Introducción
Septiembre 2003

También recibí un e-mail de mi amiga, lo cual me hizo temer que después de las muchas calabazas recibidas a lo largo de mi vida que hubiera dos chicas interesadas por mí resultaba toda una ironía del destino
De los amores y las amistades femeninas de Manuel, tanto reales, como platónicas o por correo electrónico habría mucho que decir, pero no es el momento ni el caso.
Sin embargo, llegado a este punto de la novela, sabemos que ya ha conquistado el corazón de Ana, o se ha dejado capturar como un inocente ratoncito por las garras de una leona en celo, todo depende de a quién le queramos atribuir el mérito de esta conquista suya.
A «La Dulce Gatita», su anónima amiga del chat de citas, tampoco es que la tome demasiado en serio. Esta le utiliza para desahogar sus penas y se da la circunstancias de que, de algún modo, él se siente identificado. No es el único chico en el mundo que se relaciona de manera bastante torpe con las chica.

Él es de los de «consejos vendo que para mí no tengo«, de lo que intenta comentar con una desconocida todo eso que no se atreve o no considera oportuno hablar con Ana. Primero porque no siente que ésta lo escuche ni hasta ahora le haya tenido en tan buena consideración como para dedicarle más de cinco segundos.
La chica de su vida
Ana ya no es una chica cualquiera de esas que como miguitas de pan van quedando por el camino para alimento de los pájaros y del olvido. Ahora Ana se ha atribuido el título de «novia», hasta el punto de que ha sido capaz de enfrentarse a sus propios padres por defender este amor ante las objeciones de éstos.
¡Qué sí! Que Ana no es de las de «si quieres algo, ya sabes dónde estoy» y en balde se queda esperando a que Manuel vaya. Tampoco es de las de «¡¿pies para qué os quiero?!» cada vez que intuye que Manuel de acerca demasiado. Pero sí es de las de mirada asesina como se le ocurra pasarse de listo lo más mínimo, de las que no quiere ser el juguete roto ni el muñeco roto de nadie

Ella es de las que sabe lo que quiere, pero sin que esa seguridad en sí misma la haga ser por ello menos afable o cercana con aquel que le ha llamado la atención. Es una chica curiosa, dulce, divertida cuando la ocasión lo merece y lo propicia, pero también una chica, una mujer, que sabe estar en su sitio.
Alguien que tiene ese lado privado, reservado, donde no permite que nadie entre, pero también de las que moviliza un ejército cuando encuentra muros que le impidan el paso. Le gusta conocer a su adversario, pero siempre es de las que se guarda un último as bajo la manga.

Despedida
La cuestión es que Manuel no valora lo suficiente su amistad con la chica del chat, ante lo cual no es él quien toma la iniciativa de cortar la comunicación, como tampoco se toma a mal que sea ésta quien de pasos en esa dirección.
Él ya está centrado en su relación con Ana y sencillamente sigue con su vida. Su corazón ya ha decidido.
Hasta cierto punto diría que es el mismo planteamiento que ha seguido hasta ahora, con la diferencia de que esta vez no es que una chica haya desaparecido de su vida y haya de buscar a otra que ocupe ese espacio. Más bien, todo lo contrario, es Ana quien lo acapara todo, hasta se atribuye de derecho a valorar lo que éste escriba.
La carta
Querida Dulce Gatita:
Gracias por tu mensaje. Entiendo y respeto completamente tu decisión de cerrar este capítulo y de centrarte en tu relación con tu actual pareja. Me alegra saber que has encontrado a alguien que consideras el amor de tu vida y que estás construyendo un futuro junto a él.
Para mí también ha sido un periodo significativo, y tu sinceridad y apertura durante nuestras conversaciones han sido de gran ayuda. El hecho de que nuestras charlas hayan tenido un impacto positivo en tu vida me reconforta, y me alegra haber podido ofrecerte el apoyo que necesitabas en su momento.
Como tú, creo que es importante seguir adelante con nuestras vidas y respetar los nuevos compromisos que hemos tomado. Aprecio tu agradecimiento y valoro profundamente la relación que tuvimos, aunque haya sido anónima y a distancia. El anonimato fue una parte importante de nuestra conexión y me parece bien que así se mantenga, sin desvelar más sobre nuestras identidades.
Me alegra saber que nuestras conversaciones te han sido útiles y que, de alguna manera, hemos sido un apoyo mutuo. Tu decisión de terminar esta etapa con respeto y gratitud es una muestra de tu carácter y de la madurez con la que has manejado esta situación.
Te deseo todo lo mejor en tu vida con tu actual pareja y en todos tus futuros proyectos. Si alguna vez sientes la necesidad de desahogarte o de hablar sobre algo, no dudes en volver a escribir. Mi buzón siempre estará disponible para ti.
Con mis mejores deseos y gratitud,
“El poeta”
Origen
- Manuel. Silencio en tus labios, Agosto 2003 (2)
- Ana. Silencio en tus labios. Agosto, 2003 (2)
- Conversación Chat GPT (basado en el texto de la novela)

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