Wednesday, September 20, 1995

10:52 MHS. The Ladies’

Acudo al baño con la expectativa y confianza de que Yuly haya sido sincera cuando me ha asegurado que el incidente de ayer ha quedado en el olvido y toso sigue como siempre, de manera que éste es nuestro punto de encuentro y no he venido hasta aquí en balde, porque, si cabe, hoy más importante que otros días el hecho de que nos veamos. De lo contrario tendré que pensar que empieza a buscar la amistad de otras chicas y contra ello poco o nada puedo hacer, salvo aguantarme. Soy la primera a quien no le agrada estar con alguien que no le inspire la suficiente confianza y admito que mi comportamiento de ayer, después de todo lo que le dije o me hubiera gustado decirse en medio de arrebato, me hizo perder toda su confianza. Si no hubiera sido por la conversación telefónica, por la mediación de Ana y de la madre de Yuly, o se hubiera rebajado la tensión y mis buenas intenciones de esta mañana no hubieran servido de nada. Por eso, porque ya lo hemos aclarado todo, ahora no quiero pensar en que Yuly me vaya a dejar en la estacada, aunque comprendería que siguiera algo recelosa conmigo.

Por mi parte he de decir que no he escuchado rumores ni comentarios por parte de los demás sobre lo ocurrido, por lo que en ese sentido puedo estar tranquila, dado que no es un incidente que haya trascendido o al que se le haya dado la relevancia que yo me temía. Se ha quedado como un pequeño percance en clase de Physical Education, algo entre Yuly y yo. Mi temor a que fuera el comentario del todo el mundo, el motivo para sentirme señalada, no se ha visto cumplido. Yo tampoco he hablado de ello con nadie. La verdad es que tampoco he tenido con quien debido a que todo el mundo me tiene por una chica introvertida y poco sociable. Mi inquietud está en que Yuly le hayan hecho alguna alusión al tema y ello pueda agravar lo que se supone ya hemos solventado entre nosotras, porque yo soy su amiga, pero ella es de la que se relaciona con sus compañeras de clase, aunque me prefiera a mi como amiga.

Es decir, que acudo al aseo de las chicas con más temores que seguridades tanto en lo referente a Yuly como a sus compañeras porque no sé si éstas le habrán hecho hablar de más y no de manera muy favorable, porque todo porque por aquí pasan chicas de toda las clases y edades, según la necesidades y planteamientos de cada cual. En mi caso la excusa es que éste el punto de rencuentro con Yuly, aparte de que cualquiera de los dos precise utilizarlo. En principio entiendo que es lo más fácil y cómodo para ambas. Al menos hasta que empecemos a tener nuestro rincón en el patio o por los pasillos, aunque no me agrada eso de tener que rivalizar con las demás por el espacio y menos aún que se nos tenga tan localizadas a estas horas. Casi prefiero que nos escondamos incluso de los profesores para que podamos estar un poco más tranquilas para hablar o estudiar, que es lo que solemos hacer, aparte de que almorcemos.

Al menos me tranquiliza pensar que de momento Yuly no ha mostrado interés por cambiarse de taquilla, lo que admito fue una de esas locas ideas que a mí ayer se me pasó por la cabeza para marcar distancias y dejar patente esa pérdida de confianza, de amistad. Supongo que ella se lo plantearía de igual modo y de la misma manera es algo que ya ha descartado, una vez que todo ha vuelto a la normalidad. No creo que a ninguna de las dos le atraiga la idea de pasarnos el curso jugando a evitarnos la una a la otra, porque ello convertiría nuestra estancia aquí en una verdadera pesadilla, que por suerte hemos evitado que se produzca. El edificio es grande y hay muchas clases, por lo que sería fácil que no nos cruzásemos ni por los pasillos, pero para ser sincera, prefiero que conservemos lo que hemos conseguido hasta ahora. Que nos apoyemos la una a la otra y sepamos que nos podemos ayudar como buenas amigas, si es que Yuly aún me considera como tal y no se ha planteado que nos limitemos a ser tan solo buenas compañera; mantener conmigo el mismo trato que con las demás y buscarse otra amiga.

