Friday, June 30, 1995, Dormitorio (09:00 AM)
Introducción
📘 Desde el diario de Jessica: Lo que Ana me oculta

Friday, June 30, 1995
Llevo seis días aquí y si algo tengo claro es que Ana está metida en algo muy serio… y muy secreto. Cada mañana, sin falta, se despierta con más ímpetu que un gallo hiperactivo, se arregla, coge su bolso o una carpeta—sí, esta vez la vi con una carpeta, ¡se ve que no sale de paseo!— y se marcha sin contarme adónde va ni por qué. Según ella, “son asuntos personales o del St. Clare’s” y no me lleva porque me aburriría.
Pues disculpa, Ana, pero ver olivos por la verja cada día tampoco es como visitar Disney World.
Yo me quedo en este chalé atrapada entre pinos, ladridos de perros y la autovía que parece tan lejana como mis ganas de hacer amigos aquí. Lo que más me desconcierta es que Ana no me deja acompañarla, ni siquiera cuando me ofrezco. Me dice que disfrute mis vacaciones, pero lo que no entiende es que mi curiosidad no descansa.
Ayer, cuando volvió, parecía que el aire a su alrededor pesaba más. Confusa, contrariada… como si hubiera descubierto algo que no esperaba. ¿Será que su misterioso proyecto le ha salido mal? ¿O será que, por fin, se ha dado cuenta de algo que estaba delante de sus narices desde el principio?
Yo tan solo sé que hay algo importante que no quiere compartir conmigo. Y que cada día que pasa, ese “asunto” ocupa todas sus horas y pensamientos. He pensado en seguirla, pero la idea de que se enfade o me mande de regreso me frena. Así que aquí sigo, con la piscina como única distracción y con la cabeza llena de teorías.
¿Será que tiene que ver con Daddy? ¿Con St. Clare’s? ¿Con algún secreto familiar que aún no quiere revelar? Lo que sea, Ana no deja de moverse. Y yo, mientras tanto, me muevo entre sospechas, frustración y una esperanza medio dormida de que algún día me lo cuente todo.
🔍 A veces, los asuntos más importantes no se esconden en ciudades lejanas, sino justo al otro lado del pasillo.
📔 Ana: Entre secretos, deberes y algo más que vacaciones

Friday, June 30, 1995
Desde que llegamos al chalé, he intentado mantener la calma, seguir con lo que vine a hacer… aunque reconozco que tener a Jessica aquí complica un poco las cosas. No porque me moleste su presencia, al contrario: me alegra que haya podido salir del St. Clare’s unos días y respirar aire puro. Pero este asunto que me tiene ocupada desde temprano, día tras día, no es algo que pueda explicarle todavía.
Ella se imagina que ando entre misterios, y en parte tiene razón. No quiero darle detalles hasta tener todo claro. Hay cosas de las que uno no puede hablar con ligereza, sobre todo cuando podrían cambiar el rumbo de todo. Cada mañana salgo con la carpeta en la mano, más cargada de preguntas que de respuestas, y regreso con la cabeza llena de dudas nuevas.
Ayer, algo que descubrí me dejó tocada… como si hubiera tenido delante la pieza del rompecabezas todo este tiempo sin verla. No es fácil mirar a Jessica y fingir que no pasa nada cuando por dentro tengo un torbellino.
Sé que ella se siente encerrada aquí. Que el campo, los olivos y la piscina no son suficientes para alguien como ella, inquieta y curiosa. Me duele no poder contarle todo, pero es por su bien. No quiero que se involucre ni que se preocupe hasta que tenga algo concreto. Y aunque me ofrece acompañarme, no puedo permitírselo. No es un simple paseo.
A veces fantaseo con decirle la verdad, con sentarnos juntas y compartirlo todo. Pero todavía no es el momento. Mientras tanto, dejo que se imagine sus propias historias sobre mis escapadas. Puede pensar que estoy en un complot secreto, o que trabajo encubierto para el St. Clare’s… quizás eso le parezca más emocionante que la verdad. Pero ojalá pronto pueda mirarla a los ojos y decirle: “Ya está. Lo encontré. Todo tiene sentido ahora.”
✨ A veces el silencio habla más fuerte que las palabras. Y mis ausencias tienen peso, aunque ella aún no sepa por qué.
Origen
- Esperando a mi Daddy. Friday, June 30, 1995
- Reflexiones personales
- Conversación con Copilot

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