Saturday, September 9, 1995

09:00 Bedroom

Saturday, September 9, 1995. 09:00 AM 

Esta mañana hubiera querido dormir hasta las nueve. Es sábado y no hay clase, pero me quedo con las ganas. Al menos el despertador no ha sonado a la misma hora de estos últimos días, pero le ha faltado poco. No sé si ha sido un premio o un castigo, pero Monica me ha abierto la puerta a las siete de la mañana. No ha dicho nada. Tan solo la ha dejado abierta de par en par para que entrase la luz del pasillo y cualquier pequeño ruido que hubiera desde ese momento, ante lo cual ha sido inevitable que me despertara. Como no había nadie a quien quejarme, me he levantado, he vuelto a cerrar la puerta y metido de nuevo en la cama con intención de dormir un poco más. Sin embargo, Monica no ha tardado ni cinco minutos en volver a abrirla. No ha dicho nada, tan solo la ha dejado abierta, como si con ello fuera suficiente para que entendiera lo que pretendía, ante lo cual me he tenido que resignar y levantarme antes de que aquello se convirtiera en una pelea sin sentido que ya sabía tenía perdida, por lo que me he vestido, aseado y bajado a desayunar con la expectativa de que me fueran a pedir algo, pero me ha quedado claro que tan solo pretendían que me levantara porque con las demás han hecho lo mismo y conmigo no se han querido hacer excepciones. Además, Ana se ha marchado y no volverá hasta mañana por la noche, por lo cual las decisiones de Monica no se discuten.

De todos modos, no me aburriré, aunque no tengo nada que hacer y debido a que el día está nublado, descarto una escapada a Carson Beach, ni tan siquiera al parque porque no me apetece encontrarme con los chicos, aunque aún sea un poco pronto para que éstos estén por allí. Tampoco me siento con ánimos para montar en bicicleta. No me apetece que Monica me repita por enésima vez la charla sobre seguridad vial y desconfianza en los extraños, ya que teme que me suceda algo y en ese sentido es igual de estricta con todas las chicas, en especial con aquellas que estamos bajo su tutela, aunque en mi caso ya no sé si considerar que sigo bajo su tutela o son circunstancias distintas, ya que sí me he quedado  aquí es por las gestiones de Ana sobre las que entiendo Monica no era demasiado partidaria, pero no le ha quedado otro remedio que aceptarlo. Confío en que algún día Ana me confiese sus trucos, porque consigue lo imposible, salvo que yo me reúna con Daddy, aunque después de nuestro viaje ya no sé qué pensar al respecto. En cualquier caso, me niego a creer que Daddy no quiera nada conmigo, si es que sabe de mi existencia.

Cuando regresaba del desayuno, mientras subía por las escaleras, me he encontrado media cuartilla en uno de los escalones. En principio me ha parecido que era un folio perdido más, que no es raro que a alguna se le hubiera caído sin darse cuenta y después nos volvemos locas por encontrarlo porque están en los apuntes o ejercicios de alguna asignatura y de ellos depende nuestra propia existencia, sin exagerar demasiado. Lo cierto es que estaba algo pisoteada, como si yo hubiera sido la primera o la única que lo ha visto porque nadie más se ha percatado de ello. En cualquier otra circunstancia supongo que hubiera actuado con la misma indiferencia que las demás, e incluso, dado que se trata de un papel bastante pisoteado, el primer impulso habría sido cogerlo y echarlo a la papelera, para que nadie diga que el St. Clare está sucio ni nada por el estilo, pero como no he querido perjudicar a nadie, antes de pensar en tirarlo, lo he recogido del suelo y ojeado por si identificaba a la propietaria y se lo devolvía. Como he visto que era un poema escrito en español, porque italiano no me parece, he supuesto que tal vez se le haya caído a Ana, por esos dictados que en ocasiones me hace y que este curso pretende aumentar en dificultad.

Sentimientos escondidos
Tu amado, tus sueños de enamorada,
la claridad que no sale a la luz,
pero te fijas en los chicos, hablas de ellos,
les enamoras, pero yo no me entero,
me dejas soñando que amo contigo,
pero tus sueños no cuentan conmigo.
Tu amor quiere compartirlo todo,
quizás esperando que llegue el tiempo,
quizás soñando que él vaya contigo,
pero hoy tu corazón se ha escondido,
tus sentimientos son silencio en mis oídos,
porque quisiera quererte y no puedo,
si el silencio es tu mejor amigo.