En el aseo de las chicas aparte de lavabos y espejos, hay puertas para los WC. Tengo una idea bastante aproximada de cómo es el baño de los chicos, pero entiendo que para ellos puede ser un poco menos complicado. Ellos tienen una doble posibilidad, ante lo cual es lógico que en el aseo de las chicas que forme un pequeño atasco debido a las esperas por el turno, que hasta que no se abre una de esas puertas tampoco es fácil saber quién se encuentra dentro, aunque es fácil hacerse una primera idea en función de quién espere. Por mi parte he de admitir que aún no conozco a todas las chicas ni la variedad de grupo que se han llegado a formar, pero no es muy habitual que ninguna acuda sola, ni siquiera yo, por eso de que espero reunirme aquí con Yuly, por esa mentalidad de que las chicas hemos de protegernos entre nosotras y dado el ambiente que hay en el high school entiendo que no tan solo de los chicos, aunque yo prefiero no involucrarme en ese tipo de conflictos ni rivalidades.  

Tras una de las puertas que se abren aparece Yuly, que esta mañana parece que se ha dado algo más de prisa que yo, lo cual por una pare de tranquiliza porque no se ha buscado otro aseo para estas cuestiones y al menos por ese lado no da muestras de que se haya pensado evitarme, aunque supongo que tampoco me he de inquietar por el hecho de que no me haya esperado. Lo cierto es que eso de esperarnos la una a la otra tampoco es algo que hayamos acordado y en estos días ya me he dado cuenta de que es mejor no distraerse porque podríamos perder el turno y en consecuencia parte del tiempo de descanso. Casi mejor que estemos tranquilas y no desentendamos de estas cuestiones. Al menos, entiendo que, si sale ahora en parte debe ser porque ha deducido que he sido yo quien acabado de entrar. Las demás no suelen ser tan silenciosas. En mi caso, no sé si sabría reconocerla tan solo por su manera de entrar en el aseo porque ella no es tan sigilosa y algún día ya la he visto venir en compañía de alguna de sus compañeras de las clases, como evidencia de que es una chica más sociable que yo, pero ello no ha sido impedimento para que después se quedase conmigo.

En realidad, nos conocemos desde hace tan solo dos semanas y tampoco es que seamos amigas desde siempre como para que sepamos las manías y costumbres que tiene cada una, Tal vez por eso discutiéramos ayer, se produjese ese malentendido. Ella está acostumbrada a relacionarse con quienes eran sus amigas en su antiguo colegio y yo tengo un espíritu más independiente. Lo que sorprende es que ahora seamos capaces de entendernos y que el incidente de ayer no se haya llegado a producir mucho antes. Entiendo que por su parte está haciendo un esfuerzo por adaptarse a mis manías y por la mía tampoco le doy a las suyas demasiada importancia ya que al menos tengo a alguien con quien estar durante los descansos y no doy muchos motivos para que me tomen por una chica rara y solitaria, como sucedía en el St. Francis, porque ya no me uno al juego de los chicos ni éstos me invitan a que participe, dado que tengo demasiado aspecto de chica como para que se me pueda confundir con uno de ellos.

Yuly: Hola. – Me saluda con su tono afable habitual. – Si lo necesitas, pasa antes de que alguna se te adelante. – Me indica. – Te espero.

Jess: Sí, gracias. – Le respondo mientras se desvanecen mis temores. – Salgo en un minuto. – Le aseguro.

Yuly: No tengo prisa. – Me responde.

