¡En Toledo son muy mirones!

Esperando a mi Daddy

Introducción

Lista de lo visitado hasta ahora: (ver lista en pagina aparte)

Puerta de Sol. Mayo 2012 Google Maps

En la entrada anterior (A la conquista de Toledo) nuestro paseo se detuvo a en la puerta del Sol, tras haber echado un vistazo a nuestro alrededor, pero ahora es momento de avanzar un poco más, de pasar la siguiente muralla, pero no por donde van los coches, Calle real del Arrabal, sino por la Calle Carretas, que, aunque sea un poco más empinada, no tiene tráfico y se supone que es la entrada natural a la ciudad. Lo típico en Toledo son las cuestas y no hay motivo para privarse de éstas.

Calle Carretas, pasada la Puerta del Sol. Google Maps

Calle Carretas

Novela

Si vamos por “the Sun Gate” evitaremos el tráfico y disfrutaremos más del paisaje porque tal y cómo pensaba, éste será un paseo turístico por la parte antigua de la ciudad, ya que supongo que habrá mucho que ver, porque en estos días me dedico a buscar información en Internet y en los libros que hay por el piso, lo que no hacía en Medford, y me he dado cuenta de que toda esta parte de la ciudad tiene un gran interés, pero hasta ahora Daddy no ha tenido mucho tiempo para que se lo dediquemos y a mí me causa cierto apuro venir sola. Sin embargo, cuando vea que me siento más segura, tal vez supere mis temores y me atreva. Ahora ya sé dónde y cuál es la Puerta del Sol, ya no diré que no he estado dentro de la zona amurallada y creo que es esta parte de la ciudad la que vi desde la ventanilla del autobús la tarde de mi llegada.

Pasada la puerta, a nuestra izquierda, se observa una panorámica de la moderna de ciudad, una zona distinta a la contemplada en ocasiones anteriores, con el añadido de que por aquí también se ve del río, aunque como tal el paisaje es bastante diferente, desde aquí se ve la ciudad antigua y a lo lejos la zona más moderna. La zona que hay al otro lado del río es llana y está mucho más despoblada, aparte que no se ve ningún puente antiguo ni hay tanta diferencia de alturas entre la calle que corre en paralelo a ésta. Es como si estuviéramos en una ciudad distinta a la del otro día. Quizá de haber pasado por aquí hace nueve años, con Ana, hubiera tomado más consciencia de dónde nos encontrábamos. Es más, me atrevo a asegurar que este paisaje se asemeja más al de la fotografía que me regaló Yuly con el castillo, aunque ni siquiera estoy muy segura de que dicho castillo de encuentre cerca de aquí, a pesar de que la ciudad no deja de sorprenderme por momento.

Vista desde Calle del Real del Arrabal

Desde aquí, aparte de la calle que sube paralela a ésta, por donde circulan los coches, al otro lado de ésta, hay casas dentro del recinto amurallado. A diferencia de un corte en el terreno, es más la ladera de una colina. Además, a lo lejos, al otro lado del río, el terreno es mucho llano y no hay edificaciones, aunque la zona en torno al cauce del río parece bastante despejada, porque entiendo que aquí no habrá costumbre de construir en la misma orilla. Por esa zona de la ciudad, por los barrios modernos, tengo la impresión de que ya me han llevado en alguna ocasión, pero no estoy segura, porque si he pasado por allí ha sido porque me han llevado en coche cuando he acompañado a la madre de Daddy. Me ubico y oriento mejor cuando es éste quien me lleva de paseo y nos lo tomamos con calma.

Vista del barrio de las covachuelas desde calle Carretas

Un poco más arriba de “the Sun Gate” hay otra puerta, ésta seguro que tiene una denominación rara, aunque con La Puerta del Sol he tenido suerte y enterado a la primera. Lo cierto es que por su aspecto más que la puerta de la muralla parece la puerta de un patio porque tiene viviendas por encima y en el lateral. Supongo que esta puerta se llamará algo así como “Puerta de Palacio·, ya que, si estamos dentro de la muralla, no creo que se trate de una puerta con un carácter defensivo. Es posible que, a lo largo de la historia de la ciudad, esta puerta sirviera para separar a la parte noble de los vasallos, por lo que entiendo que la plaza a la que vamos no se encontrará lejos y confirma mi teoría de que la traducción e interpretación que he hecho del nombre es correcto. Tal vez la plaza se encuentre al otro lado de esa puerta, aunque me da la impresión de que sólo es una puerta que se encuentra en mitad de la cuesta, de la calle, y que hay que seguir un poco más.

