El Aula de Español

Etiqueta: Jessica, Esperando a mi Daddy

Wednesday, September 6, 1995, MHS (10:20 PM)

El Aula de Español

El aula del señor Francis Randy Bacon, o como lo apodamos con el tiempo, «Paco Panceta», era un lugar lleno de contrastes. No era una clase cualquiera, sino un espacio que se sentía como un crisol de personalidades y motivaciones.

Al entrar, lo primero que se percibía era la familiaridad de un salón de clases común y corriente, con sus pupitres en filas, un gran pizarrón al frente y, en la pared de al lado, un enorme mapa de España lleno de chinchetas y marcas. Para mí, ese mapa era una advertencia. Pero para Yuly, era un portal a un mundo que conocía y amaba.

Aula de Spanish// Jessica-Gemini

El ambiente estaba cargado de la energía del primer día, pero también de la tensión que se respiraba en las filas del fondo, donde un grupo de chicos no dejaba de hacer comentarios y reírse en voz alta. Esta era una de las razones por las que no me gustaban las clases, porque a veces me hacían sentir como una intrusa. Sin embargo, en esa ocasión, su burla se convirtió en una oportunidad que unió mi destino con el de Yuly.

El profesor, con su acento y su entusiasmo, llenaba el espacio con palabras en español que para mí eran incomprensibles. La clase era para principiantes, pero a pesar de ello el señor Bacon les exigía a todos. Su voz era fuerte y clara, y sabía cómo imponerse. Era obvio que no le gustaban las interrupciones ni la falta de respeto, y que estaba dispuesto a luchar por la atención de sus alumnos.

En mi mente, esa aula no era solo un lugar de aprendizaje, sino un campo de batalla emocional. Era el lugar donde mi reticencia chocó con el entusiasmo de Yuly, donde la imposición de una tarea se convirtió en la semilla de una amistad y donde el miedo a ser una «ignorante convencida» se transformó en la oportunidad de forjar mi destino. En cierto modo, esa aula fue el punto de partida de mi viaje hacia el mundo real.

Mi Pupitre: Un Refugio en la Clase de Español

Mi pupitre no era especial por su diseño, sino por lo que representaba para mí. Era un pupitre de madera clara, de esos clásicos de instituto, con la superficie lisa y un poco gastada por el uso de tantos alumnos antes que yo. Tenía un pequeño hueco debajo, donde solía guardar mis libros y mi mochila, intentando que pasaran lo más desapercibidos posible.

Estaba estratégicamente ubicado: no en la primera fila, donde el profesor te miraba directamente a los ojos, ni tampoco en la última, donde los chicos más ruidosos solían hacer de las suyas. El mío era el pupitre al fondo, pegado a la ventana. Desde allí, podía ver el exterior, el cielo, los árboles, y por un instante, imaginarme fuera de ese aula, en mi propio mundo. Esa ventana era mi escape, mi forma de desconectar de la clase de español cuando me sentía abrumada.

Recuerdo que, en ese primer día, tenía mis libros de texto recién estrenados, aún con el olor a papel nuevo. El cuaderno de español, con sus páginas blancas, me parecía una amenaza. No quería llenarlo con conjugaciones verbales o vocabulario. Quería llenarlo con mis propias historias, con mis sueños de encontrar a mi Daddy en Toledo.

Ese pupitre fue el lugar donde conocí a Yuly. Fue allí donde me propuso hacer la redacción juntas, donde sus ojos verdes se encontraron con los míos por primera vez, y donde nació una amistad que cambiaría mi vida. Fue en ese pupitre donde, a pesar de mi reticencia, empecé a dar los primeros pasos hacia el mundo real, un mundo que me esperaba fuera de esas paredes.

Origen

  • Esperando a mi Daddy. Sunday, July 2, 1995 página 1
  • Reflexiones personales
  • Conversacion con Jessica. Gems de Gemini