La verdad es que ahora mismo me hace falta relajarme, aunque pueda parecer que soy yo quien me escondo, quien me busco una excusa tonta para evitarla. Me siento algo intranquila y me vendrá bien eso de tener uno o dos minutos para quedarme sola y que Yuly no piense que estoy incómoda en su compañía, aunque no le voy a ocultar el hecho de que me siento un poco inquieta por lo sucedido, pero es por el remordimiento, porque aún me he de hacer a la idea. No se trata de que haya dejado de confiar en ella. Más bien, es una reafirmación en nuestra amistad, pero desde una mentalidad un poco más realista, ya que es posible que yo, a lo largo de estos últimos años, haya vivido con creencias equivocadas con respecto a la amistad y ahora esté cambiando mis esquemas. El caso es que valoro la amistad de Yuly y me gustaría perderla por un malentendido como ese, porque tengo la impresión de que ayer fui demasiado impulsiva y no le di ocasión a que al menos se explicase. Le mostré la peor versión de mí y me asusta que ello ahora le cause algún rechazo, cuando en realidad yo me considero una chica bastante tranquila, nada violenta, aunque tengo mi carácter y en ocasiones sea un tanto testaruda cuando no quiero algo.

Supongo que el hecho de que Yuly me ceda el WC tampoco tiene demasiada importancia. Casi mejor no pensar que ha habido otras chicas antes que ella y que en ocasiones no todas somos tan limpias como nos gustaría, por eso de que no estamos en nuestra casa o no nos corresponde ser quienes se ocupen de limpiarlo después, tenemos poca conciencia de que después de nosotras vendrán otras y deberíamos ser un poco más consideradas unas con otras. Después vienen las quejas, las protestas y que ninguna quiera asumir su parte de culpa. En tal caso, entiendo que debe pasar algo parecido en el baño de los chicos, donde no me planteo asomarme a comprobarlo. Lo cierto es que, en el internado, al menos a partir de una cierta edad, en la que se ya podemos tomar conciencia de ello, es un detalle que se nos recalca. En lo posible se procura que evitemos dar esa mala imagen cuando no estamos allí. Por mi parte, aunque no sea muy dada a ir a ninguna parte, se me recalca de igual manera, porque antes acudía a clase al colegio y ahora me encuentro aquí y es posible que en unos años vaya a la universidad, sin descartar que algún día llegue a vivir con Daddy. Que, en todo caso, esto de los baños separados tan solo es en los lugares públicos, no en las viviendas particulares.

Yuly: [Desde fuera] Jess. – Me llama con tono cordial.

Jess: [En el WC] Dime. – Le respondo para que sepa que la escucho.

Yuly: ¿Con qué nos sorprenderá hoy Mr. Bacon? – Me pregunta intrigada. – Yo ya tengo ganas de tener una clase normal. – Me confiesa.  

Jess: ¡Es un profesor un poco raro! – Le confieso y reconozco. – Yo también espero que esto de las clases de Spanish empiece a ser un poco más normal porque así no me entero

Yuly: ¿Miraste ayer algo de lo que te pasé? – Me pregunta. – Ya supongo que no estabas de humor, pero eso de los cognados te puede venir bien.

Jess: No estaba de humor. – Le confieso.

No sé si es momento y lugar para que aluda a ello ahora, aunque supongo que en realidad pretende cerrar un paréntesis en nuestra relación y no volver a aludir al tema de nuestra pelea, resaltar y recordar los buenos momentos que hemos pasado juntas y en que ella ha sentido que ha habido un mejor entendimiento entre las dos. Busca más lo que se supone nos ha de unir como compañeras de clase, como amigas y no tanto lo que nos distancia. Además, estamos en un sitio donde cualquiera puede escuchar nuestras conversaciones y conviene dejar claro que todo lo malo está superado. Como somos amigas nos podemos permitir criticar a un profesor y no tener reparo a presumir que compartimos confidencias. No sé, quizá a las demás no les suene mucho eso de los cognados entre los idiomas inglés y español. Lo que ahora mismo es como dejar constancia de que como amigas tenemos nuestros secretos. De todos modos, no sé si es bueno que seamos tan explicitas al respecto porque tampoco sabemos muy bien quienes son alumnas de Mr. Bacon, a cuántos grupos ni en qué cursos imparte clase.          