Hidden feelings
Your lover, your dreams of love,
the clarity which it doesn’t comes to light,
but you watch the guys, talk about them
they fall in love you, but I do not see it
you let me that I dream with your love,
but you do not count on me in your dreams.
Your love wants to share everything,
perhaps you expect that your time arrives,
perhaps you are dreaming that he goes with you,
however, your heart is hidden now,
your feelings are silent in my ears,
because I would wish to love you and I cannot,
if the silence is your best friend

No sé si estará bien, pero he hecho un esfuerzo por traducirlo, lo que quizá sea una lectura comprensiva, más que el mero hecho de leer sin más. Me he dejado llevar por la curiosidad de saber qué dice el poema, aunque ahora que tengo una amiga que habla español, que se considera bilingüe, tengo la posibilidad de pedirle el favor de que me lo traduzca sin recurrir a Ana ni confesarle lo que hago por mi cuenta y en secreto. Lo malo es que, como comparta esto con Yuly, pensará que no soy más tonta que los chicos, aunque eso es imposible. Ante lo cual éste seguirá siendo mi pequeño secreto. Lo cierto es que me mantengo en que quiero ser una ignorante convencida, aunque sé que cada día me lo ponen más complicado porque Ana está empeñada en que aprenda por las buenas, por las malas o cómo me dé la gana, pero que aprenda. Dado que Yuly es una entusiasta, supongo que, en ese sentido, se ha ganado el beneplácito de Ana y será la primera que se esfuerce por que mantengamos nuestra amistad, en caso de que haya algún distanciamiento entre las dos. Lo cierto es que Yuly me parece una chica simpática, aunque con alguna que otra locura, pero en eso no somos tan distintas.

Somos dos chicas bastante diferentes, por lo que supongo que en cualquier otra circunstancia no habríamos llegado a ser amigas, quizás ni siquiera a conocernos. Ella es rubia de piel clara y rasgos europeos, mientras que yo soy morena y de rasgos mixtos, amerindios y europeos. Ella es hija única y de familia acomodada. Asegura que sus padres no son ricos, pero en comparación con nuestra situación, supongo que es más probable que ella lleve en la cartera bastantes más dólares que yo. Por lo que me ha contado, vive entre dos ambientes, durante el curso con sus padres en West Roxbury y las vacaciones de verano en Vigo, con sus abuelos maternos y su tío. Mientras que yo no me muevo del aquí, salvo que me obliguen y, salvo Ana este verano, los demás han desistido de intentarlo porque no soy tan fácil de convencer, excepto para ir a Carson Beach, siempre y cuando tenga la certeza d que no se trata de un engaño para llevarme a otra parte y siempre que vamos volvemos en el día, y porque no sé resistirme a un día de playa, porque en realidad para mí es estar un poco más cerca de Daddy. Yuly no siente el anhelo de reencontrarse con sus padres porque los ve todos los días. Incluso me ha confesado que en ocasiones le gustaría verles un poco menos porque tiene la sensación de que la tienen demasiado controlada, por lo que envidia la libertad de la que yo presumo en ocasiones.

La evidencia de que somos dos chicas tan diferentes está en el hecho de que ella asegura que ha venido a la iglesia de St. Francis en alguna ocasión, que ha participado en alguno de los encuentros interparroquiales que de vez en cuando se organizan en todas las iglesias, por eso de la unidad de los cristianos y que, a pesar de vivir en barrios tan distintos, compartimos una misma fe. Desde St. Francis también se nos ha invitado a que vayamos a la cita en otras parroquias e imagino que habrá mucha gente que se habrá animado, sobre todo porque para los jóvenes es una excusa para pasar una mañana de sábado o un fin de semana lejos de casa, un cambio de ambiente; la ocasión para conocer gente, eventos a los que, debido a mis costumbres yo no he acudido. Sin embargo, en el St. Clare más que prohibirlo, han animado a todas a que vayamos, ya sea en compañía de las familias a de acogida o con alguna de las tutoras porque también es una manera de que la gente sepa que existimos, aunque, por lo que Yuly, me ha comentado no parece que se nos conozca demasiado fuera del barrio, lo cual supongo que tampoco es algo tan negativo porque la intención no es que llamemos la atención como si esperásemos dar pena para que aumenten las donaciones. Como dice Ana, nosotras no pedimos limosna ni caridad, pero dependemos de la generosidad de la gente, de lo que recauda la parroquia y les sobra de su presupuesto. Que si no hay dinero de más en el cepillo dominical nosotras no comemos. Al menos, yo doy un dólar, que no es mucho, pero menos es nada.

