Etiqueta: Esperando a mi Daddy
Thursday, September 7th, 1995. 10:55 AM
Un silencio que se nota
Llevo toda la mañana muy callada, y claro, Yuly se ha dado cuenta. Después de la clase de Spanish, mientras estábamos en el patio, ha intentado romper mi silencio, preguntándome con preocupación si me ocurría algo.
Desde que has entrado en el aula de Spanish las moscas hacían más ruido que tú.

Esa ha sido su observación exacta. Y supongo que tenía razón.
La verdadera razón de mi mutismo
Le he asegurado que no me pasaba nada, que solo me sentía un poco cohibida por todo lo que pasó ayer. Ella, contrariada, insistió: «¿Lo dices por los chicos? Ya sabemos que son tontos y más porque las chicas que les ríen la gracia». Necesitaba que supiera que mi silencio no tenía nada que ver con ella.
Yuly: Al menos no estás enfadada conmigo ¿O sí?


Jess: No, contigo no.
Con eso pareció quedarse más tranquila y la conversación cambió de rumbo, aunque siguió girando en torno a la clase de español.
La redacción: Nuestras motivaciones para estudiar español
El verdadero problema es el trabajo que nos ha mandado Mr. Bacon: una redacción sobre nuestras motivaciones para estudiar español. Le he confesado mi preocupación, porque ¡cómo Mr. Bacon sepa que no pienso tocar el libro, no solamente me suspende, sino que me hace repetir el próximo curso! Ya tengo bastante con que Ana, mi tutora, esté pendiente de que estudie un poco cada día. Yuly, como siempre, ha intentado calmarme.
Yuly: Confía en mí ¿Vale? La redacción trata sobre las motivaciones para estudiar Spanish y me da la sensación de que de toda la clase eres la única que de verdad está motivada. Aunque sea por las malas.

¿Por qué estudiamos español? Una motivación «por las malas»
Supongo que en eso tiene toda la razón. Mi motivación es «por las malas». La pregunta a responder es muy sencilla: ‘¿Por qué te has matriculado en esta asignatura?’. Para mí, la respuesta es simple: Ana me lo ha puesto como requisito para poder quedarme.
La de Yuly también es clara: su objetivo es que el próximo curso la dejen matricularse en el nivel Honor. Desconozco las motivaciones de los demás compañeros. No sé si alguna será la que espera Mr. Bacon, como que nos gusta la asignatura, que pretendemos mejorar las estadísticas en cuanto a personas que hablan español en Massachusetts, o que queremos mantener una conversación fluida con ese 3% de hispanohablantes.
Mi pequeño mundo hispanohablante
A veces pienso en lo irónico que es todo. Nos dicen que apenas un 3% de la población de Massachusetts es hispanohablante, pero parece que todos se han cruzado en mi vida. Siempre me recriminan que mi mundo es muy limitado, pero en ese pequeño espacio he conocido a varias personas que hablan el idioma:
- Algunas chicas con ascendencia hispana que han pasado por el St. Clare’s Home.
- Ana, mi tutora, que habla español con bastante soltura, como me demostró este verano con la visita a casa de sus amigos. Además, ha estado al tanto de mi lectura, no se le ha pasado por alto ningún fallo y algún párrafo me lo he tenido que leer varias veces hasta que consideraba que la pronunciación era aceptable.
- Mr. Bacon el profesor de Spanish
- Mi compañera de clase y nueva amiga Yuly.
Sería como si todos los hispanohablantes del estado vivieran por los alrededores de Medford.
Un plan inesperado: La visita de Yuly
Para ayudarme con la redacción, Yuly me ha propuesto venir a casa mañana por la tarde. West Roxbury está demasiado lejos de Medford como para que asegure con tanta tranquilidad que sus padres la traerán. Me sorprende que sea alumna del Medford High y que no le dé importancia a los trastornos que eso le debe ocasionar.
No sé si existe el ‘West Roxbury High’ o como se llame el que tenga más cerca de su casa. Si mi situación fuera como la suya, no vendría a estudiar tan lejos, no le encontraría ningún sentido, salvo que sus padres tengan que venir por aquí a diario. En ese caso, lo lógico sería que toda la familia se trasladara. Dudo mucho que le haya cogido a esa casa tanto aprecio como se supone que yo le he cogido al St. Clare, donde espero que Daddy me venga a buscar. Por lo que sé, Yuly pertenece a una familia normal.
Conclusión: ¿Merecerá la pena?
La verdad es que su propuesta me ha dejado con una mezcla de sentimientos. Por un lado, sigo preocupada por la asignatura y por lo que pueda pensar Mr. Bacon. Por otro, el plan de Yuly me da una pequeña y cauta esperanza. Quizás, con su ayuda, pueda salir de este lío. Ella, desde luego, está convencida. Su última frase antes de despedirnos fue pura confianza: «¡Ya verás cómo merece la pena!».
Origen
- Thursday, September 7th, 1995- página 3
- NotebookLM