Por lo que tengo entendido hay más de mil trescientos alumnos en el Medford High, entre los cuatro cursos. Por lo que he visto a lo largo de estas semanas lo cierto es que hay una amplia variedad en cuanto a las razas, por lo cual hay bastante diversidad de gente. Si yo me tuviera que definir supongo que me identificaría como una chica mestiza entre nativo americano y español. Incluso puede que mi madre tuviera ascendencia hispana. Como no sabemos nada de ésta es un dato que no puedo confirmar y desmentir. En todo caso, el hecho de identificarme como mestiza evita que se me encasille, sin que tampoco me considere una chica sin raíces, porque al menos se supone que tengo a Daddy, a pesar de que sea una información a la que no sé de suficiente credibilidad por todas las incoherencias que parece tener. Lo que está claro y nadie puede desmentir es que soy una chica, que ya he superado esa fase en la que me disfrazaba para que no me vinculasen con el internado.

Yuly, por sus padres y por sus rasgos, se define como una chica con una evidente ascendencia europea, que entiendo es lo predominante. Sin embargo, no considero que ella sea una chica con una mentalidad cerrada en ese sentido porque, de hecho, desde el primer momento ha buscado forjar esta amistad conmigo y no ha demostrado tener reparo en que no vean juntas. De hecho, es posible que yo haya sido un poco más expresiva con mis reparos hacia ella, por eso de que no quiero saber nada de España y me cuesta hablar en español, que es por lo que ella más se caracteriza. De todos modos, a lo largo de estas semanas hemos sido capaces de llegar a un punto de entendimiento y de momento parece que esta amistad aún tiene alguna posibilidad de afianzarse, al menos de durar hasta final de curso. El año que viene ya veremos lo que pasa porque será complicado que seamos compañeras de clase, salvo que ambas sigamos en el Foreign Language Club. De donde no creo que Ana vaya a dejar que yo me salga, porque de algún modo he de seguir en contacto con mis raíces, aunque consiga abandonar las clases de Spanish.

Sería interesante eso de saber a qué clases cada cuál según sus rasgos étnicos, aunque ello implicase que a mí se me encasillase como al resto y me temo que ello no evitaría que hubiera quien me viera como alumna de la asignatura de Spanish, porque con Yuly no cabre la menor duda, aunque no tengo muy claro que haya tenga buena sintonía como los hispanos. En ese sentido me temo que yo tengo más dificultades para integrarme, para ser aceptada, ya que tampoco puedo afirmar con rotundidad que a los hispanos les haya caído más simpática que a los de ascendencia europea ni a los que como yo tienen una ascendencia americana. Caso aparte son los afroamericanos con quienes tampoco tengo ningún vínculo ni parentesco. De hecho, dado el lema que tiene el internado, se supone que he de estar abierta a relacionarme con todo el mundo porque allí tampoco se hacen distinciones por el color de la piel. Lo único es que no se admiten chicos por una mera cuestión organizativa, al igual que hay otras casas de acogida donde no se admiten chicas, de modo que lo uno compensa lo otro. De hecho, creo que en Matignon High no existe esa discriminación como tal, aunque haya habitaciones separadas y todo eso, pero las clases son mixtas como aquí. En realidad, creo que a mí me costaría adaptarme y por eso Ana ha conseguido que me quede en el St. Clare’s.

Yuly: [Desde fuera] Jess. – Me llama con cierta impaciencia e inquietud. – ¿Te falta mucho?

Jess: [En el WC] No, ya salgo, perdona. –Me disculpo en tono afable. – Me he distraído pensando en mis cosas.

Yuly: ¡Al final no nos dará tiempo a nada! – Se lamenta.

Jess: [En el WC] ¡Ya salgo! – Le reitero. – En serio.

Me he distraído y se me ha pasado el tiempo. Tan solo espero que a partir de ahora no sean este tipo de situaciones lo que provoquen un distanciamiento entre nosotras. De hecho, entiendo que hemos de esforzarnos por conocer un poco mejor las manía que tiene una y otra para que después o haya malentendidos. En este caso, supongo que me he relajado más de la cuenta y olvidado dónde me encuentro. Aunque no suele ser muy habitual que me despiste de esta manera. No es el aseo de las chicas el lugar más propicio para perder la cabeza de esta manera porque suele ser, más bien, un sitio bastante bullicio y donde las prisas e impaciencia de unas contrarrestan la pasividad de las otras. En este caso, entiendo que Yuly se ha relajado porque ya ha pasado por aquí y s inquietud se debe a mi tardanza, a que quizá yo me entretengo con esto más tiempo del razonable. Después los chicos dirán que nosotras somos unas lentas y en esta ocasión prefiero no darles la razón. Lo cierto es que para casi nada de lo que digan sobre nosotras tienen razón. De hecho, no quiero ni plantearme cuánto de equivocado es lo que yo pienso de ellos en general o en particular, porque tal vez sea bastante menos de lo que supongo o de lo que a estos es gustaría.

