cabecera de "Silencio en tus labios" Ana

Ana, cena y despedida 15/02

SILENCIO EN TUS LABIOS

¿Me acompañas?

Para continuar con la entrada de ayer, (Ana, hoy es 15 de febrero) os comento cómo termina este día en la novela con ayuda de los comentario de Copilot y fragmentos de la novela.

Para ponernos en situación en la secuencia anterior Ana y Manuel han estado hablando. Manuel ha intentado actuar como un defensor de chicas desamparadas y Ana ha aprovechado para tener un arranque de sinceridad, sin más filtro que mantener un buen clima de amistad.

El teléfono les ha interrumpido. Ana había quedado en que sus amigas pasarían a recogerla, pero éstas parece que se han olvidado de parar a por ella, lo que la deja en una complicada tesitura porque ella no conoce demasiado bien la ciudad.

Ana hablando por teléfono

Quien llamaba me confirmó que, debido a un despiste de última hora, a una falta de entendimiento por parte de unos y otros, se habían olvidado de mí y creado la expectativa de que acudiría por mi cuenta al punto de encuentro, sin que mi aclaración supusiera un motivo de alivio, dado que seguía donde me habían dejado y con las ideas algo confusas con respecto a cómo se llegaba hasta ese sitio.

Ana. Silencio en tus labios (1)*2 – Página 6

Ana se siente perdida, confusa y abandonada, parece que no sabe cómo reaccionar. Su única opción es pedirle ayuda a Manuel.

Cuando me preguntaron si estaba con alguien que me hiciera de guía, al principio no supe qué responderles, ya que ignoraba si Manuel se mostraría muy dispuesto a ello, pero en aquellos momentos se convertía en mi única opción. En cierto modo, me sentía obligada a agradecerle la compañía y que aguantara aquel rollo, a pesar de que dicha gratitud incluyese aquella trampa, que pusiera en práctica todo cuanto le había recomendado y empezase ese cambio de actitud con mi rescate.

Ana. Silencio en tus labios (1)*2 – Página 6
Ana con gesto alegre

«Se lo propuse con toda cordialidad y normalidad, como si se lo hubiera pedido a cualquier otro amigo de confianza. Creo que saqué mi faceta de víctima desamparada en contraste con la impresión de seriedad demostrada cinco minutos antes.»

Ana. Silencio en tus labios (1)*2 – Página 6
Manuel (Imagen oficiosa)

Su excusa para rehusar mi petición me dejó de piedra por inesperada, por el hecho de que me rechazase cuando le daba la oportunidad de que diéramos juntos aquel paseo, cuando quizá lo lógico, desde su punto de vista, es que hubiera sido yo quien me mostrase más reacia y recelosa ante esa posibilidad. 

Ana. Silencio en tus labios (1)*2 – Página 6

Ana tiene un carácter fuerte y no se deja pisar por nadie. Esto se refleja en que le reprocha a Manuel sus excusas. Le deja claro que no tiene que darle explicaciones de su vida y le dice que no es el único chico con el que habla. Ella no se deja intimidar por nadie, y le muestra su enfado y su decepción.

Ana con gesto serio

Ante tales excusas, le advertí que no tenía ningún reparo en mandarle a hacer gárgaras por la cantidad de estupideces que se inventaba. La verdad es que consiguió que me sintiera ofendida por el mal concepto que se había creado de mí, por ese juicio de valor para el que no tenía argumentos, porque no me conocía lo suficiente.

¡Estaba en Toledo porque había ido al retiro invitada por mis amigas y él no era quién para que le diera explicaciones ni de mi vida social ni de mis posibles amores, que le dejé bien claro que no tenía!

Ana. Silencio en tus labios (1)*2 – Página 6

Creo que mi respuesta y reacción le dejó tan cohibido que ya no encontró motivos para no acompañarme, porque entendió que lo hubiera perdido todo y deseaba una buena relación de amistad y fraternidad conmigo, como la tenía con todo el mundo, o se le suponía.

