Pilladas en el Pasillo

Etiqueta: Esperando a mi Daddy

Friday, September 8th, 1995. 07:45 AM

Un Encuentro Inesperado por la Mañana

Por Jessica Marie Bond

Viernes por la mañana, primera hora del día. a 5 minutos del comienzo de la primera clase.

Mientras estoy en mi taquilla, veo a Yuly venir por el pasillo con el tiempo justo. No habíamos coincidido aquí hasta ahora. En realidad temo lo que pueda pasar en los próximos días, cuando Yuly empiece a tomar confianza con alguna otra chica y se olvide de mí porque no tenemos tanto en común. Pero, para mi sorpresa, la taquilla que abre no se encuentra en uno de los extremos del pasillo, aunque tampoco sea la que está justa al lado de la mía, sino que tan solo nos separan cuatro. Puede parecer una tontería, pero esa pequeña distancia lo cambia todo. De repente, este pasillo ruidoso se siente un poco menos solitario. La cercanía física, inesperada, facilita que nos podamos saludar, que empecemos el día con un momento de complicidad entre amigas. Un momento frágil que no sabía que necesitaba.

Una Conversación Fugaz entre Amigas

Llega apurada, con la respiración entrecortada, pero me sonríe. Es una sonrisa genuina, no como las miradas de los demás que siempre me hacen sentir observada.

—¡Por los pelos! –Me dice en tono afable. – Había tráfico.

Le devuelvo la sonrisa, sintiendo un alivio que me sorprende. Es fácil hablar con ella, como si no tuviera que esforzarme.

—¡Si yo falto a clase de Spanish, me cuelgan! –Le respondo con complicidad. – Con el resto de las asignaturas no importa tanto porque se supone que soy más responsable.

—Conmigo tampoco hacen excepciones –me contesta.

Es un instante pequeño, casi insignificante para cualquiera, pero para mí es como un ancla. Un breve momento de normalidad, de sentirnos como dos chicas más hablando antes de clase. Un momento de conexión en medio de la presión compartida.

«A Ver, Las Charlatanas»

Nuestro pequeño momento se rompe de golpe. Una voz corta el aire y nos hiela la sonrisa. Es Ms. Bradford, mi profesora de Inglés, que pasa a nuestro lado con la mirada fija en nosotras.

Ms. Bradford: A ver, las charlatanas, ¡qué empiezan las clases! Dejad las confidencias para el descanso.

Yuly, mortificada, apenas acierta a susurrar: —Perdón.

Pero Ms. Bradford no ha terminado. Se gira hacia ella, y sus palabras resuenan en el pasillo, atrayendo las miradas de todos.

Ms. Bradford: —Cuando estéis en clase de English, no ejercitéis el musculo equivocado. –Le responde. – Si queréis hablar, ofreceros voluntarias cuando haya que salir a la pizarra. –Nos sugiere.

Y con esa última advertencia, sigue su camino, dejándonos a las dos paralizadas y en silencio.

La Vergüenza de Ser Señalada

Me arde la cara. Siento las miradas de todos los que han escuchado, y la humillación es la misma que siento cuando los chicos cantan esa estúpida «cancioncita» sobre mí. Es esa sensación de estar expuesta, de que todos mis defectos y mi torpeza quedan a la vista de todos.

Justo cuando empezaba a sentirme normal, me señalan como si estuviera haciendo algo terrible. Las palabras de Ms. Bradford se mezclan con las advertencias constantes de Ana en St. Clare’s, recordándome que siempre estoy siendo vigilada, que cualquier error es una derrota. Y lo peor de todo es que esta humillación pública mancha la imagen que intento construir. El concepto que pretendo que los demás tengan de mí es mucho más positivo y favorecedor, quisiera que Daddy se sintiera orgulloso de mí por todo lo bueno que le cuenten o llegue a saber. En cambio, solo soy la chica a la que los profesores reprenden en el pasillo.

La Ansiedad por las Consecuencias

En el instante en que Ms. Bradford se aleja, mi mente empieza a dar vueltas, imaginando todo lo que puede salir mal a partir de ahora.

  • Sobre Yuly: El miedo principal es que esto la aleje. Ya de por sí no entiendo del todo el interés ni las motivaciones que tendrá Yuly por mi amistad. A veces pienso que es solo por conveniencia. Yo me he convertido en la chica de la que todos los chicos se burlan y ella se hace notar demasiado por su entusiasmo por esa asignatura. Por lo cual supongo que a ninguna de las dos nos quedan muchas opciones. Y ahora, por mi culpa, la han humillado públicamente. ¿Por qué iba a querer seguir juntándose conmigo?
  • Sobre Ms. Bradford: Genial. Mi primera clase del día es Inglés, y mi profesora ya piensa que soy una «charlatana». Seguro que me vigilará cada segundo, esperando que cometa un error para volver a señalarme.
  • Sobre Ana y el St. Clare’s: Esto es justo lo que Ana me advierte que evite. Cada llamada de atención, cada pequeño problema en el instituto, es una prueba de que no estoy cumpliendo. La amenaza de mandarme a Matignon High se hace más real, y eso es lo que más me aterra. La alternativa a esto es mucho peor y no quiero renunciar a la oportunidad de llegar a reunirme con Daddy. St. Clare’s es el único lugar donde él sabría encontrarme. Ir a Matignon High es como desaparecer de su mapa.

Conclusión: Rumbo a Clase de Inglés

El timbre suena, estridente, y me saca de mis pensamientos. El momento ha pasado, pero la humillación se queda, pegada a mí como una sombra. Es solo una pequeña herida más en el día a día, supongo. Recojo mis cosas de la taquilla, con la cabeza gacha, y me dirijo hacia el aula. Mi primera clase, por supuesto, es Inglés con Ms. Bradford. Siento un nudo en el estómago. El día apenas ha comenzado, y ya tengo que enfrentarme a la profesora que acaba de convertir un simple saludo en un motivo de vergüenza.

Durante la clase de English, no abro la boca, aunque yo sí sea de las de «I always speak English»

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