Friday, December, 22, 1995

11:22 AM. MHS Spanish classroom

Mr. Bacon: (Entra por la puerta) [Habla en español] Buenos días. Sentaos. – Nos saluda y pide en español como siempre. – Hoy no disponemos de mucho tiempo, pero tenemos que aprovecharlo.

Todos: [Habla en español] Buenos días. – Le responden los demás.

Yuly: (Translation) Good morning.- Me traduce por si no le he entendido.- Sit down, please…

Mr. Bacon: [Habla en español] Yuly, (Le llama la atención y corta la traducción) Si nadie de la clase tiene el 45495, supongo que tampoco necesita de un traductor simultaneo porque no se lo puede costear. – Le interrumpe y avisa con sutileza. – Estamos en vísperas de las vacaciones, pero los regalos se reparten el día de Navidad y no hoy. – Le advierte con sutileza.

Yuly: Perdón. – Se disculpa.

Mr. Bacon: Sé que te aburres en mis clases, pero no distraiga a tus compañeros. – Le recomienda con intención.

Yuly ejerce de traductora con la única intención de ayudarme. De que tenga una mayor actitud de escucha en clase y entienda un poco mejor todo lo que se dice. En ningún caso pretende evitarme el esfuerzo de que me entere. Pero en esta ocasión Mr. Bacon no está muy dispuesto a permitir este tipo de ayuda porque debe pensar que al final estoy más pendiente de la traducción de Yuly que de las explicaciones de la clase. Casi como único recurso está que nos sentemos en pupitres separados. Sin embargo, ello sería perjudicial para mí, porque la ayuda de Yuly es el mejor aliciente que tengo para hacer algo más que calentar la silla durante el tiempo que Mr. Bacon está en el aula. La otra opción y a la que recurre con más frecuencia es que sea yo quien salga a la pizarra, si no hay más voluntarios. Para mí supone un alivio que ello sirva de revulsivo para los demás y en ocasiones se encuentra con más de una mano levantada. Mientras que, si yo pudiera, las mías las escondería bajo la mesa y haría lo imposible porque mi presencia no fuera tan destacada. Querría pasar inadvertida.

Mr. Bacon: [Habla en español] Como es el último día antes de las vacaciones, y la clase será breve, repetiremos el examen del mes pasado. – Propone. – Os doy la oportunidad de mejorar la nota para la segunda evaluación, que será dentro de poco, y que os llevéis una alegría a casa. – Dice para que nos animemos. – ¿Jessica, quieres escribirlo en la pizarra? – Me indica para que me levante.

Jess: ¡¿Yo otra vez?! – Me quejo por lo reiterado del llamamiento.

Mr. Bacon: Te doy la oportunidad de que celebres la Navidad con un “A+” en esta evaluación. – Se justifica. – Tan solo tienes que hacer el dictado en la pizarra y no cometer ningún fallo. – Me indica.

Jess: ¡Ya estoy suspensa la evaluación pasada y ésta no mejora! – Le contesto con bastante pesimismo porque no es algo que mis compañeros ignoren.

Mr. Bacon: ¡Ese ánimo, Jessica! – Replica. – Estamos en Navidad y tal vez Santa Claus llegue antes de tiempo. – Argumenta para que me anime.

Como no me queda otro remedio, me levanto del pupitre y me dirijo hacia la pizarra, para escribir sobre ésta el dictado, para que todos mis compañeros comprueben que mi suspenso está más que merecido. Lo cual, me parece una humillación en toda regla por mucho que Mr. Bacon piense que esto es por mi bien y que no hay ninguna humillación en ello. Pero la verdad es que soy su primera candidata cuando alguien tiene que salir a la pizarra y lo ha convertido en una mala costumbre. De esta manera contrarresta mi pasividad o indiferencia en clase. Ya que no me entero de nada, al menos no sea una total pérdida de tiempo. Porque, como asegura Yuly, no hay otro modo de que me gane el aprobado a final de curso. Iniciativa me falta más de la que me corresponde, aunque Mr. Bacon no me recrimina que no haga los ejercicios, ya que Ana se asegura que los lleve al día y Yuly me deja que los copie de ella durante los descansos, en vez de dedicarnos a algo más entretenido y relajante.

