Mi nombre no es un insulto

Etiqueta: Esperando a mi Daddy

Friday, September 8th, 1995. 07:05 AM

El encuentro diario en la parada del autobús

He llegado a tiempo a la parada, el autobús escolar todavía no ha pasado. Es un alivio, porque ya me temía que iba con retraso. Lo malo es que, como todos los días, coincido con él. El estúpido de mi compañero de clase, el que ha empezado con la cancioncita y las burlas contra mí. Intento evitarlo todo lo que puedo, pero es imposible no verlo cada mañana.

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La naturaleza de la burla: una humillación pública

Todo empezó con «la cancioncita» y las burlas constantes, pero ya no es solo una broma tonta en el aula. Se ha convertido en una humillación pública que se extiende cada día más.

  • Ahora escucho la canción en boca de gente que ni siquiera me conoce.
  • Incluso usan mi nombre como un insulto, una manera de llamar ‘tontas’ o ‘creídas’ a otras chicas.

Jess Bond, Jess Bond, you’re a Sexbomb
You can give it to me, when I need to come along
Jess Bond, Jess Bond, you’re a Sexbomb
And baby you can turn me on

Ser una ‘Jess Bond’, por lo que me ha parecido entender, es ser:

una chica sin ningún atractivo, pero que pretende que la consideren una belleza, por lo que, además de fea es tonta a más no poder; no siente la menor autoestima hacia sí mismas y todo el mundo se burla de ella.

Mi planteamiento: por qué esto es injusto

Este trato es completamente injustificado. Si no le caigo simpática, no es problema mío, tampoco lo he pretendido, pero ello no justifica que mantenga esa actitud burlona conmigo.

Solo se me ocurren dos posibilidades para explicar su comportamiento. O aspira a ser el líder de su grupo de amigos y me está usando para conseguirlo, en cuyo caso debería reírse de su sombra y dejarme tranquila. O, por su propia incompetencia, la broma se le ha escapado de las manos. Si es así, lo mínimo que podría hacer es disculparse o, al menos, detenerse, porque resulta humillante y no me lo merezco.

Se supone que la mejor estrategia es «no hacer caso«. Los profesores están al corriente, pero no le dan ninguna importancia. Piensan que son los nervios de los primeros días y que el asunto pasará pronto, que es solo una burla dentro del aula. Pero no tienen ni idea, porque no han escuchado la cancioncita en boca de gente que no me conoce; incluso alguno utiliza mi nombre a modo de insulto.

Yo no soy esa persona que describen

Yo no soy así y no quisiera que fuera ese el concepto que la gente tuviera de mí. Reconozco que no soy una chica ‘cool’, no lo pretendo. Acepto que tengo mis problemas, pero ello no es razón para que se burlen de mí ni me humillen de esa manera.

El concepto que me gustaría que los demás tuvieran de mí es el de alguien de quien Daddy se sintiera orgulloso. Quizás mi propia idea no sea muy realista, pero no me considero fea ni sin atractivo, a pesar de mi recelo hacia los espejos, pero ello es debido a otras causas. Tampoco soy una belleza. Tan solo aspiro a que se cumplan mis sueños y Daddy me acepte en cuanto sepa de mi existencia.

El origen de mi forma de ser

Si no soy una chica más sociable o extrovertida con los demás es porque mi vida no ha sido fácil. Mi estancia en el St. Clare o el hecho de que mi madre me abandonara al nacer no son cosas que me hayan dejado indiferente. Como dice Ana, estoy en un «proceso de maduración». Mi rebeldía infantil no era por mal comportamiento, sino una forma de llamar la atención. Era una niña incomprendida.

Conclusión: Solo pido que me dejen tranquila

No he hecho nada para merecer esto. No quiero ser el centro de sus bromas ni que mi nombre se use para humillar a nadie. Solo quiero que las burlas se detengan. Solo pido que me dejen tranquila.

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