Si el descanso es de media hora y perdemos más de diez minutos en el aseo lo cierto es que después es imposible aprovechar el tiempo como nos gustaría. Sin embargo, si el horario dependiera de los gustos o apetencias de cada cual, no sé si la mañana se nos haría demasiado corta, pero tengo claro que resultaría complicado que todos nos pusiéramos de acuerdo. Ante lo cual no queda más remedio que resignarse y aceptar que se nos imponga un horario. De hecho, entiendo que a Yuly no le gustaría madrugar tanto o que en su defecto el trayecto en coche desde su casa fuera mucho más corto. Pero es como a mí me ha dicho Ana en alguna ocasión. Al menos antes me sugería de manera jocosa que me quedase a dormir en el colegio. Este año la solución a los madrugones es un cambio de internado. Ante lo cual prefiero no enfadarme demasiado con el despertador cuando suena por las mañanas, dado que sigo en el St. Clare’s a pesar de esos inconvenientes. Tan solo me levanto un poco antes que las demás y porque he de tomar el bus para venir a clase.

Yuly: [Desde fuera] Si necesitas ayuda con los pantalones, llamo a algún chico. – Me propone de manera picara y jocosa.

Jess: [En el WC] ¡Ya salgo! – Le reitero. – En serio.

No necesito ayuda para recomponerme y menos aún de los chicos. Tampoco acostumbro a llevar prendas demasiado ajustada porque temo que ello acentuaría aún más mi delgadez en comparación con aquellas chicas que sí tienes de lo que presumir, aunque también las haya con problemas de sobrepeso en general. En ese sentido entiendo que yo no estoy desproporcionada. Entiendo que Yuly tampoco, aunque prefiero no preguntarle al respecto porque tampoco quiero ser inoportuna y no sé hasta qué punto se siente condicionada por esto de hacerse mayor. Según Ana, a esta edad todas las chicas andamos un poco alocadas porque estamos madurando y no se tiene que poner de acuerdo, nuestro cerebro, nuestro cuerpo y el concepto que cada una tiene de sí misma. Aparte de todo eso, hemos de seguir con nuestras vidas. Yo, al menos me he quedado en el internado y disfruto de una cierta estabilidad. Yuly ha pasado de estudiar en West Roxbury a hacerlo en Medford, aunque no se haya cambiado de casa.

Antes de que se impaciente o de que piense que pretendo perder tiempo para no estar con ella, prefiero no entretenerme más, lo cual no tiene demasiada lógica dado que nuestra próxima clase es la de Spanish, de modo que, aunque alguna se lo plantease iba a ser difícil que nos evitásemos. Además, dado el ambiente que hasta ahora ha habido en el aula resultaría complicado que alguien estuviera dispuesto a intercambiares la silla con alguna de nosotras. Aunque quien se sentase con Yuly podría sacarles partido a los conocimientos de éstos. En tal caso no sé si ella estaría tan dispuesta a mostrarse tan afable después de la mala experiencia conmigo. Para tranquilidad de ambas entiendo que ninguna quiere verse en esa tesitura ni que haya malentendidos, de modo que mejor que no me preocupe ni piense más sobre el tema. Ella ha dado el asunto por zanjado y por mi parte la actitud es la misma. Nuestra pelea de ayer no tiene ninguna importancia y es mejor que tampoco se la demos.