Mr. Bacon: ¿Listos? – Pregunta a toda la clase. – Empiezo.

Comienza el dictado y mientras los demás están sus pupitres y escriben en un folio, yo he de hacerlo en la pizarra, a la vista de todos, con la expectativa de que ese supuesto aprobado que Mr. Bacon me ha ofrecido quede fuera de toda dud. Por el contrario, se confirmará que mi suspenso es más que merecido, que es lo más probable. Por mucho que me repitan el texto una y otra vez, no me termina de salir bien. Es peor cuando me ponen nerviosa, como es el caso. Se supone que ya me lo habría de saber de memoria, escribirlo con los ojos cerrados y sin pensar. Mis manos deberían moverse solas. Pero lo cierto es que mi mentalidad y planteamiento no ha cambiado en estos meses. Aún sigo con lo de la lectura no comprensiva. Porque tampoco es que haya hecho muchos esfuerzos por mi cuenta. Con el poema ya me sentí un poco frustrada y reconozco que lo tengo un tanto abandonado, sin que el hecho de que no haya progresos en esa asignatura sea algo que me motive demasiado. Más bien, fomenta ese bloqueo mental.

Miles, infinidad de veces he tenido que leer y escribir este texto. Tan solo ha faltado que me obligasen a copiarlo una y otra vez hasta que consiga escribirlo sin errores. Pero se trata de que afine el oído, no tanto la vista. Que mejore mi comprensión lectora y yo misma sea capaz de detectar los fallos sin necesidad de que terceras personas me hagan indicaciones de ninguna clase. Sin embargo, si le puedo dedicar un segundo más a cualquier otra asignatura lo prefiero antes que a ésta. Por mucho que todo el mundo se empeñe, no me gusta. Hay demasiados condicionantes personales y no veo que hasta ahora el esfuerzo me aporte nada positivo. Sigo sin noticias de Daddy y sin tan siquiera saber si esto tiene algún sentido. De eso se trata, de aprender un idioma distinto. Tampoco es que me motive de manera particular. Ya sé hablar italiano, aunque no lo practique y las opciones educativas aquí incluyen otros idiomas que para este curso no han querido que tuviera en cuenta.

Dictado de Jessica en la pizarra

 

Mr. Bacon: Ahora, a corregirlo. – Nos indica animado. – Es el mismo texto del examen de manera que confío en que la mayoría tendréis muchos menos fallos porque después de un mes y medio algo habréis mejorado. – Dice confiado. – Eso también lo tendré en cuenta en la calificación de esta segunda evaluación. Estoy dispuesto a subiros la nota. – Anuncia.

Yuly: [Habla en español] ¿Ese está bien? – Pregunta en inglés con toda intención y sarcasmo en referencia a lo que yo he escrito en la pizarra, aunque sea mi mejor amiga. – Si se merece que le suban la nota, supongo que estará bien.

Mr. Bacon: [Habla en español] ¡Qué cada uno lo compare con el compañero de al lado! – Le responde sin reírle la gracia. – De momento dejemos el ejercicio de la pizarra para el final. – Nos recomienda a todos. – Ya os diré si tiene o no fallos. – Anuncia. – Quien haga algún comentario referente al texto de la pizarra también tendrá regalo de Navidad por adelantado. – Amenaza con sutileza.

George: (Levanta la mano) ¿ “Valamaron” se escribe con “b” o con “v”? – Pregunta.

Mr. Bacon: Míralo en el diccionario. – Le sugiere. – Te recomiendo que lo utilicéis. – Recalca.

George: ¡Es que no aparece! – Replica con bastante contrariedad

Mr. Bacon: Entonces lo habrás escrito mal. – Sentencia. – Es el mismo texto del examen. – Le recuerda. – Os aconsejo que le busquéis el sentido y seguro que será más fácil que lo corrijáis. No inventéis nada.

