudios y trabajo, aunque descansa festivos y fines de semana. Trabaja en uno de los comedores. Según la universidad, tan solo se puede trabajar 20 horas a la semana y se paga por horas efectivas de trabajo. De manera que ahí estoy yo, en este caso como si fuera ella, haciendo mis cálculos con el calendario en la mano, para ver cómo se paga la matrícula, el alojamiento, la comida, los servicios de la universidad y sin olvidar sus gastos personales. Tampoco puede ir desaliñada o vestida como un adefesio a clase, aunque, por lo que me ha parecido entender, y así lo he reflejado en la novela, lo de ir a clase en pijama no tiene nada de particular, aunque quiero pensar que no es algo tan literal, porque el clima de Medford es bastante frío. Pero sin quitarte el pijama, te pones cualquier cosa encima y listo.

Jessica trabaja durante el curso en el campus y durante las vacaciones invierno y verano, en un bar que hay próximo a éste. Puede decirse que se permite tener pocos días de descanso porque necesita que haya dinero en la cuenta del banco. al menos que los ingresos compensen todo lo que sale para no quedarse en números rojos. Sobre todo, porque el coste de la vida sube año tras año y sus ahorros van menguando día tras día, si cabe a mayor velocidad. Según sus previsiones y expectativas, no puede estar en la universidad más de cinco años. Porque la universidad son cuatro años: freshman, sophomore, junior, senior. Sin embargo, ella tiene un pequeño tropiezo con los estudios y se ha de quedarse un año más, es decir, necesita más tiempo y más $ para graduarse.

Como ya he comentado en alguna ocasión, tiene un benefactor anónimo que le hace una aportación de $7000 cada cuatrimestre, cifra que se mantiene invariable e inalterable. Lo que por supuesto es insuficiente para todos los gastos que ha de afrontar. Tan solo es una ayuda que se ingresa en su cuenta, como las becas. El agobio está en que si no se gradúa su benefactor le va a reclamar hasta el último centavo y quizás incluso los interés.

Los descuentos estatales son un porcentaje que se reduce del coste de la matrícula, por su condición de chica sin padres. Aparte de que haya un descuento que de por sí se le hacen a todos los estudiantes.

De hecho, a consecuencia de ese tropiezo en los estudios, pierde las becas que entregan entidades privadas, que tampoco son de una cuantía demasiado elevada, pero le suponen un pequeño alivio económico, que a la larga, al no contar con ello, le ahogan un poco. Igual le sirven para costearse el alojamiento o la comida. Ante lo cual se ve en la tesitura de tirar de los ahorros.

Alojamiento

En cuestión de alojamiento tiene las residencias del campus, como ya he comentado, las plazas las asigna un ordenador en base a una puntuación que varía tanto en función de la circunstancias personal como del curso en que se matricule. Ella tiene el hándicap de ser una chica de Medford, estudiando en una universidad de Medford, aunque la única dirección conocida sea el internado para niñas menores de 14 años y para acceder a la universidad se supone que la edad mínima son los 18. Aquí no vale lo gorda que se la cuenta del banco, sino, más bien, saber formar grupo con la gente adecuada y con ello intentar compartir habitación.

He intentado ser coherente y tan cabezota en el planteamiento de este personaje, de manera que este tema del alojamiento, aunque valorado con cierta lógica no parezca lo más conveniente, se trata de Jessica. Nadie la va a hacer entrar en razón, aunque ella sea consciente de esa inestabilidad y de ese derroche de dinero. En cualquier caso, siempre cuenta con el incuestionable apoyo de su amiga Yuly, quien, al igual que ésta tampoco, tiene un sitio fijo en las residencias del campus, pero cuenta con la suerte de que reside West Roxbury, al sur de Boston, que tampoco se encuentra tan lejos como para no ir y volver el día.

Por lo cual dos cursos, 2001/02 y 2003/04, en que Jessica se ve en la tesitura de tener que buscarse alojamiento fuera, aunque no demasiado lejos. A la pregunta de por qué no se plantea una mayor estabilidad en ese sentido, la respuesta es la misma de siempre, está pendiente de que le lleguen noticias de Daddy. Aparte que los alquileres sean bastante elevados, en comparación con el coste del alojamiento en el campus, más cuando ella se empeña en vivir por su cuenta y riesgo, en vez de buscarse un alojamiento compartido. Siempre tiene presente que si Daddy fuera a buscarla, tiene que ofrecerle un sitio donde quedarse.