Abro la puerta del WC y el gesto de Yuly no puede ser menos expresivo por la espera, aunque, dentro de lo que cabe, mantiene su actitud afable de siempre, al menos de estas dos últimas semanas, porque admito que he de empezar a conocerla un poco mejor para saber cómo reaccionar ante esos comportamientos inesperados por su parte. Como espero que ella tenga interés por descubrir esas manías mías, porque no voy a negar el hecho de que las tengo. Que, a pesar de mi apariencia dulce, también aflora mi mal genio cuando me siento atacada. Es más, si los chicos supieran hasta qué extremo soy capaz de enfadarme puede que alguno se lo pensara antes de volver a burlarse de mí. Sin embargo, he de reconocer que después del tiempo que he estado con los chicos del parque, compartiendo sus juegos y peleas, soy la primera en reconocer que ellos pueden llegar a ser mucho más brutos que yo. No era tan mala idea eso de que mi primera opción siempre haya sido evitar el enfrentamiento, aunque cuando no me quedaba remedio me defendiera con uñas, dientes y cómo me fuera posible. De ahí las condiciones en las que en ocasiones terminaba. Para tranquilidad de Ana y de todo el mundo ya hace tiempo que abandoné esa atracción por meterme en peleas con los chicos.

Jess: Perdón. – Me disculpo por la tardanza. – Tenía más ganas de las que pensaba. – Me justifico.

Yuly: No pasa nada. – Me responde en tono afable. – Se te notaba en la cara. – Añade con complicidad.

Jess: He pasado la mañana un tanto nerviosa. – Le confieso y comento con sinceridad.

Yuly: Lo entiendo. No te preocupes. – Me responde en tono cordial. – Yo también he venido un tanto nerviosa, pero me ha alegrado verte cuando he llegado.

Jess: Era lo apropiado. – Le respondo. – Ya sé que hablamos ayer, pero era mejor disculparse en persona.

Yuly: Por mí está todo superado. – Me indica en tono afable. – Vamos, aprovechemos el tiempo de descanso que aún nos queda. – Me dice en tono afable

Si por su parte ella da el asunto por zanjado, no seré yo quien le insista sobre ello porque tampoco quisiera decir nada que nos ponga en una difícil tesitura. Mejor que nos sigamos tratando como las buenas amigas que somos o que no gustaría ser. Al menos con la tranquilidad de que este primer tropiezo no tendrá mayores consecuencias. Que tan solo nos lo hemos de tomar como un aviso o en todo caso, como un motivo para salir un poco más fortalecidas porque lo hemos superado tanto por la mediación de su madre y de Ana como por el interés que una y otra hemos demostrado, que es quizá lo que más hemos de valorar. Por mi parte entiendo que por mucho que una u otra se hubiera sentido forzada a pedir ese perdón o dar las oportunas disculpas, si después no hubiera habido un verdadero deseo de pasar página ninguna lo hubiera dado. Ese ha sido mi temor, pero entiendo que ahora no tengo motivos para desconfiar de Yuly y por su parte entiendo que mi comportamiento de primera hora ha sido lo que ha marcado la diferencia y dado a entender que mis disculpas iban en serio. Quiero pensar que de todas maneras ella hubiera hecho es intento por buscarme y que hablásemos, ante lo cual me doy por satisfecha y dispuesta a no dar más vueltas al tema.

Supongo que, si nuestra amistad o este compañerismo perdura en el tiempo, como ella parece pretender y yo me empiezo a convencer, no será la primera vez que nos enfrentemos a este tipo de situaciones, pero ahora ya somos un poco más conscientes del parecer de la otra, por lo cual confío en que si de verdad existe esa confianza recíproca no habremos de inquietarnos. Por muy enfadadas que lleguemos a estar, supongo que una vez se hayan calmado los nervios, cualquiera de las dos tomará la iniciativa con la tranquilidad de saber que podremos volver a entendernos. Tendría que pasar algo muy grave para que Yuly perdiera mi confianza. De todas maneras, tampoco quiero ser negativa en cuanto al futuro, sino más bien, optimista en cuanto al presente y no dejar que esos temores nos condicionen, porque si vivo pendiente de que Yuly me defraude, no seré capaz de valorar en su justa medida la amistad o el compañerismo que nos une.

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