Jess: ¿Yo qué hago? – Le pregunto contrariada porque no me he movido del sitio.

Mr. Bacon: Corrige tu texto. Si lo arreglas antes de que termine la clase, nos olvidamos del suspenso y permitiré que el resto de esta evaluación te rasques las narices cuando estés en mi clase. – Me propone. – Te dejo que utilices el diccionario y la imaginación, pero no que te fijes en el texto original.

Jess: ¿Hay muchos fallos? – Le pregunto indecisa y con no mucho optimismo

Mr. Bacon: Alguno menos que en el examen. – Me responde sin mucha credibilidad. – Pero necesita algunos arreglos fáciles de detectar, si prestas un poco de atención. – Me advierte. – Si quieres, te lo dicto de nuevo para que corrijas. – Me propone porque parece que habla en serio cuando asegura que tal vez no me suspenda.

Jess: Lo que escribí en el examen no tiene ningún sentido y me parece que esto tampoco. – Le confieso con impotencia.

Mr. Bacon: ¿Te vuelvo a suspender entonces? – Me pregunta con intención. – Eres tú quien decide tu nota. Si tan mal te ves, quizá convendría que estudiaras un poco y te tomases la asignatura con un poco más de seriedad.

Jess: Aprobada no creo que esté. – Reconozco.

Mr. Bacon: Ya ves que no es bastante con que lleves los ejercicios al día, no faltes a clase o pienses que te tengo manía porque te pasas en la pizarra más tiempo que en la silla. – Me indica y resta validez a mis argumentos. – Ni tan siquiera mantienes una mínima conversación. Porque, si es así cómo entiendes los dictados, ya imagino lo que entenderás de las explicaciones en clase.

Jess: ¡Hago lo que puedo, pero me resulta difícil! – Me justifico.

Mr. Bacon: Tengo la impresión de que te esfuerzas lo mínimo y te parece que con eso es suficiente. – Me contesta. – Sé que mejorarías en mucho tus calificaciones, si tomases un poco más interés. Sin embargo, te aburres en clase porque has adoptado una actitud pasiva e indiferente. – Me dice y recrimina. – Si no mejoras ese dictado, ya sabes la calificación que aparecerá en las notas la próxima evaluación. La de verdad me la guardo hasta final de curso, pero la que importa ahora es la de cada evaluación. – Me advierte. – El suspenso es merecido. – Recalca.

Jess: Ya sé que estoy suspensa, porque lo que he escrito no tiene ningún sentido y está lleno de errores.

Mr. Bacon: Te suspendes tú misma. – Me responde. – Te doy la misma oportunidad que a tus compañeros y estoy seguro de que habrá alguno que la aproveche.

Dice que estoy suspensa, pero de sus palabras se deduce lo contrario, que no es tan descabellado que piense que al final de curso me aprobará, aunque mi único mérito sea que le copio a Yuly los ejercicios, porque ésta ni siquiera se molesta en explicarme nada. Tan solo me deja su cuaderno y se lo devuelvo una vez que he terminado. A eso dedicamos el descanso de la mañana y las horas de estudio, porque procuro tener los ejercicios al día. Así tengo una justificación ante Ana, un argumento para que piense que le dedico a esta asignatura el mismo tiempo que a las demás y no tan solo el tiempo que ella me vigila. Tengo la seguridad de que los ejercicios de Yuly siempre están bien, dado que cada día me insiste en que el nivel de la clase es demasiado básico para ella y que Mr. Bacon es poco exigente. Como si no quisiera que nadie se sintiera presionado porque la mayoría del grupo parece que está en nuestro grupo de rebote. Que, si no se hubieran apuntado a esta asignatura, no les hubieran admitido en el Medford High. A lo cual tanto Yuly como yo nos damos por aludidas, porque a mí me esperaban en Matignon High, pero estoy aquí. Tampoco es que sea el peor grupo. Tan solo el más complejo y diverso.