Daddy: ¿Hay una buena panorámica de la ciudad? – Me pregunta, en vista de que voy muy callada. – Es la zona del río y aquel edificio de allí (Me indica más allá de la zona amurallada) es la estación de autobuses, adonde llegaste desde Madrid.

Jess: Sí, lo es. – Le respondo. – Es una hermosa vista. – Le confieso. – ¿Cómo se llama esa puerta? – Le pregunto en referencia la puerta que hay más arriba.

Daddy: Puerta de Alarcones. – Me contesta.

Jess: Is that “All are cone air” gate? – Le digo porque es lo que entiendo.

Daddy: Sí, más o menos. – Me responde, aunque mi pronunciación no sea muy correcta.

Puerta de Alarcones

Puerta de Alarcones fachada exterior
Puerta de Alarcones Fachada interior

Pasando la Puerta del Sol unos metros más hacia delante esta la Puerta de Alarcones. Se remonta a la época visigoda. Tuvo junto con la Puerta del Sol como objetivo ser unos de los accesos mejor defensivos de Toledo. En la época musulmana era la puerta de entrada de personajes más ilustres. En el siglo XIV, dejó de ser un punto importante de entrada a Toledo, paso a ser una entrada secundaria. 

Formaban en época islámica un importante conjunto defensivo, separadas ambas por escasos metros. La importancia de este doble cerrojo en esta parte de la ciudad se explica fácilmente por corresponderse con la única parte del peñasco toledano no rodeada por el río Tajo, lo que convertía este acceso en el más vulnerable de todos. Así, si un invasor conseguía superar la primera de las puertas -la del Sol-, aún debía lograr superar otra segunda entrada fortificada, si quería acceder al interior de la ciudad: la Puerta de Alarcones.

Cita

Colegio de la Milagrosa

El edificio anexo a la puerta de Alarcones es el Colegio Medalla Milagrosa.

El término «adarve» se aplica al paso de ronda que recorre la parte almenada de las murallas previsto para apostar soldados en tareas defensivas. En el urbanismo medieval hispanomusulmán también aparece para denominar a las estrechas calles sin salida que los propios vecinos cerraban con alguna puerta como medida de protección colectiva.

Un adarve público, ya perdido, es el que daba acceso desde la calle de Núñez de Arce, bajo un estrecho y corto cobertizo (que se llamó de las Bernardas), hasta la puerta de Alarcones, el mirador existente sobre un torreón semicircular, las casas próximas al ábside del Cristo de la Luz y la puerta del Sol. La angosta entrada quedó cegada el tránsito vecinal en 1864, abriéndose, en su lugar, una nueva vía pública desde el callejón de San José que así se mantiene. Aún, en el exterior del actual colegio Medalla Milagrosa, queda la leve huella del viejo cobertizo clausurado. En el interior se atisban los restos del mismo y su comunicación -muy trasformada- con la puerta de Alarcones sobre la calle de Carretas. Aquel olvidado paso permitía pues acudir fácilmente desde los alrededores de San Nicolás a las murallas para otear los arrabales y el estratégico vado del Tajo.

ABC Toledo
Antiguo Cobertizo de las Bernardas en la calle de Núñez de Arce, coincidente con la ventana inferior, cerrado en 1864.
Restos del antiguo cobertizo de las Bernardas en el interior del colegio Medalla Milagrosa. 
Colegio de la Milagrosa

El mirador del Azor

Un sitio espectacular al que solo se puede acceder por una callejuela y que permite ver Toledo y parte del Tajo

Probablemente uno de los tesoros escondidos de Toledo sea la panorámica que se obtiene visitando este esquivo rincón. Una imagen muy similar podrás conseguir si pagas la entrada de la Mezquita del Cristo de la Luz, desde sus jardines, o subiendo a la Puerta del Sol, si tienes la suerte de encontrarla abierta, pero en este caso el acceso es gratis y podrás plantar tu cámara para capturar cualquier momento del día, o de la noche. Para llegar, baja por la calle Nuñez de Arce y llega hasta el final del Callejón de San José.

