Las superchicas vuelan

Introducción

Friday, June 23, 1995 (01:00 PM)

Decíamos hace ya algunos meses, cuando comenzaba con esta tanda de reflexiones sobre la novela, que esta historia se asemejaba de algún modo a una historia de superhéroes, protagonizada por una chica con un gran poder: «I don’t speak Spanish». Lo que con más o menos fortuna, y mucha testarudez por su parte, va consiguiendo.

No asistir ni a una sola clase de la asignatura de Spanish, aunque sea obligatorio y que le aprueben, la verdad, tiene mérito. Cosas de superhéroes que los simples mortales no somos capaces de entender. Supera nuestra capacidad intelectual.

Pero ahora resulta, además, que los superhéroes, incluidas las supergirls, al menos algunos, tienen la capacidad de volar. La nuestra no va a ser una excepción en ese sentido. En este caso, se prepara para volar hacia lo desconocido, en una máquina que asusta e impresiona, un avión comercial capaz de vencer a la gravedad, de recorrer grandes distancias con el impulso de sus motores y la aplicación práctica de toda la ingeniería y tecnología aeronáutica. ¡Asombroso!

Un avión volando

El supertraje

Pero si hablamos de superhéroes, de «superchicas«, no podemos olvidarnos de un detalle fundamental, de su uniforme; es con el que se visten para no ser reconocidas y que además les sirve para protegerse de los ataques del enemigo.

Si no llevan el traje puesto, se las puede confundir con chicas normales, con las que cualquiera se cruza por la calle. En ese sentido, Jessica no debería ser una excepción.

En su caso, Ana la ha sacado de su dormitorio con lo puesto. Ella esta mañana se ha vestido con idea e intención de pasar una mañana relativamente tranquila en el St. Clare’s. Su mayor heroicidad iba a ser ayudar a Ana a poner un poco de orden en la casa, después de que se hubiera marchado todo el mundo y con vistas a que el lunes a primera hora se presenten los albañiles y se pongan a picar paredes, a cambiar cañerías, el cableado; pintar… Lo que sea necesario para que la casa resulte acogedora y habitable.

Se había puesto cómoda, con ropa ligera. Lo que es no tener que vestirse con el uniforme del colegio y empezar a pensar que se tiene todo el verano por delante para disfrutar y descansar de unas merecidas vacaciones, aunque en su caso lo de olvidarse de practicar con el español no se plantee, que la han aprobado por su cara bonita, más que por sus méritos.

Es decir que tenemos en la terminal de salidas del aeropuerto a una adolescente vestida con ropa ligera y esperando a subir a un avión, lo que tal vez no sea el vestuario más adecuado, porque ella tenía previsto y está acostumbrada al ambiente y las temperaturas del St. Clare’s.

La responsabilidad última es de Ana, quien, por temor a perder tiempo, a agobiarla más de lo necesario, le dio el OK y pensó que no era necesario que se cambiara, que la inesperada y repentina noticia del viaje ya la tendría bastante alterada y, dentro de lo malo, aquello se podía considerar una cuestión menor.

Ana

En el avión, como compartimento estanco, la temperatura ambiente viene determinada por el termostato, por el hecho de que hay ciertas normas preestablecidas al respecto, y no está condicionada por los caprichos de los pasajeros. Que si unos tienen frío y otros se asan de calor, pero muy pocos tienen conocimientos de ingeniería aeronáutica como para protestar y defender con argumentos válidos su postura.

De manera que ahí tenemos a nuestra chica dispuesta a subir a ese avión, sin posibilidad de resistirse porque es Ana quien impone su autoridad, que la mayoría de sus pertenencias van en la maleta, guardada en el compartimento de carga y que cualquier intento de volver al St. Clare’s por su cuenta, aparte de tener que volver por sus medios, si es que se ve capaz, cuando llegase se encontraría con la puerta cerrada.

Si alguna vez alguien ha querido saber si los héroes, los valientes, vuelan, este es un claro ejemplo de que sí, aunque sea atados con una cuerda de autoridad, como si fueran una cometa.

Origen