La cuestión es que, a pesar de las ocasiones en que Yuly asegura que ha venido a la parroquia de St. Francis, no recuerdo que hayamos coincidido. A los encuentros que se celebran aquí no he faltado, porque tampoco me han dado opción, en especial se los organizan desde el colegio, pero digamos que he entrado por una puerta y salido por la otra sin que nadie me viera, por lo cual tampoco se puede decir que haya estado todo el tiempo, de ahí que a gente ajena al St. Clare’s sí le suelo comentar que no estuve, para que nadie se sorprenda por no haberse cruzado conmigo, aparte de que mi presencia suele ser bastante discreta cuando me cierran la vía de escape.
 Las chicas que nos hayamos quedado ese fin de semana no tenemos excusa para faltar, salvo prescripción médica, dado que incluso a aquellas que hayan sido castigadas se les levanta el castigo, por lo cual las mejores fechas para cometer alguna travesura y que no tenga muchas consecuencias es en los días previos a esos eventos, todo se perdona y olvida. De hecho, si ese día se aprovecha para confesar, tanto Monica como Ana se olvidan de todo lo malo que hayamos hecho, ya que, como ellas aseguran, no es justo que se nos imponga una doble penitencia. Lo malo es que los sacerdotes en ocasiones se acuerdan de preguntarnos por los castigos impuestos y, si lo consideran oportuno, lo convierten en la penitencia, para que ninguna se pase de lista. Además, se supone que cada una ha de confesarse bien, ya que, de lo contrario, es una pérdida de tiempo. Queda fatal eso de confesarse por una mala confesión anterior.

Yuly tampoco me ha confirmado que se acordase de mí. Cuando ha venido a esos encuentros ha sido con la gente de su parroquia, con sus amigas de siempre y no ha tenido demasiado interés por conocer a nadie más, aparte de que ha habido ocasiones en que se ha juntado tanta gente que al final esa idea de ser como una gran familia en la que todos nos conocemos se ha quedado justo en lo que Yuly hacía, era una excusa para salir de casa y estar con las amigas, aunque también está bien eso de que de vez en cuando coincidamos con chicos y chicas de otros barrios o condados que comparten las mismas inquietudes que nosotros. En mi caso al menos es una de las escasas ocasiones en que tengo la oportunidad de saber que hay vida más allá de los límites del barrio e incluso de Medford, la esperanza de que, si hay gente a cuatro o cinco millas de aquí, la habrá también un poco más lejos y por lo tanto será más probable que se cumplan mis expectativas sobre ese encuentro con Daddy.

Después del viaje de este verano, supongo que mis ilusiones se han reforzado, en especial por la sospecha de que Ana me llevó a que Daddy me conociera, pero por alguna razón no me dejó con él. Tal vez porque soy demasiado joven o nuestra diferencia de edad no es tanto como para que Daddy se ocupe de mí. Por lo que he entendido de las conversaciones mantenidas con Yuly, la ciudad de Toledo existe y se encuentra en España, al menos Yuly me ha asegurado que su madre ha estado allí y me temo que el regalo que Yuly me hizo ayer - la foto del castillo-, es la mejor evidencia de ello. Ante estos últimos cambios en mi vida me siento más reforzada en la idea de que Daddy vendrá a por mí cualquier día y que la espera no es en vano. Los datos no sólo se confirman como válidos, sino que tienen una coherencia, por incoherente que ello resulte. En realidad, tan solo queda confirmar que de verdad es mi padre, Daddy, dado que tal vez esos datos nos los hayan dado para confundirnos.