Leyendas de Toledo
Mirador del Azor

El mirador del azor es uno de los secretos mejores guardados de Toledo. Desde el exterior es casi imposible ubicarlo a simple vista con «mira, ahí está» ya que se encuentra camuflado con las paredes de la ciudad.

Llegar a él tampoco es tarea fácil, ya que se encuentra al final de una calle sin salida y fuera de los recorridos turísticos habituales con lo que visitar lo requiere de una intención expresa.

EXPLICACION: el mirador del azor ofrece una de las vistas más bonitas que se pueden tener de la Puerta del Sol con la Puerta de Bisagra de fondo. Es muy complicado encontrar otro lugar desde el que tener una foto de estas dos puertas alineadas. Además, es especialmente bonito por la noche cuando se iluminan las puertas y el resto de la ciudad. Mención especial tiene también la increíble panorámica que se capta desde este lugar con el hospital Tavera y las murallas de fondo.

CURIOSIDAD: para todos aquellos que se lo pregunten, el azor o gavilán azor es un ave rapaz de la zona.

Cita

Novela

No sé si tiene mucho sentido, pero, si ésta es la Puerta de “All are cone air”, será algo así como que todo el que entrase por aquí debía llevar la cabeza descubierta, estamos en un recinto amurallado y es lógico que en la Edad Media quienes vivían en la ciudad quisieran saber quién entraba, para que no se escondiera entre la multitud ningún enemigo ni espía, de manera que nadie los caballeros debían quitarse los cascos o mostrar su rostro a los vigilantes de la puerta. Aunque me mosquea un poco que la otra puerta se denomine sólo Sun Gate y no haga referencia a ninguna prohibición. Quizá se denominase así debido a la proximidad entre las dos puertas, porque debido a lo estrecho de la calle, su orientación y la altura de los edificios en este tramo no dará mucho el sol, de manera que a partir de aquella puerta es como si dijesen que el sol no pasa e incluso que es el único que no necesita autorización para cruzar. Por suerte aquella época ya forma parte del pasado y de momento nadie nos ha puesto impedimento a que estemos aquí.

Pasamos la puerta y la cuesta continúa, no reprimo la tentación de asomarme por el muro para contemplar el paisaje. Cada vez hay una mejor panorámica, desde mayor altitud, aparte que es más fácil hacerse una idea de todo lo que hemos ascendido y dejamos detrás. De hecho, desde aquí me asombra lo distante que parece la calle por la que circulan los coches, lo que evidencia de esta cuesta es mucho más empinada. Es como si desde aquí arriba hasta el río se hubieran aprovechado los escalones de la ladera de la colina para construir las calles, como si la toda la colina hubiera surgido del suelo, debido a que a en la otra orilla del río hay una planicie que contrasta con esta elevación del terreno.

Vista del noreste de Toledo desde la calle Carretas

Aún no le he mostrado a Daddy la foto que Yuly me regaló hace algunos años y aseguró que era de Toledo, pero aún no he conseguido la localización del castillo, aunque me parece que el paisaje que aparece en la foto no desentona con esta panorámica. Sin embargo, en la foto sólo se ve un castillo sobre una colina y lo que he visto hasta ahora es que sobre esta colina está construida toda la ciudad. De algún modo siento que Yuly me engañó porque le insistí en que no quería saber nada de la ciudad antes de conocer a Daddy, aunque lo cierto es que tengo la certeza de que Yuly nunca ha defraudado mi confianza. Si me aseguro de que esa fotografía se correspondía con la ciudad, no tengo motivos para desconfiar, sólo pone de manifiesto mi desconocimiento de la zona. Seguro que, si le muestro la fotografía a Daddy, esté me dirá dónde se encuentra ese castillo.

Daddy: ¿Cansada? – Me pregunta. – Sigue un poco más que ya estamos cerca. – Me indica.

Jess: Is it “all I do”? – Le digo con bastante mala entonación y en broma porque recuerdo cuando Ana me corrigió la pronunciación.

Daddy: Sí, estamos en Toledo. – Me confirma, aunque no entienda mi comentario ni jocosidad.

Jess: Yes, we are in Toledo. – Le digo porque no ha entendido la broma.

Daddy: ¡Sigue que ya estamos cerca! – Me pide animado.

