Tuesday, October 3, 1995

02:30 PM. MHS 489 Winthrop St

Vuelvo a ser consciente de que la normalidad retorna a mi vida, ahora que vuelvo a subir al bus y encuentro la misma consideración de siempre por parte de los demás. Yuly no me acompaña en esta ocasión y, por lo tanto, pierdo todos los privilegios disfrutados esta mañana. Es más, me quedo sin saber el truco, quién de los presentes le hizo ese favor a Yuly. Miro la cara de unos y otros y la verdad es que no les veo nada diferente a lo habitual. Es como si lo de esta mañana hubiera sido fruto de un espejismo que tampoco estoy muy segura de que se vaya a repetir, en caso de que Yuly se vuelva a subir al bus. La verdad es que a mí no me importaría saber que disfruto de algún privilegio en ese sentido, Aunque soy consciente de que tampoco he de ser demasiado pretenciosa en mi primer año o semanas. Eso es algo que hay que ganárselo. Por el momento no creo que haya nadie que me lo vaya a reconocer, de manera que he de buscar mi asiento partiendo de las últimas y no de las primeras.

Lo único que espero es que, a partir de ahora, aunque no me quiero hacer muchas ilusiones en ese sentido, pero de igual modo confío en que ello no se vuelva en mi contra, es que una vez que ha quedado constancia de que soy amiga de Yuly, me te tenga un poco más de consideración. Que quien se ha tomado la molestia de guardarle un sitio haga que a mí se me tenga un poco más de consideración. Que la intención de esta mañana haya sido merecerme un poco más de respeto por parte de los chicos, porque a Yuly se le pueden acabar las ganas de prestarle a nadie sus apuntes, en caso de que ello haya sido la razón de que le hicieran ese favor. De todos modos, tampoco quiero que se trate de manera distinta por mi amistad con Yuly, como si yo no pudiera defenderme sola. No necesito que me protejan hasta ese punto. Además, tampoco quiero deberle favores a nadie por ello. No quiero que Yuly piense que mi amistad e interés por ella es interesada. Me basta con que seamos amigas y nos ayudemos con los estudios, aunque por capacidad ella se quien más aporte. Lo que yo no quiero hacer es perjudicarla.

Por lo que conozco a Yuly lo cierto es que no me parece que sea del tipo de chicas que tiene una cara oculta. Mi impresión es que se trata de una chica afable y sincera con todo el mundo, que no actúa con doble intención ni a escondidas de nadie, como tal vez le pueda achacar a Mr. Bacon, por eso de que le considero el chivato de Ana. Aunque supongo que la constatación de esa creencia tampoco conllevaría ninguna maldad por su parte. De todos modos, ya soy consciente de que existe una cierta inquietud por mi asistencia a clase de Spanish. No tengo muy buenos precedentes en ese sentido y comprendo que Mr. Bacon se dé por avisado y lo tenga en cuenta, sin que hasta ahora le haya dado motivos para que me eche de menos en sus clases. Lo único es que aún no he superado mis bloqueos, porque no es algo que se pueda conseguir de un día para otro. La verdad es que me gustaría disfrutar de la misma libertad y autonomía que el resto de las chicas de mi edad, que envidió en parte a suerte que tiene Yuly en ese sentido. De todos modos, por lo que ella misma me ha contado, sus padres tampoco son tan liberales en ese sentido. Son padres al igual que Ana ejerce de tutora conmigo y ninguno oculta su preocupación por nuestro bienestar.

Lo que al final no he concretado con nadie es quién será mi compañero para la clase de Spanish, si Mr. Bacon insiste en la idea de que hemos de cambiar de compañero por un día. Que no será algo definitivo. Tampoco nadie me ha preguntado ni se ha interesado por mi disponibilidad, aunque tal vez sea Mr. Bacon quien termine por hacer esa redistribución de la clase. Por mi parte prefiero quedarme con Yuly, pero está claro que la intención de Mr. Bacon es que nos olvidemos de los amiguismos y nos soltemos. Para mí va a ser una tortura y por eso entiendo que nadie se haya interesado. De hecho, a Yuly tampoco le han preguntado, porque entiendo que cualquiera quería tenerla por compañera, dado que para eso es la mejor. El problema es que puede que alguien se piense que se muestre reticente, por eso de que ella ya sabe del nivel de cada cual y en su caso la única ventaja es que estará con alguien con más conversación que yo. Sin embargo, dudo que haya algún chico que le caiga simpático. Y si ha de escoger entre las demás chicas puede que no todas sean merecedoras de ese voto de confianza, aunque tendrá que ser Yuly quien decida, si es que no quiere acabar con la que rechacen todos, otra que no sea yo.

