Etiqueta: Esperando a mi Daddy
Lunes: Mi odisea matinal hasta Medford High
Por Jessica Marie Bond
El brutal despertar (06:20 AM)
Son las seis y veinte de la mañana y, para variar, me he despertado antes de que suene el maldito despertador. Estoy desvelada. Me he quedado un rato mirando por la ventana de mi cuarto, esperando que el movimiento de la calle me anime un poco, aunque desde aquí arriba no se ve gran cosa. Lo bueno de dormir en esta habitación sobre el garaje es que estoy aislada de los ruidos de la casa y nadie me controla demasiado, pero el precio a pagar es que es el lugar más frío de Massachusetts.

Ana dice que la habitación está bien aislada, pero yo sigo fiel a mi ritual de supervivencia: calentar el pijama en el radiador antes de ponérmelo. El sol está por salir y parece que hoy va a lucir con ganas, lo cual es una burla cruel después de que el mal tiempo nos fastidiara el último viaje a Carson Beach el sábado.
Para no llegar tarde y ahorrarme una de esas charlas inolvidables de Ana, mi rutina de cuarenta minutos tiene que ser de precisión militar:
- Saltar de la cama antes de que el frío me arrepienta.
- Asearme y lavarme la cara para no parecer un zombi en el bus.
- Desayunar algo rápido mientras reviso la mochila (que por suerte dejé lista anoche).
- Salir disparada por la puerta para que el paseo por Fulton St. no se convierta en una tragedia.
El viaje: El ascenso por Fulton Street
Mi «odyssey» particular no es cruzar Boston, sino sobrevivir a las 0.1 millas que separan el St Clare’s de la parada del bus school. Es una prueba olímpica de atletismo: carrera con obstáculos y siempre cuesta arriba por la pendiente de Fulton St. Ya me ha tocado subirla corriendo alguna vez para que no se notara que me había escapado, y el desnivel es lo suficientemente serio como para terminar rodando hasta Fellsway W si te descuidas.
Llego al cruce de Fulton St. con Fulton Spring Rd. justo a tiempo, pero más tarde que Gabe. Fuimos juntos a St. Francis y ahora parece que dejar ese colegio le ha servido para creerse el más listo de la clase y reírse de todo el mundo. Es el único chico de mi barrio, pero prefiero ignorarlo; ya se define él solo con su actitud de idiota.
Lo peor de este trayecto no es el camino, sino saber que Yuly vive tan lejos que no hay forma humana de vernos por las tardes. Eso nos obliga a sacrificar los descansos en el instituto para avanzar en el trabajo de Spanish, porque si no, el próximo día presentaremos un «churro» y el suspenso será de época.
La agenda de un lunes interminable
Consultar el horario de hoy es confirmar que el universo me odia un poco este lunes 11 de septiembre. Aquí está el menú del día:
| Periodo/Hora | Asignatura |
| 1º Periodo | Algebra |
| 2º Periodo | English |
| 3º Periodo | World History I |
| Lunch A | Almuerzo |
| 4º Periodo | Spanish |
| 5º Periodo | Physical Education / Health |
| 6º Periodo | Science |
Tener Spanish a cuarta hora, justo después del almuerzo, es el punto crítico. Es el momento perfecto para que me entre el sueño pesado, especialmente con lo poco que me motiva la asignatura.
El «Plan Maestro» para la clase de Mr. Bacon
Yuly ha tomado el mando del trabajo de Spanish y, sinceramente, es lo mejor para las dos. Ella sabe perfectamente que mi iniciativa es nula y no se fía de que yo le ponga el interés necesario para aprobar. En St. Francis yo era de las que se saltaba las clases de español y se escondía para no ir a la capilla, así que mi historial no es precisamente brillante. Ahora, con la influencia de Ana, intento ser algo más responsable, pero para Spanish mi objetivo es el mínimo esfuerzo: un aprobado raspado que sea el término medio entre lo que Ana espera y lo poco que yo quiero trabajar.
El plan de Yuly para impresionar (o confundir) a Mr. Bacon es decirle la verdad de la forma más retorcida posible. Vamos a argumentar que el español es una lengua tan absurdamente compleja que no debería estar en el currículo de secundaria, sino reservada para doctores en Filología.
«Aunque nos intenten vender que el español es un idioma que está en la calle y que lo habla el 3% de la población en Massachusetts, la realidad es que parece que los hispanos ni se entienden entre ellos y al final todos acaban usando el inglés como el único idioma oficial y unificador.»
Es una táctica suicida. Mr. Bacon nos pidió nuestras motivaciones reales para estar en su clase, y bueno, no podrá decir que no somos sinceras. Probablemente nos ganemos un suspenso como una casa, pero Yuly está convencida de que su razonamiento es impecable.
El aterrizaje en Medford High (07:40 AM)
He llegado al instituto a las 07:40 AM, evitando por los pelos que Ana me adelante el despertador media hora mañana por «apurar demasiado». Ahora me toca buscar a Yuly. En lugar de descansar o hablar de cosas de chicas como personas normales, vamos a pasar el rato de la comida pegadas a los apuntes.
Entre bocado y bocado a lo que hemos traído de casa, intentaremos que el trabajo de Spanish cobre algún sentido. Es lunes, estoy cansada y Gabe ya me ha dado el día en la parada del bus, pero voy a sobrevivir. Al menos mañana no hay clase y podré olvidarme de Mr. Bacon y de las declinaciones imposibles por un rato.

Origen
- Saturday, September 11, 1995 página 1
- NotebookLM
