Saturday, June 24, 1995. Dormitorio (12:00 AM)
Introducción
Debería vaciar la maleta, demostrar un poco de responsabilidad y, con ello, dar a entender que, por lo menos, me portaré bien y no planeo un plan de fuga y regreso al St. Clare’s en cuanto Ana se descuide.
Jessica se enfrenta a un complicado dilema personal. Seguramente Ana ya habrá prevenido a Sonia y a Carlos sobre eso de que es una chica complicada, un saco de problemas andante, con más motivo cuando la han sacado de su entorno seguro y la han traído a otro país de una manera un tanto forzada.
Que ella no quiere saber nada de alejarse del St. Clare’s, porque, si su padre se presenta y ella no está, seguro que se marcha y ya no vuelve porque se pensará que ella no le quiere, que no le necesita, que es una chica feliz que no siente el anhelo de ese cariño paternal, esa inquietud por saber algo de ella misma y de su pasado.
Si hasta ahora ha hecho todo lo que ha estado en su mano para que no le encontrasen ni asignaran una familia de acogida, lo menos que se puede esperar es que, ante la constancia de tener que pasar dos semanas en casa de unos extraños, en un país extraño, provoque que salten todas las alarmas, que, como se suele decir vulgarmente, «monte un pollo«.
La confianza de Ana
Su problema o dilema está en que ya no es una niña pequeña que pueda tener una rabieta y no haya consecuencias. Es una adolescente de catorce años, dos meses y tres días, una chica con una cierta madurez, a quien se le puede dar un voto de confianza con la seguridad de que sabrá corresponder, hacerse merecedora de ello por las buenas.

Se trata de la confianza de Ana, de la persona en quien ella ha depositado toda su confianza y que hasta ahora ha estado a la altura de las expectativas, salvo por el pequeño detalle de que todavía no ha conseguido ni una pequeña e insignificante pista que ayude a localizar a su padre, a su «Daddy».
Ana ha conseguido que, a pesar de las estrictas normas que hay al respecto en el St. Clare’s Home for Girls, el próximo curso Jessica asista a clase en el high school local. Es decir, que se pueda quedar al menos otro año más como residente en el St. Clare’s, aunque haya alcanzado la edad máxima y el nivel académico del colegio. Se queda, aunque sea con la exigencia de asistir a clase de Spanish, esta vez de verdad.
¡Tú monta un pollo ahora! Conviértete en la peor de las pesadillas y deja a Ana en evidencia en casa y en presencia de sus amigos con un comportamiento que raye en la estupidez y verás cómo la reacción y las consecuencias de tus actos tienen consecuencias inmediatas y a largo plazo.
Tan solo van a ser dos semanas, con un poco de paciencia y resignación, incluso puede ser hasta una experiencia positiva. Sin embargo, si monta un pollo, este mal sueño se convertirá en la peor de las pesadillas, porque Ana no está para aguantar noñerías de adolescente, por muy rebelde y justificada que se pueda sentir Jessica por actuar así.

Para Ana este es un viaje de trabajo, no de placer. Lo de la visita, o lo de alojarse en casa de sus amigos, es un aliciente, un abusar de la buena predisposición y hospitalidad de éstos, porque mientras Ana esté haciendo gestiones por la ciudad, Jessica se quedará en buena compañía, con gente de su confianza.
Implica que, por muy tozuda que Jessica se vuelva con la idea de que quiere regresar ahora mismo, antes que dentro de dos semanas. Ana tiene unos compromisos, unas obligaciones inaplazables que atender, por lo que sí o sí, son su prioridad.
El hecho de que Jessica la haya acompañado, en principio, es porque no podía dejarla sola y las posibles alternativas eran descartadas, hubieran recibido un completo rechazo por parte de Jessica, por mucho que en estos momentos pueda argumentar que cualquier opción hubiera sido preferible. Estamos hablando de Jessica. Además, en el St. Clare’s las obras de reparaciones comienzan el lunes y los albañiles prefieren no aguantar a una mocosa que los vigile ni los moleste con su presencia.
Deshacer la maleta
El hecho de deshacer la maleta, aunque esta vaya más vacía que llena, debido a lo limitado de las pertenencias de Jessica, a que casi parece que le han dejado hueco a la tontería que esta lleva encima, se puede entender como algo simbólico, que tampoco es necesario que se acomode en el dormitorio como si ya pensase quedarse para siempre.
Abrir la maleta y al menos cerciorarse de qué es lo que se ha traído, lo que Ana tuvo a bien meterle, porque ella no colaboró en la tarea, es una manera de guardar las apariencias y dar una buena impresión, de quitarle preocupaciones a Ana y que comprenda que por lo menos Jessica está dispuesta a hacer un esfuerzo, que no sea por ella que los asuntos del viaje se queden sin atender.
Como se supone que le sobrará tiempo y ocasiones para bajar a la piscina de la urbanización, es fundamental cerciorarse de que se ha traído al menos un traje de baño, ya sea bañador o bikini, porque, si no, mejor que no se acerque. De hecho, tiene la advertencia de que si su comportamiento no es el apropiado, no tendrá permiso para acercarse por la piscina, ni aunque sean las únicas prendas que se haya traído y luzca un cálido sol de verano.

El pijama también es importante. Hay riesgo de que salgan a pasear por la urbanización durante la noche y la excusa de que no le apetece porque no tiene nada mejor que ponerse no será tenida en cuenta. Por lo cual es mejor que haya al menos un pijama y, a ser posible, otras alternativas más apropiadas para ese paseo al anochecer.
Origen
- Esperando a mi Daddy. Saturday, June 24, 1995
- Reflexiones personales
- Conversación con Copilot.

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