Ana. Silencio en tus labios (1)*2 – Página 6

El paseo

El paseo hasta el restaurante chino no duró más de quince o veinte minutos de auténtico silencio por parte de los dos. Él no parecía muy animado a darme conversación, porque su silencio era la manera en que expresaba su malestar ante mis presiones y lo comprometido de la situación, mientras que por mi parte tampoco me sentía con ánimo para que habláramos después de las excusas que me había dado.

Ana. Silencio en tus labios (1)*2 – Página 6

Le pide que la acompañe al restaurante, pero luego no le habla durante el camino, en que piensa que quizá hubiera sido mejor que se fuera. Sin embargo, luego confía en que se reirán de todo, y compara la situación con el trato que mantenía Carlos, su exnovio. Aunque luego piensa que esa posibilidad es bastante remota.

Ana no sabe si quiere estar con Manuel, si le gusta ni si él siente lo mismo.

Confiaba en que antes o después nos reiríamos de todo aquello. En cierto modo, aquella situación era comparable a mis peleas y los desencuentros de pareja con Carlos, con la diferencia de que con aquel me había sentido enamorada y mis sentimientos hacia Manuel resultaban mucho más confusos. Me dolía más la expectativa de que aquello fuera otra pesadilla que el hecho de perderle de mi vista.

Ana. Silencio en tus labios (1)*2 – Página 6

En el restaurante

Ana tiene miedo a la opinión de los demás y a las consecuencias de sus actos. Esto se manifiesta en que le preocupa la primera impresión que causen al entrar juntos al restaurante, en que piensa que quizá sea la ocasión perfecta para desmentir los rumores sobre ellos, y asegura que se siente a gusto y libre en su casa, lejos de Toledo.

Ana teme que sus amigos piensen que hay algo entre ella y Manuel, y que eso afecte a su relación con ellos y con su familia.

Cuando llegamos, dejó que pasara yo delante. Supuso que sabría quién nos esperaba y se quitó protagonismo, aunque descartase la huida, porque hubiera sido más humillante que aquel encuentro con la gente, ya que no le esperaban.

Ana. Silencio en tus labios (1)*2 – Página 6

En esta parte de la escena, Ana se encuentra en una situación embarazosa, ya que tiene que sentarse junto a Manuel. Se siente incómoda, dolida y confundida, y no sabe cómo comportarse. Su única opción es intentar ignorar a Manuel y centrarse en sus amigas, pero sin olvidar que él está allí y que todos los miran.

Las dos sillas que quedaban libres en aquella larga mesa preparada para veinte personas se encontraban juntas, en una zona intermedia, entre mis amigas y otra gente del grupo, por lo cual tampoco se nos dejaba mucha elección sobre dónde sentarnos 

Ana. Silencio en tus labios (1)*2 – Página 6

(…) no tuvo nada de particular que les asaltasen las dudas y alguno encontrase valor para hacernos la oportuna pregunta al respecto, sobre si éramos novios, (…)

Yo no contesté, pero Manuel no se cohibió, como si sintiera la necesidad de justificar su presencia allí y que nadie lo relacionase conmigo, aunque admitió que me hacía compañía después de que todo el mundo me hubiera dejado sola en la iglesia. 

Ana. Silencio en tus labios (1)*2 – Página 6

Desde el punto de vista de Ana, podemos observar que:

  • Ana tiene un interés por Manuel y no puede evitar pensar en él. Esto se nota en que se olvida de dónde está y le confunde con Carlos, su exnovio, en que le mira de reojo y le ve pensativo, y en que se da cuenta de las miradas de la gente hacia ellos. Ana no puede sacar a Manuel de su mente ni de su corazón, y se siente atraída y curiosa por él.
  • Ana tiene una preocupación por la opinión de los demás y por las consecuencias de sus actos. Esto se manifiesta en que se cohíbe por la proximidad y presencia de Manuel, en que se fija en la expresión de algunos que aprueban o desaprueban su posible relación, y en que dice que no tiene prisa por un cambio de pareja. Ana teme que sus amigos piensen que hay algo entre ella y Manuel, y que eso afecte a su relación con ellos y con su familia.

