Introducción
Friday, June 23, 1995 (01:00 PM)
Ante la impotencia y frustración de que nada de lo que diga o haga provocará que Ana desista en su empeño por hacer este viaje, Jessica prefiere descargar esa rabia, ese descontento contra quien entendemos no tiene ninguna culpa, pero a la paz le provoca un mayor desasosiego: su padre.
Su ilusión para la primera vez que tiene ocasión de acudir al aeropuerto hubiera sido por algo relacionado con su padre. Sin embargo, se encuentra en la terminal de salidas y ella ha venido obligada por las circunstancias, por Ana. No es porque se hayan enterado de que se encuentra en la ciudad y haya sido este el punto donde han quedado para verse y así marcharse con él.
Tiene la sensación de que nada de lo que sabía de su padre hasta ahora ha cambiado, ni a mejor ni a peor, por el hecho de que la hayan traído al aeropuerto. Este sigue siendo el lugar al que llegan o desde el que despejan los aviones que ha visto sobrevolando el cielo por encima del St. Clare’s o la playa.

Jess: Sí, vale. – Le digo porque sé que tiene razón. —Pero sigo sin noticias de Daddy. – Constato. —¡Ya tengo catorce años y no soy ninguna niña a la que tengan que cuidar las veinticuatro horas del día! —me quejo. —¡Es imposible que en todo este tiempo nadie haya averiguado nada! —protestó con razón.
Jess: ¡Yes, OK! However, I still do not hear from Daddy. Already I am fourteen years old, and I am no child who must care twenty-four hours a day! It is impossible that in all this time no one has learned anything!
Alguien misterioso.
Jessica se siente completamente perdida, desencantada, porque el hecho de haber venido al aeropuerto no supone ningún cambio significativo en su vida, en sus circunstancias ni en la concepción que hasta ahora ha tenido de sí misma. No cambia nada con respecto a lo mucho que sabe o ignora de su padre, de lo que quiere pensar que este pudiera saber sobre ella.
Si Ana la ha traído al aeropuerto para incentivarla a que busque pistas por su cuenta, a que no viva tan encerrada en ella misma, se ha encontrado con que no hay en la terminal ninguna evidencia ni pista que le ayude a sentirse más cerca de su padre, más animada a mantener vivas sus expectativas.
Su padre, por la información que ella tiene, es alguien que nació en Toledo (España), con base en los datos que había en aquel papel que dejaron en la cuna junto a ella cuando la abandonaron cuando apenas tenía unas pocas horas de vida. Pero es un lugar que en realidad a ella no le dice nada, no significa nada. Tendrían que dejarla recorrer todas las terminales del aeropuerto, mirar en todos los carteles en busca de ese vuelo con destino u origen. «Toledo, España».
Sin embargo, Ana no está muy dispuesta a que ella se pierda por el aeropuerto, se aparte de su lado, ya que han de embarcar en ese avión cuyo destino Jessica aún desconoce. Es un vuelo con una escala, con un cambio de avión. Menos mal que se supone que ese transbordo no se tiene que realizar en pleno vuelo ni con una maniobra extraña. Jessica no se siente tan loca ni tan osada para saltar de un avión, ni aunque estuviera aparcado en el hangar.
La cuestión es que ella es una adolescente de catorce años, dos meses y dos días, más las horas que se le hayan de añadir. Es un tiempo lo bastante largo como para pensar que alguien haya encontrado alguna pista más o menos fiable y confirmada sobre la realidad e identidad de su padre, sobre la veracidad de los datos que se tienen de él. Sin embargo, la respuesta no ha cambiado ni un punto, ni una coma. «Nadie parece saber nada«.