Las primeras veces que Ana me habló del origen de Daddy no entendí muy bien el nombre de la ciudad y lo que entendí me resultó curioso, luego me sentí un poco defraudada cuando me aclararon al confusión, de ahí que prefiero esa mala pronunciación porque así no tengo dudas sobre que me refiero a esta ciudad, porque “todo lo que hago” es por Daddy por su cariño, incluso en alguna ocasión me he creído que él lo hacía por mí y cuando me lo planteaba como pregunta sonaba mucho mejor, porque tenía la sensación de que él no hacía bastante por ese encuentro y al final, como mi llegada mis sospechas se han confirmado, no hacía nada por mí porque no sabía nada de mi existencia. Desde que estoy aquí tengo la sensación de que tampoco hace todo lo que puede, se limita a lo básico para que no me encuentre bien, pero no se implica en mis planes salvo que se lo pida o se aburra y me tenga como otra de sus distracciones. Esta mañana, como en ocasiones puntuales, tengo toda su atención, pero en cuanto regresemos al piso se olvidará de lo mucho que le necesito.

Llegamos a un cruce y por propia intuición sigo recto, no espero que Daddy me haga ninguna indicación, ya que la calle que sale por la derecha no me inspira mucha confianza, la siguiente calle tiene más aspecto de callejón estrecho, por lo cual prefiero seguir recto porque hemos subido en paralelo a la calle de los coches y se juntan aquí. Además, me apetece seguir con la panorámica de la ciudad, antes de que los edificios me los impidan, ya que, si como Daddy asegura, la plaza se encuentra cerca, supongo que se ubicará en una zona céntrica. Incluso es posible que, si tiene una terraza panorámica, haya una mejor visión de la zona del río. Tal vez haya un túnel que vaya desde la plaza hasta el río y Daddy me haya llevado por aquí sólo para que disfrute del paisaje.

Daddy: Espera, crucemos al otro lado y así lo verás mejor y desde más cerca. – Me propone. – La plaza está ahí mismo, pero esta panorámica también es interesante. – Me comenta. – Eso es “el Miradero”. Lo que se ve a lo lejos es la zona industrial. Lo que tenemos aquí son las hoces del río.

Jess: ¡OK! – Le respondo animada y sin entenderle del todo.

Dado que ahora no vienen coches, me atrevo a cruzar, segura de que Daddy me sigue, dado que ya no siento el temor a que me abandone. Han pasado casi dos semanas desde nuestra excursión y en estos días me he atrevido a fiarme un poco más. Además, después de que sus padres me hayan encomendado la tarea de que sea yo quien trámite la legalización de mi situación, entiendo que no tengo nada que temer, salvo que éstos sepan algo que yo ignore y con ello tan solo pretendan que lo descubra por mí misma para que no piense que intentan engañarme o se aprovechan de mi indefensión. Hasta ahora ellos han dispuesto de toda la documentación y yo he sentido bastante bloqueada en ese sentido. Ahora tengo la impresión de que puedo saber un poco más de Daddy y tener algo con lo que argumentar mi creencia o el desmentido de esa paternidad. El caso es que ahora Daddy no lo tendrá tan fácil para deshacerse de mí, para abandonarme en medio de la ciudad.

Desde aquí se ve mejor el puente sobre el río, un puente moderno y con tráfico. No como el que descubrí hace nueve años que era antiguo y peatonal, aparte de que junto a éste hubiera otro tan modernos como éste, por lo que entiendo que se han tomado medidas para la conservación de los puentes antiguos que no están preparados para soportar la intensidad del tráfico actual. Pero sobre todo me quedo con la sensación de que lo observamos todo desde una cierta altitud, es la confirmación de que estamos sobre una colina y que la ciudad de extiende a sus pies, aunque tanto en un lado como en otro de la ciudad se respetan los márgenes del río y hay zonas que no están urbanizadas. No lo veo demasiado bien desde aquí, pero entiendo que el cauce del río debe ser tan tortuoso como la ciudad y por eso no se ha construido por esta zona, dado que riesgo de que se produzcan inundaciones.