Me corresponde hacer la misma corrección que los demás, pero, en mi caso, en la pizarra y que todo el mundo me vea, mientras que los demás se encuentran sentados en sus pupitres y alguno con cara de aburrimiento porque considera que su dictado no necesita ninguna corrección. Es el mismo del examen y ha sido como escribirlo de memoria. La más aburrida y para quien no tiene demasiada justificación esta segunda oportunidad es Yuly. Los dictados suelen salirle casi perfectos y tan solo tiene alguna que otra falta de ortografía. Por la que Mr. Bacon le reduce la puntuación. Esto de escribir de manera correcta: “Las folorres del campus se rejavan can las jotas” para ella no tiene ninguna dificultad. Por otro lado, yo tengo la seguridad de que está mal escrito, porque, aparte de que no me siento capaz de traducirlo, Mr. Bacon pretende que lo corrija para que quede como si el español fuera mi idioma materno, a pesar de que sabe que me es imposible.

Mr. Bacon: [Habla en español] Vamos, Jessica! – Me pide. – No te quedes mirando a las musarañas. – Me recrimina. – Intenta al menos que esa calificación de F-, se quede en F+. – Me recomienda. – Eres la única de la clase que trae los ejercicios hechos de casa, pero con eso no basta.

Yuly: [Habla en español] (Desde su pupitre) ¿Le puedo ayudar? – Pregunta y propone.

Yuly no tiene compañera de pupitre y, por lo tanto, debido a que su dictado estará perfecto, tampoco tiene nada que hacer en estos momentos. Lo cual, como en alguna ocasión me ha comentado en confidencia, no hay que ser muy tontas para comprender que Mr. Bacon es consciente de ello. Estos momentos para Yuly son los peores de esta asignatura. Tampoco es que a ella le entusiasme la idea de que Mr. Bacon le tenga todo el tiempo en la pizarra como a mí, pero sería mejor que nos permitiera trabajar juntas en clase. Porque, de lo contrario, ella se siente desmotivada y que casi tiene razones suficientes como para lamentarse por ser la más lista de la clase. Lo único bueno es que a Mr. Bacon no le importa que aproveche estos momentos para hacer los ejercicios y que lleve ese trabajo adelantado para casa. De manera que así dispone de más tiempo para el resto de las asignaturas. Que es más o menos lo que me sucedía a mí en el St. Francis School. Pero, en mi caso, era porque me saltaba las clases de Spanish con pleno conocimiento y convencimiento.

Mr. Bacon: [Habla en español] Antes de hablar, por educación, hay que levantar la mano. – Le recrimina a Yuly. – Si ya has corregido tu dictado, intenta traducirlo al inglés o al idioma que quieras mientras los demás terminan con el ejercicio. – Le propone para que se entretenga.

Yuly: The drops of water from the morning dew watered the wildflowers. – Se atreve a decir con todo descaro e intención.

Mr. Bacon: ¡Alguien se ganará un suspenso de los que hacen historia y no es Jessica! – Le responde con toda sutileza.

“Las flores del campo se regaban con las gotas del agua del rocío de la mañana.” Tiene mucho más sentido que lo que yo he escrito o soy capaz de traducir de la pizarra. Aunque Yuly, más que ayudarme, debería poner a salvo su pescuezo. Mr. Bacon terminará por mosquearse con las dos por las ocasiones en que me ayuda sin que nadie se lo haya pedido. A pesar de que en su momento le dijimos a Mr. Bacon que no nos interesaba su propuesta. Que Yuly no estaba dispuesta a que su nota se viera condicionada por la mía, a riesgo de suspender las dos. Sin embargo, debo reconocer que sin su ayuda me sentiría mucho más perdida de lo que estoy con esta asignatura. Ella, de momento, es quien obtiene mejores calificaciones de toda la clase, porque es quien más sabe, o como ella dice, quien más se aburre en clase. ¡Cómo Mr. Bacon se tome en serio estas ocurrencias, serán los padres de Yuly quienes se enteren de su mal comportamiento! Mi alivio está en que por mi parte en el internado no se esperan ninguna sorpresa. Ya que, como las haya, Ana será quien me lleve a Matignon High sin que me dé tiempo a defenderme. ¡O me comporto en clase como el resto de mis compañeros o no tendrá sentido que tenga un voto de confianza!

