El porqué del nombre

Introducción

Para poder identificar a una bebé y más cuando se trata de escribir una novela sobre su vida en la que ésta es la narradora y protagonista, resulta absurdo y complicado referirse a ella como «la bebé abandonada», dado que no se trata de un ente abstracto y mi intención al escribir la novela era darle el mayor realismo posible.

Era un bebé de apenas unas horas de vida, una niña bien vestida, con buen estado, pero a quien nadie identificó, por lo que la conclusión más lógica fue que me habían abandonado en medio de la confusión que durante la noche hubo en el hospital.

De lo que se deduce del comienzo de la novela es que las enfermeras se la encontraron aquella mañana del 21 de abril de 1981 en una de las cunas de la sala de neonatos del hospital. Una bebé cuya presencia descuadraba los controles de la noche, que había llegado allí sin que nadie dejase registro ni constancia de ello, como se supone que se hacía con todos los neonatos, por tenerlos identificados para devolvérselos a sus madres.

Se asume y supone el revuelo inicial, por las atenciones que requiere un bebé recién nacido, por lo que supone para el hospital que se ponga en evidencia esa falta de control, por mucho que, en la novela, Jessica argumenta que ella no fue el único nacimiento habido durante la noche. Sin embargo, ella fue un bebé que no tenía relación con ninguna de las parturientas.

sala de neonatos del hospital// Copilot designer

¿De quién es esta bebé?

Desde el primer momento se deja claro que se trata de una bebé a la que no han dejado allí de cualquier manera. Es una recién nacida con pocas horas de vida, muy probablemente aquella misma madrugada, a la que habían dejado allí después de haberle dado los primeros cuidados. «Una niña bien vestida«. Al menos tan bien vestida como lo deba estar un bebé.

Se deja claro que quienes la abandonaron no lo hicieron porque se desentendieran de ésta. Se evidencia su preocupación por su bienestar, que no es un bebé de la calle ni al que sus padres hayan querido abandonar por estar en una situación desesperada. Se entiende que espera reciba las atenciones y cuidados que precise, que se la trate con cierta consideración.

La confirmación de que se trata de una niña, como es lógico, sin que haya aclaraciones al respecto en la novela, es con el primer cambio de pañales, aparte del reconocimiento médico o tratamiento que se haya de hacer en estos casos. Es una niña y no le sobra ni le falta nada. Es más, se trata de una niña llorona, cuyo llanto da a entender que tiene buena capacidad toráfica.

La prueba, la evidencia de que se trata de una bebé abandonada, la encuentran al recogerla de la cuna, con independencia de que no haya constancia de cómo ha llegado hasta allí o que vista con ropa distinta a la proporcionada por el hospital, hay un papel escrito a máquina y donde constan algunos datos. Los del padre y el apellido de la madre. Lo del apellido «Bond» de la madre no genera tantas suspicacias.

Es una bebé abandonada, pero queda constancia de que es de alguien que esperan identifiquen y localicen. Aunque son unos datos a los que tampoco dan mayor relevancia, porque hay quien los considera confusos, erróneos. El padre, en buena lógica, no puede ser el padre.

La confirmación de dicho abandono la encontraron cuando me sacaron de la cuna y apareció una carta tamaño cuartilla escrita a máquina donde informaban de algunos datos confusos sobre la identidad de mi padre y tan solo el apellido de mi madre. No se dejaba constancia de mi nombre ni de nada que aclarase mis orígenes o procedencia.

El origen del nombre

Según Jessica y la novela, el nombre procede de la ocurrencia y frustración de una de las enfermeras. Como suele ser habitual, a falta de otras opciones o de gente con mayor empeño, se termina por imponer aquel nombre que más resuena. En este caso, «Jessica Marie», puesto por una de las enfermeras.

Para no referirse a mí como la niña abandonada, porque en aquel papel no había constancia de mi nombre, a una de las enfermeras se le ocurrió llamarme “Jessica Marie”, porque pocos días después le nacería una sobrina, a quien no le habían querido poner ese nombre, lo que compensaba su pequeña frustración.

Como autor y escritor de la novela, debo admitir que muchos de los detalles de la misma son más consecuencia de la propia novela que de mi capacidad creativa. No sé cómo definirlo. Sin embargo, en muchas ocasiones he tenido la sensación de que ha sido la propia Jessica, mi subconsciente, la que me ha dictado el texto, que yo tan solo me he limitado a darle relleno.

De manera que sí, desde el primer momento esta ha sido la novela de «Jessica Marie, de Medford». Lo de Massachusetts fue por localizar un lugar llamado «Medford» en el mapa de los Estados Unidos de América. Las pesquisas me llevaron a la costa oeste. Tiempo después he sabido que hay otras localidades con el nombre de «Medford», pero éste fue el que más me atrajo y encajó en la novela.

Lo de «Bond» reconozco que sí ha sido una ocurrencia mía y que ha dado bastante juego a la hora de desarrollar la novela. Y sí, es una alusión a «James Bond, el agente 007, con licencia para matar». Por eso de que los orígenes de Jessica con secretos, envueltos en el misterio. Ella se atribuye tan solo la licencia para no hablar en español, salvo que la obliguen y le convenga.

Origen