En todo caso, eso de que Jessica tenga un apartamento para ella sola, conlleva que haya algún dormitorio siempre disponible para una buena amiga. Sobre todo, si ésta viene cargada de Tupperware llenos de comida o se ha pasado por el supermercado y le llena la despensa. No se hacen preguntan ni se habla de dinero. Vivir en el campus o cerca del campus, implica tener acceso y la posibilidad de participar en todos las fiestas y eventos que haya por el campus a lo largo de todo el curso, no tener que dar demasiadas explicaciones a los padres por lo tarde que se hace la hora de acostarse ni lo adecuadas que lleguen a ser ciertas compañías.

Como no puede ser de otro modo, más tarde que pronto los padres de Yuly se terminan enterando del tipo de vida que ésta lleva, que tampoco es para escandalizarse, pero sí, si ello supone un perjuicio para Jessica

Condominio donde Jessica se aloja

Un condominio es una entidad jurídica compuesta por el total de propietarios de propietarios de las viviendas de un mismo edificio.

Muchas de las vivienda de Medford están divididas en dos viviendas, ya sea en horizontal o en vertical. La que Jessica ocupa fuera del campus tiene una separación vertical y ella ocupa la de vivienda inferior. Es una casa que, según se cuenta en la novela, necesita alguna que otra reforma y que, a pesar de su proximidad al campus, no parece que tenga mucho interés porque Jessica siempre que lo necesita lo encuentra disponible. Será a las puertas de esta casa, la primera vez que se aloje aquí para las vacaciones de invierno de 1999, cuando se encuentre con esa bola de pelo a la que llamará «Bowie».

Cachorro de Spanish Mastiff (Bowie)

En su último año, aquí llegará a coincidir y convivir con las hermanas McPherson (Luz y Sharon) y la amiga de Luz, Sheila. Lo que en un primer momento será recibido con cierto recelo por las tensiones que mantienen con éstas desde el principio. Sin embargo ello determinará en gran medida que se forje una gran amistad, porque las hermanas ya han dejado atrás sus problemas y ahora será Jessica quien necesita que le echen una mano amiga y afable.

Con Luz y Sheila coincidirá en la residencia en el curso 2000/01, por suerte estarán en extremos distintos del pasillo. Este curso será el primer año en que Yuly y Jessica sean compañeras de habitación, porque, además, es el año en que Yuly desiste de ese acercamiento con estudiantes de habla hispana y se decanta por Jessica. Experiencia que es del agrado de ambas, aunque a nivel académico para Jessica no resulte tan favorable, pero ello es debido a una mala organización por su parte.

En las residencias los baños son comunes, de manera que por las mañanas es habitual encontrarse a las chicas esperando turno en el pasillo. La suerte es que Jessica prefiere que le asignen residencias donde los chicos no anden cerca, aunque durante los primeros años no pueda evitar que esta distribución se haga por plantan o por zonas de la residencia.

A comer, a comer

Otra manera de ahorrar, y que he tenido en cuenta a la hora de plantear y desarrollar la novela, son las ayudas y servicios de comedor que ofrece la universidad. En el caso de Jessica, dado que trabaja en uno de los comedores, es lógico pensar que esté al tanto de los planes de comida, Meal Plans, aparte de que los menús suelen tener algunas variaciones de un día para otro, cuando no se trata de eventos especiales que los cambian por completo.

Los «Meal Plans» son algo así como abonos de comida, que cuando haces la matrícula a comienzo de curso, pagas por adelantado las comidas que vas a hacer en el campus, desde 40 a 320 cada cuatrimestre. Si tenemos en cuenta que el cuatrimestre es de 16 semanas, aunque descontados fines de semana y festivos, no hay más de 76 días lectivos. Lo cual es algo a tener en cuenta, porque, como queda constancia en la novela, al final del cuatrimestre te puedes encontrar con que no has consumido todas las comidas y, si no reclamas el dinero, lo pierdes. Por lo que conviene pensárselo bien y hacer cuentas para no solicitar de más ni de menos. Las comidas también se pueden pagar al contado y hay la posibilidad de invitar. Lo que me ha parecido entender es que si pagas con los Meal Plan no se puede repetir.