Las flores del campo se regaban con las gotas de agua del rocío de la mañana. Ensejida séra un soledo día de pring and ver, cuando los gestos sal y error por la bentana de la casa en tren dos arvustos de la enterda coma los más berdes como coreteava un ratin banco. Point. Espero el becino ladra babal otro lado de la vaya marow, es un pelo gran de piel u dos, coma los guiños del bar cien que pair ese un hoso. Coma pero no un fueron animal de las Montana coma si no un casi oso hoso de pello che. Coma como los de ahí en los pesto de la herria que biene ala ciudat durrante las festal.

Mr. Bacon: ¿Te crees muy lista? – Me pregunta y recrimina a la vez. – Supongo que no esperas que saque la media de la calificación de tu amiga Yuly y la tuya ¿verdad? – Me advierte.

Jess: ¿Por qué? – Le pregunto contrariada e intentando parecer inocente. – Me has dicho que lo corrigiera y eso he hecho. – Me defiendo.

Mr. Bacon: ¡De toda la clase eres quién más sabe de fonética, tanto como tu amiga de descaro! – Me recrimina.

Jess: Tan solo he corregido lo que me parecía bien de la primera frase. – Alego en mi defensa y muestro extrañeza ante su recriminación.

Mr. Bacon: [Habla en español] Si yo te digo que la siguiente frase es “It was a sunny day for my cousin Vera” ¿tú qué escribes?

Era un día soleado para mi prima Vera” ¿Es eso lo que me dice? No sé si me ayuda a corregir o me pone a prueba para que le demuestre hasta qué punto me apoyo en Yuly para hacer los ejercicios. Aparte de que Ana, de vez en cuando, me controle para asegurarse que los hago y tomo la asignatura con la suficiente responsabilidad. Se supone que acudo a clase para aprender y quien mejor me puede enseñar es Mr. Bacon. De manera que, seguro, no me toma el pelo. Aparte de las dos frases tienen sentido: “Las flores del campo se regaban con las gotas del agua del rocío de la mañana. Era un soleado día para mi prima Vera”, Aunque no tengo claro que esto tenga demasiado sentido con la traducción que Yuly me hizo del examen, a pesar de que Mr. Bacon nos ha asegurado que se trata del mismo texto. Tal vez haya cambiado algunas palabras con idea de comprobar si de verdad hemos aprendido algo o nos hemos aprendido el texto de memoria y, en realidad, no lo sabemos escribir.

Yuly de nuevo reclama la atención de Mr. Bacon. Esta vez levanta la mano y espera que éste le dé permiso para hablar. Me da la sensación de que ha tardado muy poco en traducir el texto o le ha surgido una duda y necesita que se la aclaren. Me aseguró que para ella este texto no tiene ninguna dificultad. De manera que no tiene sentido que ahora le surjan dudas, salvo que la razón por la que ha levantado la mano se deba a otra cuestión, que necesite ir al baño o que haya algún compañero que le haya molestado. Las bromas son casi diarias, en especial en estos momentos de relajación, en los que los profesores nos dejan trabajar solos. Hay quien se aburre como una ostra, aunque, de igual modo, lo hacen durante las explicaciones. Pero en esos momentos las ganas de bromear se cohíben un poco más. Sobre todo, si el profesor nos da la espalda en esos momentos. Como ahora Mr. Bacon tiene puesta la atención en mí, es factible que alguno haya molestado a Yuly y ésta, en vez de responderle, prefiere que Mr. Bacon intervenga.