No me sentía con ánimos para que acaparase mi atención, cuando necesitaba de la complicidad de mis amigas, intrigadas porque les explicase los últimos acontecimientos de mi vida y que me pusiera al corriente de los suyos. Quizá, si hubiéramos estado en un ambiente un poco más privado, sin la presencia de oídos demasiado cotillas, me hubiera sincerado más.

Ana. Silencio en tus labios (1)*2 – Página 6

Despedida

  • Ana tiene un deseo por Manuel y no quiere que se vaya. Esto se refleja en que se acuerda de Carlos, su exnovio, y de cómo se sentía cuando se marchaba a casa, en que le hubiera pedido que se quedara con ella, pero no se atrevió.
  • Sale con él, seguida de sus amigas, para tener un último momento de complicidad. Ana no quiere perder a Manuel ni dejar pasar la oportunidad de estar con él, pero no se lo dice.
  • Ana tiene una duda por Manuel y no sabe qué siente por él. Esto se nota en que depende del comportamiento de Manuel para decidir si volver a Toledo o no; que no sabe si se ha enamorado o no; piensa que algo ha cambiado entre ellos para mejor, pero no sabe qué es. Ana no tiene claro si quiere estar con Manuel o no, si le gusta o no, y si él siente lo mismo o no.
  • Ana tiene un miedo por la opinión de los demás y por las consecuencias de sus actos. Esto se manifiesta en que no responde a la pregunta sobre si son novios y fija sus ojos en Manuel, esperando que él responda por los dos, y en que se alivia de que él tampoco responda y evite suspicacias. Ana teme que sus amigos piensen que hay algo entre ella y Manuel, y que eso afecte a su relación con ellos y con su familia.

En esta parte de la escena, Ana se encuentra en una situación nostálgica, ya que tiene que decir adiós a Manuel, sin saber cuándo volverá a verlo. Ana se siente triste, impotente y confusa, y no sabe cómo expresar sus sentimientos. Su única opción es intentar despedirse con naturalidad y esperanza, pero sin revelar lo que siente por él.

Cuando se marchó se despidió con un adiós en general y yo le respondí con un sentido “hasta luego”. Me salió tan natural que en aquellos momentos no hubiera negado el hecho de que esperaba que nos viéramos de nuevo y a no tardar mucho.

Ana. Silencio en tus labios (1)*2 – Página 6

Desde el punto de vista de Ana, podemos observar que:

  • Ana tiene un anhelo por Manuel y no quiere perder el contacto con él. Esto se refleja en que le responde con un sentido “hasta luego”, en que no niega que espera verlo de nuevo pronto, y en que piensa que algo bueno ha surgido entre ellos, aunque no sepa qué es. Ana no quiere renunciar a Manuel ni a la posibilidad de una relación con él, pero no se lo dice.
  • Ana tiene un arrepentimiento por Manuel y no sabe si le ha tratado bien. Esto se nota en que siente pena e impotencia por la separación, en que tiene remordimientos por lo que le ha dicho aquella tarde, y en que reconoce que le ha hablado más con la cabeza que con el corazón. Ana no sabe si ha sido justa con Manuel ni si le ha hecho daño, y se siente culpable.
  • Ana tiene un miedo por Manuel y no sabe si él la aceptará como es. Esto se manifiesta en que considera que hay demasiados inconvenientes para que su relación se plantee en serio, en que no se siente en condiciones de iniciar una nueva relación con nadie, y en que no comenta con nadie sus problemas de salud. Ana teme que Manuel no la quiera por sus circunstancias, y que se sienta obligado con ella.

En conclusión, podemos decir que Ana es una chica anhelante, arrepentida y temerosa, que se enfrenta a una situación nostálgica y que necesita el respeto y el afecto de Manuel, pero que no sabe cómo expresarlo ni cómo recibirlo.

quería que se me considerase por mí y no por mis circunstancias, que nadie se sintiera obligado conmigo.

Ana. Silencio en tus labios (1)*2 – Página 6

Origen