Crónicas de Spanish Class

Etiqueta: Esperando a mi Daddy

Saturday, September 11, 1995 – 11:25 AM

Crónicas de Spanish Class: Mi vida como traductora simultánea (y por qué Mr. Bacon me tiene en la mira)

Por Julia Stephani McWindsor (Yuly)

Lunes a las 11:23 AM en Medford High

¡No se imaginan los nervios que se respiran hoy en el aula! Es lunes, 11 de septiembre de 1995, y estamos en pleno Periodo 4 (de 11:23 AM a 12:19 PM). Debería ser una clase normal de Spanish, pero mi pobre amiga Jessica tiene una «cara rara» que no puede con ella. ¡Y la entiendo perfectamente! El sábado tuvo un encuentro de lo más inoportuno con nuestro profesor, Mr. Bacon, en el Foodmaster.

Lo peor no es solo que se cruzaran, sino lo que eso significa para ella. Jessica usaba el St. Clare como su escondite perfecto, pero ahora que Monica la manda a hacer recados, su «incógnito» se ha roto. Siente que ya no tiene dónde ocultarse y que ese encuentro fortuito le arruinó la paz. Como ella misma me susurró nada más sentarnos:

«Me tiene fichada y eso que apenas estamos a comienzo de curso.»

El «Servicio de Traducción» de Yuly: ¿Por qué lo hago?

Si me conocen, saben que soy optimista por naturaleza. ¡Yo quiero que ambas saquemos una nota excelente! Pero Jessica es un caso difícil; se ha cerrado en banda con su ya famoso: «I don’t speak Spanish». Como su amiga, siento que mi misión en la vida ahora mismo es protegerla de ese muro mental que ha levantado.

Yuly

Ana me ha dicho que, en realidad, Jessica sabe mucho más de lo que admite. Ha pasado horas leyendo y escuchando a Ana hablar en español; es como una «oyente silenciosa» que ha aprendido por pura práctica, pero se niega a soltar la lengua. Yo intento que nuestras redacciones sean perfectas para compensar, pero aquí les dejo las razones de por qué mi servicio de traducción es vital para su supervivencia:

  • Bloqueo psicológico: Su rechazo al idioma es tan fuerte que, aunque entienda por contexto, su mente dice «no».
  • Miedo a la burla: Le aterra que sus compañeros se rían si intenta pronunciar algo.
  • La presión de Ana: Le prometió aprobar para quedarse en el St. Clare, y ese compromiso la tiene asfixiada.
  • El fantasma de Matignon: Si falla aquí, su futuro escolar se ve muy oscuro, y ella prefiere el silencio antes que el error.

El Incidente: Traducción Simultánea «en voz baja»

Todo estalló cuando Mr. Bacon entró al salón. ¡Gabe hasta tuvo que avisar por la puerta como si viniera el director! El profesor entró saludando muy animado en español, prometiendo una clase básica. Yo, queriendo ser la mejor «traductora de incógnito» del mundo, me acerqué al oído de Jessica para que no se perdiera ni un detalle.

Mr. Bacon dijo:

Mientras os sentáis y os preparáis para esta maravillosa asignatura, les informo que hoy lo tomaremos con un poco más de tranquilidad. Vamos a empezar con lo básico.

Y aquí voy yo, susurrando como una profesional:

«So, as you guys like, grab a seat and get ready for this wicked cool class, just letting you know we’re gonna keep it pretty chill today. We’re just gonna start with the basics, for real

Así que, como quieran, tomen asiento y prepárense para esta clase genial. Les aviso que hoy vamos a ser bastante relajados. Empezaremos con lo básico, de verdad.

Matices clave del lenguaje adolescente de Boston:
«Wicked»: El intensificador por excelencia de Boston. Se usa aquí para añadir un toque local a «wonderful» (maravilloso).

«Chill» (tranquilo): Una forma más natural que usan los adolescentes para describir el tomarse las cosas con tranquilidad.

«For real» (de verdad): Se usa para enfatizar, común en la jerga adolescente actual.

«You guys» (Chicos): Una forma informal y estándar de dirigirse a un grupo.

¡Pero qué oído tiene este hombre! El salón estaba tan silencioso que, a pesar de mis precauciones, Mr. Bacon me cazó al vuelo. Se detuvo en seco y clavó su mirada en nosotras.

El Regaño de Mr. Bacon: Los motivos de la llamada de atención

El profesor no fue grosero, pero sí muy firme. Me dejó claro que mis servicios de intérprete sobraban en su clase.

«Julia, gracias por el esfuerzo, pero no es necesario que haya una traducción simultánea… La próxima vez sea un poco más discreta. Quien no se entere de algo, ya preguntará que para eso estamos en clase.»

Aquí es donde entra la ironía máxima: yo pensaba que estaba salvando a Jessica, ¡pero Mr. Bacon piensa que le estoy haciendo un daño! Su filosofía es que los alumnos deben enfrentarse al idioma y preguntar directamente. Él siente que mi ayuda es una «muleta» que impide que Jessica participe. Al final, mi intento de protegerla solo sirvió para que él le preguntara a toda la clase si alguien no había entendido, ¡poniendo a mi pobre amiga más nerviosa todavía!

El Alfabeto de la Discordia: La tensión aumenta

La cosa pasó de castaño a oscuro cuando empezamos con el alfabeto. Mr. Bacon quería que repasáramos letra por letra. Jessica estaba decidida a ser participativa (a su manera), pero el choque de culturas fue inevitable.

Cuando llegó su turno después de la «M», ella respondió muy segura de sí misma: «N» (en inglés). El problema es que en el alfabeto español, Mr. Bacon esperaba la «Ñ». Para Jessica, esa letra es como una pretensión innecesaria del idioma, algo «especial» que solo sirve para trabarle la lengua. Ella insistía en la «N» porque, lógicamente, en su abecedario de 24 letras esa es la que sigue.

Se creó un bucle infinito: el profesor pedía agilidad, ella repetía la «N» en inglés, y la tensión subía por segundos. Jessica sentía que estaba siendo injusto porque ella estaba atenta y respondiendo según el orden que conoce, pero para Mr. Bacon, su negativa a aceptar la «Ñ» fue la gota que colmó el vaso.

Reflexión Final: ¿Supervivencia o aprendizaje?

El final de la clase fue de película de terror. La amenaza de Mr. Bacon fue directa:

«De acuerdo, para el próximo día recitarás el abecedario completo o no entras en clase.»

¡Esto es gravísimo! Si Jessica no entra a clase y reprueba, el plan de Ana se desmorona. Tendría que irse a Matignon High, perdería su habitación en St. Clare y, lo que más me duele, se rompería su única posibilidad de que su «Daddy» la encuentre. Ella siente que está sola en el mundo y este curso es su última esperanza.

Me siento dividida. Mi optimismo me dice que podemos lograrlo, pero mi realismo me advierte que mi traducción secreta ya no funciona. El jueves será el día definitivo: o Jessica «suelta la lengua» y acepta esa bendita «Ñ», o nuestras crónicas escolares darán un giro muy triste. ¡Crucen los dedos por nosotras!

Jessica//Nano Banana

Origen

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