Mr. Bacon: [Habla en español] ¿Qué sucede Yuly? – Le pregunta.

Yuly: ¿Puedo cambiar el texto y ponerlo en otra época del año? – Pregunta en inglés y con evidente intención.

Mr. Bacon: [Habla en español] Como ejercicio libre está bien, pero ahora limítate al texto. – Le responde un tanto sorprendido. – Te recuerdo que estamos en clase de Spanish. – Le dice en tono recriminador porque le ha hablado en inglés. – Aún no he descartado lo de la nota compartida. – Añade con complicidad y a modo de advertencia.

La sutileza de Yuly no me facilita demasiado que descubra si en sus palabras hay un mensaje oculto. Su interrupción de antes ha sido mucho más clara, pero ahora le ha visto las orejas al lobo y no quiere poner en riesgo su calificación para la próxima evaluación. Aparte que una llamada de atención a sus padres no les hará mucha gracia y ella es la primera que prefiere tener una feliz Navidad. Si supiera lo que me ha querido decir, corregiría el error en el texto, pero no la he entendido. No le encuentro la relación entre las épocas del año y el texto, aparte de que Mr. Bacon me ayuda con la corrección. Además, la única referencia a la climatología es por las gotas de agua del rocío de la mañana. Lo cierto es que hay lluvias casi todos los días y lo del rocío puede ser después de la niebla, de una noche de frío. Aunque, según el texto, el despertar es dulce y menciona a la prima de quién escribió el texto. A quien ha puesto como personaje y quizá protagonista de esta historia. En realidad, según tengo entendido, eso de que los chicos se fijen en sus primas o en chicas con quienes tengan algún parentesco, resulta algo pecaminoso. En mis conversaciones con Yuly, en las que me habla de España y se supone que no la escucho, nunca ha hecho mención de que allí se permitan ese tipo de relaciones.

Las flores del campo se regaban con las gotas de agua del rocío de la mañana. Enseguida será un soleado día de primavera, cuando los gestos sal y error por la bentana de la casa en tren dos arvustos de la enterda coma los mas berdes como coreteava un ratin banco. Point. Espero el becino ladra babal otro lado de la vaya marow, es un pelo gran de piel u dos, coma los guiños del bar cien que pair ese un hoso. Coma pero no un fueron animal de las Montana coma si no un casi oso hoso de pello che. Coma como los de ahí en los pesto de la herria que biene ala ciudat durrante las festal.

Mr. Bacon: (Habla en español) Durante los últimos diez minutos que nos queda, hagamos una batalla de palabras, pero sin que os tengáis que levantar, para no perder tiempo. – Nos propone animado. – En esta ocasión no os pido la traducción, sino que compongáis una frase con sentido.

George: ¿Las palabras tienen que ser en español? – Le pregunta contrariado.

Mr. Bacon: [Habla en español] Tan solo en español. – Le responde y recalca. – Palabra y frase. – Nos dice. – Tan solo os ruego que cuidéis el vocabulario y evitéis los falsos amigos.

Yuly: (Habla en español) ¿Quién empieza? ¿Ellos o nosotras? – Le pregunta.

Mr. Bacon: [Habla en español] De momento poneos todos en pie y quien falle se tendrá que sentar, pero también podréis ayudar y rescatar a quien queráis. – Nos explica. – Esta vez que empiecen las chicas. Quienes se queden en pie tendrán diez puntos más en la nota del próximo examen. – Propone para que nos animemos.

Yuly: [Habla en español] Palabra para George, “zanahoria”.

George: [Habla en español] Utilice una zanahoria como nariz en el muñeco de nieve. – Le responde. – Palabra para Jessica, “¡Guapa!”. – Me dice con intención de burlarse.

Jess: Stupid! – Le contesto en inglés y con bastante mosqueo antes de tomar asiento.