Jess: Si supiera dónde vivo, me escribiría. —Replico. – Al menos quisiera que me dijera que sabe de mi existencia y diera sus motivos para que no estemos juntos. – Justifico. – Todo lo que yo piense carece de sentido. – Argumento.
Jess: If he knew where I live, he would write to me. At least I would like him to tell me that he knows of my existence, and he gives his reasons for that we are not together. All I think is meaningless.
Defendido por Ana
Ana prefiere mostrarle su desacuerdo con su negatividad y falta de confianza, aunque se supone que ella es la adulta, quien tiene dos dedos de frente y un poco más de coherencia, de sentido de la responsabilidad, de conocimiento de la realidad, quien se debería sentir señalada por esa frustración. Ella se ha comprometido a buscarlo, a encontrarle, pero hasta ahora no ha habido ni un mínimo progreso al respecto, al menos de lo que haya dejado constancia.
Se comprometió con Jessica a no mentirle y sobre todo a mantener una actitud de escucha, aunque muchas veces Jessica tan solo divague, hable por hablar, para captar su atención y demostrarle así esa confianza sin condiciones que hasta ahora le ha tenido, aunque ahora mismo quizá Jessica se pueda sentir un tanto dolida y traicionada de la manera más cruel.

Ana: Me parece que ninguna de las dos está en situación de ser juez con Daddy. – Me contesta. – Entiende que la situación tampoco es tan fácil para él como a ti te parece. —Me dice. – Tú te consideras mayor porque ya tienes catorce años, pero él tiene siete años más que tú y esta paternidad le viene grande.
Ana: I think that neither can be a judge with Daddy. He understands that the situation is not as easy for him as you think it. You consider yourself more because you are fourteen, but he is seven years older than you are and this fatherhood is it great for him.
Para una cosa que le pide.
De hecho, incluso se puede llegar a pensar que Jessica se tiene que sentir un tanto desencantada con Ana y ese «superpoder» de su teléfono, dado que, para una cosa que Jessica le ha pedido, el resultado es el mismo que si no lo hubiera hecho, que si Ana fuese una tutora, una trabajadora social como las demás que han pasado por el St. Clare’s desde que Jessica tiene uso de razón.
No sólo está siendo incapaz de encontrar una pista fiable del padre de Jessica, de su «Daddy», sino que, además, la ha sacado del St. Clare’s casi a la fuerza y donde las dos próximas semanas frustrará cualquier posibilidad de que se encuentren. Si el padre aparece por el St. Clare’s, nadie sabrá decirle nada. Los albañiles no sabrán de qué les habla ni por quién pregunta.
Enfadada con alguien
Jessica debería enfadarse con Ana, pero su frustración es contra su padre, ya que, aunque Ana haya defraudado su confianza, ese enfado no provocará que le permita regresar al St. Clare’s mientras ella sigue con su viaje. Se entiende que eso de enfadarse con Ana no está permitido ni tampoco le conviene ahora mismo.
Su enfado con su padre es relativo, porque a pesar de lo frustrante que llega a ser la sensación de impotencia ante la falta de noticias, tampoco dejará de esperarlas. Ella necesita agarrarse a algo y, ya que su madre la abandonó recién nacida, ella necesita mantener vivos y latentes esos sentimientos filiales hacia su padre para sentirse querida.
También se siente algo enfadada consigo misma, por sus circunstancias, por el hecho de sentirse perdida y contrariada con su realidad, dado que ahora mismo siente que su vida se asemeja demasiado a este viaje a lo desconocido. que ha dado un salto muy grande al conseguir quedarse en el St. Clare’s y matricularse en el high school local.
No tiene ninguna certeza de a dónde le llevará todo esto, salvo el hecho de que al menos durante un curso se habrá de enfrentar a sus miedos y frustraciones, a la asignatura de Spanish, por ende, a ese autodescubrimiento personal, con el temor de que tal vez nada sea tan maravilloso como se espera o le gustaría.
Allá donde les lleva este viaje, la playa se encuentra lejos, al menos eso es lo que Ana le ha asegurado, pero tendrá una piscina cerca. Ella quisiera quedarse en el ambiente que conoce. Sin embargo, se la obliga a confiar en Ana y dejarse arrastrar a ciegas.
Origen
- Esperando a mi Daddy. Friday, June 23, 1995
- Reflexiones personales
- Conversación con Copilot

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