Vistas del Tajo desde el Miradero. 2013

Miradero

El aspecto tradicional del paseo del Miradero cambio cuando se construyó la galería comercial, durante los años 90 cayó en desuso y fue derribada para construir lo que en la actualidad el Palacio de Congresos. De manera que, como esta secuencia de la novela se sitúa en 2004, el escenario ha cambiado bastante

Paseo del Miradero. Años 90

Ya he comentado esta curiosidad o anécdota en alguna que otra entrada del blog, porque me parece curiosa y oportuno hacer mención a ello en esta entrada, porque, en cierto modo, me siento responsable involuntario de la transformación que ha sufrido este edificio en los últimos años. El 10 de agosto de 2007 yo me choqué contra el muro que protege la subida de la calle de Real del Arrabal, de posibles caídas. En mi defensa diré que, según consta, las obras ya habían empezado.

Lugar donde me di el golpe en agosto 2007 Muro del Miradero. Google Maps 2012
¿Alguna chica rubia? 
Era viernes, lo recuerdo como ayer,
a mi cara le habían vendado los ojos,
y mi mente sentía que le ataban los pies.
Caminaba despacio porque no podía ver,
en mitad del camino me rozó un mano,
en el descanso choqué contra la pared.
Sólo le pregunté a quién me guiaba,
si alguna chica rubia conseguía ver.

Yo era ciego, temía tropezar y caer,
sentía que no llegaba a ninguna parte,
que lejos me llevaban y no sabría volver,
que aquel no era el camino a mi casa,
pero muchas veces lo llegué a recorrer
con los ojos abiertos, ciegos esa vez.
Sólo le pregunté a quien me guiaba,
si alguna chica rubia conseguía ver.

En el silencio hubo cambio de voces,
quien me guiaba ya me dejaba caer,
a mi cara le habían vendado los ojos,
¡Qué lejos me llevaba y no sabía volver!
En mitad del camino me rozó una mano,
en el descanso choqué contra la pared.
Sólo le pregunté a quien me guiaba,
si alguna chica rubia conseguía ver.
Julio 2009

Noticias

La Galería del Miradero está ya desmantelada para que comiencen la obras del Palacio de Congresos

No queda ni rastro de lo que fue la Galería Comercial del Miradero. Los viejos locales y discotecas, como Zaida, Roca, Niebla, o Greco´s, que fueron testigos de la juventud de varias generaciones de toledanos, son, ahora, sólo amasijos de cascotes y ladrillos. Y el Paseo del Miradero, cerrado a cal y canto con vayas metálicas, se ha convertido en un solitario solar, con los cristales del polémico sombraje por los suelos. Es, sin embargo, el preludio de una de las obras más importantes que se están realizando en la ciudad de Toledo, con el proyecto del prestigioso arquitecto Rafael Moneo, para convertir el Miradero en el Palacio de Congresos de Toledo.

Una de las fases más complicadas, vaciar el edificio, ya está conseguida y, ahora, la empresa Necso, adjudicataria del proyecto se prepara para la demolición parcial del edificio, cuidando al máximo las medidas de seguridad.

Toledo, 28/04/2003

Ruiz atribuye a una «situación imprevisible» el desprendimiento de la enorme roca del Miradero.

 El mirador situado junto al antiguo Miradero, en la calle Venancio González, fue ayer uno de los lugares más visitados por los toledanos que se acercaron al Casco Histórico y que querían ver el desaguisado de las obras del Palacio de Congresos tras el desprendimiento de una gran mole de roca granítica. Desde allí se podía ver el corrimiento de tierras, que afectó a la zona ubicada entre la entrada peatonal de la antigua galería y el acceso a lo que era el aparcamiento subterráneo.

La mayoría de los comentarios se dirigían a la conveniencia de realizar una obra de esas dimensiones en este lugar, aunque también los vecinos de las casas próximas expresaban su inquietud ante lo ocurrido.

Ruiz confirmó que el corrimiento tuvo lugar a la altura del antiguo aparcamiento, desprendiéndose una roca de 1.000 toneladas que estaba pegada al torreón de la muralla. En una zona que no forma parte del área de actuación del proyecto del Palacio de Congresos -aunque ahora se incorporará- y que había sido previamente consolidada con el gunitado (mallazo y revestimiento de cemento de un grosor de unos 8 centímetros) y los anclajes correspondientes. Esa medida permitió que no se produjera un derrumbe, sino un deslizamiento de la roca que se pudo advertir a tiempo para evitar daños personales.

