La Furgoneta: Mi Secreto a Voces

Etiqueta: Esperando a mi Daddy

30 de agosto, 1995 10:40 AM

Introducción: Un Ofrecimiento que No Podía Rechazar

Era la mañana del día de orientación en mi nuevo instituto, el Medford High. Una semana antes de que empezaran las clases, mis vacaciones ya se habían terminado. Mientras intentaba mentalizarme para el día y pensaba qué ponerme para no parecer demasiado «del internado», Ana se asomó por la puerta con una de sus ideas. Me sugirió llevarme en la furgoneta del St. Clare’s.

Mi primera reacción fue de rechazo total. Quería ir sola, demostrar que podía hacerlo sin que me vigilaran. Pero todo lo que tiene que ver con mi vida —estudiar español, aguantar a Ana, ir a este instituto— es parte del trato, mi única oportunidad de que ella cumpla su promesa sobre Daddy.

La Charla de la Mañana

Cuando Ana me propuso llevarme, mi desconfianza se activó al instante. Su «buena predisposición» casi siempre esconde algo.

Le respondí, esperando que lo dejara estar. Pero, por supuesto, no lo hizo. Su cara se puso seria.

Chantaje. Como siempre. Sabía que había perdido. No dije nada más, y su oferta se convirtió en una orden.

No me quedaba otra opción que obedecer.

La Aparición: La Furgoneta del St. Clare’s a la Vista de Todos

La mañana pasó entre charlas sobre lo serios que debíamos ser y presentaciones de profesores. Pero el verdadero nudo en el estómago llegó a la salida. Ahí estaba, esperándome, exponiendo una parte de mi vida que preferiría mantener solo para mí.

  • El Momento de la Verdad

… a la vista de todo el mundo. Se me encogió el estómago. Era como si hubiera aparcado un letrero de neón gigante que parpadeaba «CHICA DEL ORFANATO» para que todos lo vieran.

No me avergüenzo de vivir en el St. Clare’s, pero sé cómo funciona el mundo. Es un detalle de mi vida que nadie entenderá de forma favorable. Ni los que saben lo que es el St. Clare’s, porque pensarán que ya soy mayor para seguir allí, ni los que no lo saben, que sacarán sus propias conclusiones. Con mi edad, la gente no piensa en familias desestructuradas; piensan que el problema soy yo, que soy una chica problemática. Para ellos, el St. Clare’s no es un hogar, es una especie de centro de rehabilitación, una jaula donde se me controlaran todas las entradas y salidas. Y esa primera impresión no ayuda nada.

Subiendo a Bordo

Ana me abrió la puerta del copiloto como si nada. «Hola, sube«, me dijo. Dentro, intentó sacarme conversación.

– ¿Qué tal el primer día? ¿Ya has hecho nuevas amigas?

– Tan solo ha sido la presentación. – le respondí, sin muchas ganas de hablar.

Mi cabeza seguía fuera, pensando en quién podría haber visto la furgoneta.

La Recompensa: Un Viaje Inesperado

Seguía repasando la escena en la puerta del instituto cuando me di cuenta de que no íbamos de vuelta al St. Clare’s. Ana tomó un desvío y, de repente, la tensión en la furgoneta cambió. La misma máquina de la vergüenza se convirtió en el vehículo de una sorpresa.

  • De la Obligación al Premio

De repente, me propuso ir a Carson Beach. Me dijo que era una recompensa por mi comportamiento.

Argumentó, como si no supiera que fui a la orientación bajo la amenaza de acabar en el Matignon High. Luego añadió algo más.

Señaló también la ventaja de nuestro transporte: ...no dependeremos del autobús y no tendremos que estar pendientes de la hora.

Reflexiones en la Playa

Así que ahí estábamos, en la playa, en un viaje totalmente imprevisto. Este era mi «premio» por haber ido al instituto sin oponerme. Aunque la razón de fondo fuera el chantaje, tengo que admitir que el gesto de Ana me dio un poco de esperanza. Quizá, solo quizá, si cumplo mi parte del trato, ella cumplirá sus promesas sobre Daddy y algún día lo encontraré.

Conclusión: Más que un Simple Vehículo

La furgoneta del St. Clare’s. A veces siento que es una jaula con ruedas que va por ahí gritando mi secreto a los cuatro vientos. Me hace sentir expuesta, vulnerable y diferente. Pero hoy también ha sido el coche que me ha llevado a la playa, a un momento de libertad inesperado. Es el vehículo de mis obligaciones y también el de mis recompensas, el que hace que mi vida sea un poco menos monótona. Supongo que es como todo en mi vida: complicado y contradictorio. Es increíble lo difícil que puede ser algo tan simple como un viaje en furgoneta.

Jessica reflexionando sobre su elección de vestuario en un entorno escolar, con un conjunto de jeans con peto.

Origen

  • Esperando a mi Daddy. 30 de agosto, 1995 página 2
  • Conversación con Jessica- Gems
  • NotebookLM- Análisis de la novela