Después del puente

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Introducción

Hayamos subido por la ronda de Juanelo desde el Puente Nuevo de Alcántara o cruzado el puente de Alcántara, el punto de encuentro es aquí, frente a esta puerta, para tener que seguir tomando decisiones importantes, porque la ciudad de Toledo, como la vida misma, está llena de posibilidades y, si tal vez en este caso, no todos los caminos llevan a la puerta de Bisagra, desde aquí hay unas cuantas opciones a cada cual más variopinta. Suerte que esta puerta fuera descubierta a comienzos del siglo XX, allá por 1911.

Puerta de Alcántara

Los más osados y menos cansados de este paseo, se atreverán a cruzar la puerta de Alcántara y le echarán piernas y voluntad para ascender por las escaleras y enfrentarse a las calles empinadas. porque, en realidad, tenemos suerte de que esta zona se haya abierto paso a la gente a lo largo de las últimas décadas.

Puente y Puerta de Alcántara en Toledo en abril de 1963. Película Kodachrome.

En la actualidad se destaca, aparte de un aspecto un poco más cuidado, la subida de la calle Gerardo Lobo bordeando la muralla, que llevas hasta las proximidades de la Puerta del Sol, donde se encontrarán con aquellos que bajen después de la subida por las escaleras hasta el Miradero o por el paseo del Carmen y la calle Miguel de Cervantes hasta la plaza de Zocodover

Puerta y puente de Alcántara,

¿Qué hay de interesante en la Calle Gerardo Lobo?

Desde aquí podemos contemplar de cerca el muro del miradero, que ya forma parte de la panorámica de la ciudad.

Muro de Miradero y salida del parking.

Y como estamos a los pies del Miradero, lo suyo es que aprovechemos para echar una miradita a la Vega Baja, con el Hospital de Tavera, el barrio de la Antequeruela, la estación de Autobuses, el puente del Azárquiel, etc… y sin olvidarnos de la llegada del río Tajo a Toledo

Panorámica de la vega baja del río

Toda entrada del parking tiene su salida

Alhóndiga

Esta recia construcción de planta rectangular, sencilla y funcional al almacenamiento de trigo, muestra sus dos portadas. Estas acopladas al edificio en 1960 y llegadas del que fue el convento de los Trinitarios Calzados; estas portadas platerescas, dinteladas y ambas con la cruz de la Orden Trinitaria son dignas de verse.

El edificio original, construido entre 1575 y 1582, se derrumbó por completo en 1593.

La Alhóndiga, situada en otra parte de Toledo en un principio, fue construida en el lugar que ocupa ahora por orden del Corregidor Don Juan Gutiérrez de Tello en el año 1575. Sin embargo, el 18 de febrero de 1593, se vino abajo casi por completo. Del grano que había allí en aquel momento, la mayor parte se trasladó a la Ermita de Nuestra Señora de los Desamparados, llevándose la imagen de la Capilla a la casa contigua del santero. El resto de las fanegas se guardaron en las bóvedas que hay bajo el Hospital de Santa Cruz. De este modo, la Alhóndiga, tal y como la vemos hoy, es la edificada tras su hundimiento a finales del siglo XVI. Es de planta rectangular y consta de tres alturas, siendo su fábrica de mampostería y ladrillo. Sus portadas pertenecían al desaparecido Convento de la Trinidad.

El edificio estaba destinado a guardar el grano que tenía el Ayuntamiento para ayudar a los labradores pobres en años de escasez. Se les prestaba este grano para que lo sembraran y, cuando llegaba la época de la cosecha, debían devolver una parte más una especie de interés, también en grano, llamada «creces». En su «Toledo en la mano», Sixto Ramón Parro cuenta que este servicio empezó en la ciudad a principios del siglo XVI con 20.000 fanegas de trigo que dio el Cardenal Cisneros y con donativos de otros vecinos. Si bien durante años se administró cuidadosamente este grano, parece que más adelante no se tuvo el mismo cuidado ya que, a principios del siglo XIX, apenas había en la Alhóndiga 1.500 fanegas que se agotaron en la Guerra de la Independencia (1808-1814). A partir de ese momento, dejó de existir el servicio de pósito35 en la ciudad. Posteriormente, el edificio, arrendado por el Ayuntamiento a particulares, ha servido como taller de carretería y como fragua, entre otros usos privados. Actualmente, es utilizado para asuntos administrativos.

Las alhóndigas, también llamadas alholíes, que en su origen islámico eran al tiempo mesones y lugares de venta, pasan a ser, a partir del siglo XVI, locales para el almacenamiento y comercio de trigo, terminando por convertirse en centros oficiales, casi siempre municipales, donde se guardaba y vendía el citado cereal, con el objeto de impedir especulaciones en su precio.