No me gustaría es que nadie se plantease con ese cambio es que van a cambiar las amistades. Yo, al menos, aunque suene un poco egoísta por mi parte, no quisiera verme reemplazada, por mucho que la pretensión de Mr. Bacon sea conseguir un mayor esfuerzo por mi parte y desmitificar eso de que vivo a la sombra de Yuly, porque haya quien piense que nos hemos vuelto siamesas. No me considero una chica acaparadora y entendería que hiciera amistad con compañeras de las otras clases. Incluso yo debería intentar mostrarme un poco más sociable en ese sentido. Sin embargo, si tenemos que estudiar juntas, los descansos en el único momento en que podemos vernos, ya que por las tardes resulta un poco complicado, dado que de un modo u otro ella sale de high school camino de su casa y yo hacia el internado. Quizá, si viviéramos en el mismo barrio nos podríamos plantear vernos. Sin embargo, dado que yo no acostumbro a ir ninguna parte, tampoco tengo claro que a Yuly le entusiasme tanto la idea de ser ella quien siempre se pase por el internado. Podrían empezar a confundirla con una de nosotras.

Confío en que Mr. Bacon no se haya planteado las clases de Spanish como la distribución de asientos en el bus, ya que a veces ello depende del capricho de alguno o como en mi caso que me he de sentar donde me dejan, de manera que casi siempre cambia de compañero de asiento y hay ocasiones en que me siento mucho más ignorada que otras. Eso de conseguir un asiento con mi nombre resulta un tanto complicado, dado que, en tal caso, quisiera tener la oportunidad de escoger cuál y que no fuera el que me asignasen porque nadie más lo quisiera. Mi problema es que como viajo sola mi opinión no se tiene demasiado en cuenta. Puede decirse que mi culo tiene cabida en cualquier sitio. Cuanto más numeroso es el grupo más fácil les resulta imponer sus gustos frente a los demás.

03:05 PM. 193 Fulton St.

Ana debe pensar que hoy he tenido uno de esos días en los que no puedo entrar sin más, por eso me espera en la puerta para que le informe de lo sucedido a lo largo de la mañana, aunque no descarto que ya le hayan llegado noticias, pero casi prefiero ser yo quien se lo cuente porque de ese modo puedo mejorar en algo las primeras impresiones. Lo cierto es que mi inquietud de esta tarde se debe a la sugerencia de Mr. Bacon de que mañana tendremos que cambiar de compañero, que Yuly y yo nos habremos de separar ahora que nos estamos entendiendo, aunque sea tan solo por un día y en cierto modo para poner a prueba nuestros progresos en la asignatura, aunque para ser sincera yo me siento casi tan perdida como el primer día y tampoco creo que ese cambio de compañero me vaya a ayudar demasiado. Dudo bastante que quien se siente a mi lado me vaya a ayudar y más aún que yo le pueda aportar algo, salvo que pretenda que comparta mis trucos para la lectura, los que Ana me enseñó para sonar de manera tan perfecta.

Ana: Por la cara que traes, no parece que te haya ido bien eso de ser peregrina por un día. – Me dice con complicidad.

Jess: Lo del Foreign Language Club no me ha ido mal. – Le respondo. – Lo único es que Yuly me ha sorprendido con eso de que uno de los grandes ciclistas de la historia del Tour es de Toledo. – Le comento sin ocultar mi contrariedad.

Ana: ¿De Toledo? – Me pregunta como si no se lo terminase de creer.

Jess: Yo también me he quedado un poco sorprendida. – Reconozco. – El trabajo debía haber sido sobre la cultura de Francia, pero, como te comenté, Yuly se ha centrado en los ciclistas españoles y Ms. Lepore no ha puesto objeción. – Le indico. – Igual yo podría haber investigado sobre los peregrinos procedentes de Medford. – Añado con intención.

Ana: No hace falta que imites a Yuly en todo. – Me corrige. – ¿Ha pasado algo más? – Pregunta con interés y por cambiar de tema.

Jess: Ha dicho Mr. Bacon que mañana cambiaremos de compañero en su clase. – Le digo contrariada. – Yuly y yo tendremos que separarnos, pero tan solo será por un día. – Le explico.

Ana: ¿Ya has escogido compañero? – Me pregunta. – Igual podrías organizar un sorteo. – Me propone con complicidad.

Jess: ¿Se puede? – Le pregunto con extrañeza.

Ana: No, mejor que te olvides de tus trapicheos. – Me responde con gesto serio.

Jess: ¡Con la simpatía que me tienen creo que el sorteo sería para ver quién no se libra! – Replico con buen humor. Lo cierto es que no creo que haya demasiado interés por sentarse conmigo, de manera que eso del sorteo no parece muy buena idea porque tampoco creo que suscitase mucho interés. Lo más seguro es que tendré que ser yo quien espere un poco de consideración por parte de mis compañeros, que al final la silla de Yuly la ocupe quien no tenga otro sitio peor. Será una suerte que alguno se acuerde de mí como primera opción, aunque tampoco creo que la intención de Mr. Bacon pretenda comprobar lo que pasa cuando se pone a los demás frente a esa tesitura. De hecho, no quiero pensar lo que hubiera hecho Yuly, si hubiera llegado menos apurada el primer día, si los demás hubieran sido más conscientes de sus aptitudes. De todos modos, por mi parte, creo que la valoro por mucho más después de casi un mes de curso, aunque también reconozco que la primera impresión, reacción no fue tan positiva. Por suerte, Yuly se tomó mi actitud con cierta condescendencia, le pareció gracioso.