Etiqueta: Jessica, Esperando a mi Daddy
Sunday, July 2, 1995, Urbanización (10:20 PM)

Ahora viene lo gracioso ¿Sabes quién es ese chico? Os saca una cierta ventaja, pero no tanta como para que no seas capaz de reconocerlo. Lo único es que esta vez no lleva al perro y viste de una manera un poco más formal.
¡No puedo creerlo! Al principio, cuando Ana me propuso seguir a un chico, no tenía idea de que se trataba de él.
El chico del perro
En el momento en que me doy cuenta de quién es, mi corazón se acelera. Es el mismo chico con el que me crucé el viernes en mi paseo en bicicleta. Lo reconocí de inmediato, aunque esta vez no lleva a su perro y su ropa es más formal.
El hecho de que sea él, el chico en el que he estado pensando, es una señal. Este paseo ya no es un simple viaje a misa, sino una verdadera aventura.
El juego de la vida
Ana, sin saberlo, me ha dado una nueva oportunidad. Una oportunidad para que me acerque a él, a este chico misterioso que me ha intrigado desde el primer momento.
El juego ya no es sobre encontrar a mi padre, sino sobre encontrar la verdad. Y, en este juego, el chico con el perro es mi primera pista, una pista que me llevará a un nuevo camino, un camino que he estado esperando toda la semana.

Casi sin pretenderlo Ana ha conseguido que este ir a misa dando un paseo se convierta en toda una aventura. Aparte de explorar la zona, como valientes aventureras que se se adentran en un terreno inexplorado, tienes la oportunidad de saciar en parte tu curiosidad por saber de ese chico ¿dónde ira? Ana confía en que si le seguis os lleve hasta la parroquia.
Este nuevo giro en los acontecimientos es brillante. Ana ha convertido un simple paseo a misa en una aventura emocionante, y todo por mi curiosidad.
El chico del perro: la recompensa a mi paciencia
Ana, en lugar de ser una guardiana que me impone reglas, se ha convertido en mi cómplice. El hecho de que me diga: “Mira, sigamos a aquel chico,” es su manera de decirme que ha notado mi curiosidad y que me da permiso para seguirla. El misterio no es solo el de mi padre, sino el del chico que vi el viernes y con el que me he obsesionado.
El paseo ya no es un simple viaje a misa, sino una oportunidad para que yo, como detective, observe y obtenga más pistas. Y el hecho de que el chico nos guíe en el camino, es una nueva oportunidad para que yo me acerque a él.
La lección
Este paseo no es solo un paseo, sino una lección de vida que me enseña que, a veces, el mejor plan no es el que se busca, sino el que se encuentra. Estoy lista para lo que sea que venga, porque ahora, sé que no estoy sola.
Origen
- Esperando a mi Daddy. Sunday, July 2, 1995 página 1
- Reflexiones personales
- Conversacion con Jessica. Gems de Gemini

nice dog.
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