Ha tenido a lo largo de su historia distintos fines como fueron: almacén militar francés durante la Guerra de la Independencia, matadero municipal en 1869 y en los años 60 del siglo pasado, estación de autobuses de la ciudad.

Se trata de una construcción de planta rectangular, sencilla, pero a la vez funcional, cerrada hacia el exterior. Posee recios pilares, de sección cruciforme, compuestos de pilares de piedra en sus bases, que dividen el interior en naves de alzados enjalbegados.

Al exterior, los muros se levantan sobre zócalo de piedra con aparejo mixto de ladrillo y mampostería. Las dos portadas del edificio, procedentes del convento toledano de los trinitarios descalzos, son de estilo plateresco, adinteladas, una de ellas con tímpano sobre el dintel y ambas con la cruz de la Orden Trinitaria.

Una de las portada renacentista
La otra portada renacentista. Procede del antiguo convento de la Trinidad
Portada del antiguo convento de la Trinidad. Este edificio, hoy desaparecido, se encontraba en la calle del Salvador.
Inscripción en piedra situada en el frontispicio de la puerta (lado izdo.) con la leyenda: Mando Toledo hacer esta obra siendo corregidor Arévalo de Zuazo Cavallero del abito de Santiago y comisarios el regidor Don Diego López de Zúñiga y el jurado Alonso Fernández de Ribadeneria -Año de 1636-
Inscripción en piedra situada en el frontispicio de la puerta (lado dcho.) con la leyenda: Toledo mando construir esta fachada con portadas del convento de la Trinidad siendo alcalde D. Andrés Marín Martin dirigida por el arquitecto F-Rey de Viñas G. -Año 1943-

Si hay alguno que prefiere ir calle abajo en vez de calle arriba, tiene la posibilidad de ir por la Bajada de los Desamparados que lleva hasta las cercanías de la puerta del Vado

Bajada Desamparados

Ermita de Nuestra Señora de los Desamparados

Es un templo construido en 1554 al reedificar otro más antiguo llamado de San Leonardo, santo abogado de cautivos y prisioneros. Esta dedicación obedece al hecho de haber sido construido por los cautivos cristianos que fueron liberados de su encierro tras la reconquista cristiana de la ciudad.

Linda con la pared Oeste de la Alhóndiga– En la actualidad lleva varios años cerrada.

Ermita de los Desamparados

Según la tradición popular, recogida en el siglo XVII por un escribano de la cofradía –sin ningún sentido crítico y con todos los adornos legendarios del barroquismo literario y declamatorio de la época–, el origen de la advocación de la Virgen de los Desamparados y de la creación de esta cofradía fue una milagrosa aparición de Nuestra Señora ocurrida el año 1392.

Admitiendo, por supuesto, la posibilidad de una manifestación de carácter milagroso, hoy es, naturalmente, imposible conocer el fundamento real que pudo tener esta piadosa tradición, recogida tres siglos después de la fecha de la presunta visita de la Virgen María. Lo que sí parece que puede admitirse –como fondo histórico en este relato es la participación de los administradores del Hospital de San Leonardo y de los propios enfermos de este hospital, que tal vez no contaba con capilla propia y se servía de una capilla aneja prexistente dedicada a San Leonardo, patrono de los cautivos.

No es improbable, efectivamente, que existiera ya bajo la dominación islámica un pequeño oratorio cristiano en este lugar, recuerdo tal vez de algún edificio religioso de la época visigótica, de mayor importancia.

Historia de la Hermanda de los Desamparados

Aparcamiento

Al final de la calle Gerardo Lobo hay un apartamiento público, recuerdo de lo que en su día fue la primitiva estación de autobuses, donde ya nos podemos hacer una pequeña idea de lo cerca que estamos de alcanzar nuestro objetivo, la puerta de Bisagra. Un poco más de subida y después todo cuesta abajo.

Aparcamiento público en la calle Gerardo Lobo

Y aquí a los pies de la puerta de Alarcones, en el cruce con la calle del Real del Arrabal, que baja desde la plaza de Zocodover, es es buen punto para reunirse en caso de que el grupo se haya disgregado, porque haya habido algún valiente que no se haya asustado ante la idea de subir escalones y así llegar todos juntos a nuestro destino. (En Toledo son muy mirones)

Calle del Real del Arrabal, cruce con Calle Gerardo Lobo, a la izquierda

Y aquí en el cruce aún tenemos ocasión de echarle una última mirada al horizonte mientras esperamos, porque lo que se observa desde aquí no se ve desde el Valle. La iglesia de Santiago El Mayor, la puerta de Bisagra, los torreones de la muralla, el parque de la Vega, la cúpula del Hospital de Tavera, el barrio de la Antequeruela. Da que pensar si, después de todo lo que hemos visto, se nos ha perdido algo en Toledo.

Referencias

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