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Introducción
Si en la entrada anterior visitábamos el Convento de las Comendadoras de Santiago en la plaza y junto al convento de Santo Domingo el Real, en un paseo de menos de cinco minutos estamos ante el convento de Santo Domingo el Antiguo.

Si queremos localizarlo sin callejear demasiado, este convento se encuentra junto a la iglesia de Santa Leocadia. Si se accede a Toledo por las escaleras mecánicas. Hay que bordear el edificio de la Diputación, cruzar la calle de la Merced y enfrentarse a la empinada calle de Santa Leocadia.

El convento se encuentra en la plaza que hay a la izquierda. Anexo de la iglesia.


Convento de Santo Domingo el Antiguo
El convento de Santo Domingo el Antiguo alberga una exposición de arte «sacro» formada por pinturas, esculturas, orfebrería, textiles, cerámica y cantorales; un importante Archivo Histórico y la tumba de «El Greco». El convento fue levantado en 1577, con trazas de Nicolás de Vergara y modificado por Juan de Herrera. La iglesia de Santa Leocadia es construida, según la tradición, donde se encontraba la casa natal de la santa.
Destaca su esbelta torre mudéjar levantada en el siglo XIII. La torre tiene las mismas trazas que la de San Román, Santo Tomé y San Miguel el Alto, y son torres inspiradas en los alminares de las mezquitas musulmanas.
Santa Leocadia nació en Toledo en el siglo III, en plena persecución de los cristianos por parte de los romanos. Fue encarcelada por Daciano, condenada a una cruel pena de azotes y cárcel donde murió el 9 de diciembre del 304 después de haber labrado en la piedra una cruz ante la que oraba reforzando su fe.
El monasterio de Santo Domingo el Antiguo es un cenobio que data del siglo VI y que fue reconstruido en el siglo XI después de la conquista de la ciudad por el rey Alfonso VI de León.
La iglesia destaca por la sencillez de sus formas. Tiene planta longitudinal con crucero y presbiterio de gran desarrollo, con testero plano, lo mismo que los del crucero. Los muros están articulados con pilastras jónicas que sostienen un entablamento de gran desarrollo. La cúpula sobre pechinas está coronada por una linterna.
El conjunto del convento gira en torno a dos patios, de los cuales el mayor está totalmente rehecho.
El claustro, llamado de Los Laureles, está enteramente construido en ladrillo y es simétrico, con las esquinas formadas por la unión de pilares. En la planta baja, unos pilares octogonales sostienen los arcos de medio punto trasdosados, mientras que en la planta superior los arcos son conopiales.
En torno al patio anterior se encuentran la sala capitular y el coro. Desde el patio se accede al antiguo coro de la comunidad, donde destacan la solería, con estupendos azulejos que forman grandes figuras geométricas, y el gran artesonado de formas renacentistas y mudéjares.

El monasterio es el más antiguo de Toledo; fue reedificado por el rey Alfonso VI en la reconquista de Toledo en el año 1085. Según Alcocer, este monasterio, en su origen, fue levantado en la época de San Ildefonso. Doña María de Silva y don Diego de Castilla ordenaron la ejecución del actual templo, cuyo retablo fue pintado por El Greco.
Hay tres cuadros originales y la cripta del Greco donde quiso el cretense enterrarse por haber hecho las primeras pinturas. En el año 2014, que se celebró el 4.º centenario de su muerte, se ha editado un libro muy interesante escrito por la doctora Balbina Cabiro titulado Tres mujeres en la vida del Greco.
En la actualidad, la comunidad del convento la componen 11 monjas que se dedican a orar y trabajar, pues su lema es: Ora y trabaja. El tiempo del trabajo lo dedican a la repostería y a atender a los turistas que visitan el museo: 5 y 1/2 horas.
Esta plaza ha servido de escenario a alguna película: Lázaro de Tormes (2001).











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