El primer año, si o si, hay que contratar el Meal Plan de 320, porque, además, también se te asigna una plaza en las residencias del campus. Es algo así como barra libre, puedes comer «gratis» todo los días. Por supuesto es el más caro y entiendo que no admite devoluciones. Lo que no implica que Jessica desayune, coma y cene todos los días en el comedor del campus. Sin embargo, a veces le apetece más un sándwich sentada en el parque, aprovechar que luce el sol, se evita tener que darse el paseo desde la facultad al comedor, atravesar todo el campus. Algún que otro domingo la invitan a comer en el internado, ya que aprovecha para recoger el correo y preguntar si hay noticias de Daddy.

Como trata de reducir gastos su opción termina siendo la de 160 comidas, que distribuye como dos al día, normalmente desayuno y cena, de lunes a viernes, las que se supone se ahorra por motivo de los días festivos, los aprovecha para comer algún fin de semana. aquí es cuando empieza a cobrar importancia eso de los Tupperware de la madre de Yuly, sobre todo cuando reside fuera del campus y prefiere quedarse en casa en lugar de ir al comedor de la universidad, aunque los días que trabaje no le quede otro remedio. De hecho, como trabaja en el turno de la cena, algún día la cena le sale gratis porque se conforma con lo queda en las bandejas, con las sobras que de otro modo van a la basura.

Summer time

Durante las vacaciones de invierno y los meses de verano, Jessica se dedica a trabajar. En realidad en agosto se ha de tomar las dos últimas semanas de vacaciones porque el local donde trabaja cierra, dado que se ajusta al calendario escolar de la universidad y en esas fechas ya no hay clases porque se han de preparar para el nuevo curso. Trabaja de lunes a viernes, excepto festivos, de 10:00AM a 18:00PM, aunque ya no lo hace como estudiantes sino con contrato.

Y, si la avisan, la última semana de agosto y los primeros días de septiembre, puede que tenga trabajo como camarera, durante la semana de Orientación para los nuevos estudiantes, lo que recorta esas vacaciones y aumenta sus ingresos.

Como ya he comentado, en alguna ocasión, gracias a Bowie, consigue tener alojamiento para esas fechas, en casa de Jenny, una antigua chica del internado, que vive sola y que a cambio de un módico precio le alquila una de las habitaciones, aparte de que durante todo el curso se ocupe de Bowie. Acuerdo que se mantiene hasta que Jenny entiende que Jessica puede estar abusando de su hospitalidad, que ante la expectativa de que está a punto de graduarse se le meta de «okupa», como ya hiciera en el internado.

Esto coindice con que se encuentra en la casa fuera del campus y con dificultades para hacer frente al alquiler, sobre todo, con que quiere pasar las vacaciones de invierno con Bowie y no tiene dónde meterle porque en esa casa no hay un patio cerrado ni se admiten mascotas. De modo que, ante esta previsible perdida de alojamiento a corto plazo, Ana se ve en la tesitura de volver a mediar y buscarle alojamiento a este par de «sintecho». Lo que obligará a Jessica a que cambie sus planes, lo cual se ve favorecido por el hecho de que se encuentra sin trabajo en la universidad y por lo tanto un poco más liberada en ese sentido para disponer de tiempo para cuidar de Bowie y no delegar dicha responsabilidad en terceros. De todos modos, Ana decide echarle una mano para que ésta se centre en los estudios y se olvide de las distracciones.

Las gemelas Twist van a estar encantadas de tener a Bowie con ellas todas las tardes y éste disfrutará de la compañía de las niñas del internado frente a la tranquilidad y soledad en casa de Jenny.

Lo más divertido es cuando Jessica tiene que ejercer de hermana mayor y hacerse cargo tanto de las gemelas como de Bowie. Que a falta de otra ocupación mejor, esto de asumir responsabilidades le sirve de excusa para conseguir parte de esos ingresos que le faltan para ir cubriendo sus gastos. Sobre todo, porque para conseguir titulo de graduado en la universidad ha de saldar las deudas contraídas con ésta, aparte de aprobar las distintas asignaturas.