Toledo, 10/03/2006

El Miradero se «destapa» para dar al Casco «un impulso económico, social y cultural»

En una mañana algo fría, pero soleada, decenas de personas descubrieron el nuevo aparcamiento -con 584 plazas-, las escaleras mecánicas y, sobre todo, el Paseo del Miradero. La inauguración, pese a tratarse sólo de la primera fase de este gran proyecto, levantó gran expectación.

Toledo, 07/03/2009

Palacio de Congresos, escaleras mecánicas, auditorio, parking, plaza pública… éstos son los usos que aúna este ambicioso proyecto para dinamizar la ciudad.

Palacio de Congresos visto desde Calle Gerardo Lobo
Escaleras mecánicas

En el espacio que hoy ocupan el Museo de Santa Cruz, la antigua Biblioteca Pública del Miradero, y los conventos de Santa Fe y la Concepción Francisca, construyó el rey Al-Mamún en el siglo XI los llamados Palacios de Galiana. Es en estos palacios donde se ubica la famosa leyenda por la cual el rey Alfonso VI conoció la manera de reconquistar Toledo.

Placa del siglo XI conmemorativa del nacimiento de Alfonso X El Sabio

Convento de Santa Fe

En la actualidad es el Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha. Colección Roberto Polo

El edificio se asienta sobre una parte de los palacios de las taifas mandados edificar por el monarca al-Ma´mun en el S. XI. A raíz de la conquista cristiana estos palacios fueron fragmentados, acogiendo a diversas comunidades, siendo donado el espacio que ocupa este convento a los caballeros calatravos en el 1210 por Alfonso VIII.

Cultura Castilla La Mancha

Puente del Azarquiel

Vista de la playa de Safont y río Tajo antes de la Construcción del puente de Azarquiel, años 80. Foto de Tomás García del Cerro
Vista de la playa de Safont y río Tajo antes de la construcción del puente. Años 80
Puente del Azarquiel. Wikipedia 2010

El puente fue finalizado en 1984 y finalmente fue denominado Puente de Azarquiel en honor a este célebre astrónomo toledano andalusí, atendiendo a la petición que la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo realizó para que así fuera llamado.

El Puente de Azarquiel fue inaugurado el 19 de junio de 1984

Toledo olvidado

Azarquiel o Az-Zarqali (Toledo,​ c. 1029 – Sevilla, 1087),​ de nombre completo Abū Isḥāq Ibrāhīm ibn Yaḥyā al-Naqqāsh az-Zarqālī, fue un importante astrónomo y geógrafo de Al-Ándalus.

El nombre Azarquiel es la forma latinizada de una especie de apodo con el que era conocido en vida debido a sus intensos ojos azules (zarcos). Vivió en Toledo hasta que en 1085 la conquista castellana de la ciudad lo llevó a emigrar a Sevilla, donde murió.

Azarquiel. Wikipedia

La puerta de Perpiñan

La puerta de Perpiñán, encerrada hoy en el miradero y de la que sólo queda un torreón dentro del aparcamiento.

El Greco dibuja esta puerta cuando ya, a principios del XVII, era una vía secundaria que comunicaba el centro urbano de la ciudad (Zocodover) con el vado del Tajo, cerca de la puerta Nueva aprovechando una vaguada natural del terreno. Tal acceso, nombrado como cuesta de los Desamparados, bordeaba la muralla medieval, la ermita que daba nombre a la calle y ofrecía un zigzagueante tramo en el barrio de la Antequeruela.

Cita

Probablemente fuera de las puertas más antiguas del recinto amurallado de Toledo, perteneciente al tramo levantado por los romanos. Se ubicaría en los espacios que hoy ocupa parte del Miradero (Palacio de Congresos El Greco), en la zona de acceso al aparcamiento subterráneo (se aprecia un torreón). El nombre de Perpiñán es un recuerdo de la Galia Narbonense puesto por los visigodos, pues estaba orientada a ella, aunque tuvo otros nombres como puerta de Atefalín (árabe At-Tefelin) o de los Grederos, ya que era el paso de los acarreadores de greda que traían dicho material desde Magán. También es probable que una de sus denominaciones fuera puerta de San Pablo, por permitir el acceso a éste convento. Pudo desaparecer hacia 1734, al finalizarse una nueva muralla en este entorno. 

Leyendas de Toledo

Miradores de Toledo