¡Me tienen harta! Los chicos son tontos de remate y más de lo mi clase porque se aprovechan de ocasiones como ésta para burlarse de mí y que los demás les rían la gracia. Prefiero sentarme y que me olviden. Además, no tengo la menor intención ni interés en hablar en español por mucho que Mr. Bacon se empeñe. No me quejo, si me hace escribir en la pizarra ni cuando tengo que leer algún texto, siempre que sea de manera mecánica. Pero no haré el esfuerzo de pensar en español ni dejar que los demás me escuchen soltar alguna tontería sin sentido para que se burlen de mí. Conozco el sentido, la traducción y el significado de “guapa”. En inglés lo sé poner en infinidad de frases y contextos. Pero en lo referente al español me parece un insulto. Al menos en el sentido y con la intención con que George me lo ha dicho. Me niego a que se rían de mí y me tomen por la “pretty woman” de la clase. Si ellos buscasen malas compañías, mejor que pongan sus miras y atenciones en otra parte, en otra chica. Los halagos prefiero recibirlos de gente que de verdad me quiera y me respete por mí misma. No porque se hayan formado una idea equivocada de mí.

Mr. Bacon: Jessica, levántate porque seguimos con la batalla y has acertado. – Me indica con complicidad. – Lanza la próxima palabra al bando de los chicos. – Me pide.

George: ¡Ha fallado! – Protesta de manera enérgica. – Se supone que me ha de contestar en español, con una frase, pero me ha respondido en inglés y no ha utilizado la palabra que le he dicho. Tan solo me ha insultado. – Argumenta.

Mr. Bacon: [Habla en español] Soy el árbitro en esta batalla y lo doy por válido. – Le contesta. – Como me demostraron en la redacción que me hicieron a comienzo de curso, las palabras tienen diferentes significados según el contexto y la interpretación que se les quiera dar. Por lo cual, la respuesta que Jessica ha dado es correcta. El objetivo del juego es que os entendáis entre vosotros y es lo que ha puesto de manifiesto.

Gabe: Pero… ¡eso es trampa! – Replica y se alía con George. – Entonces, vale cualquier cosa que digamos.

Mr. Bacon: [Habla en español] George ha dicho “guapa”, que es un adjetivo que en ocasiones basta para una frase en la que se omite el sujeto y el verbo. Se entiende que son tácitos.- Argumenta con toda seriedad. – Jessica ha respondido “Estúpido” que cumple con los mismos requisitos. Se admite. – Añade con bastante benevolencia en cuando a mi pronunciación.- Seguimos.

Por mí, en esta ocasión, y sin que sirviera de precedente, les daría la razón a los chicos y así estaría exenta del juego. Sin embargo, Mr. Bacon se ha puesto en actitud protectora conmigo y no me queda más remedio que volver a ponerme en pie. Lo que supongo que es para evitar que me comporte como siempre, que me busque excusas para que se olviden que sigo en el aula. Lo cual me fastidia bastante. En esta ocasión ni tan siquiera esperaba molestarme porque Yuly no me rescatase. Ya me conoce lo suficiente como para saber de mis manías y malas costumbres. Por lo cual sus buenas intenciones se quedarían en eso. Yo no hablo en español. Si complicado es que diga una palabra, el hecho de que haya de componer una frase ya supone un reto que me supera. En esta ocasión la benevolencia de Mr. Bacon no me ayuda, porque soy consciente de que entre un idioma y otro hay muchas diferencias y no creo que haya tantas coincidencias ni semejanzas fonéticas entre los insultos. En inglés me sé unos cuantos. Pero en español, de momento, no he demostrado interés en aprenderlo ni tengo claro que sea un tema que se vaya a dar en clase en los próximos meses. Lo que sí tengo claro es que es preferible que no me den ocasión a que lance esa respuesta dialéctica contra quienes se burlen de mí porque no quiero ser grosera ni inoportuna.

Mr. Bacon: Jessica, no te lo pienses y lanza tu palabra. – Me indica. – No disponemos de todo el día y hoy quiero que participéis todos. – Me indica. – Llevamos el curso lo bastante avanzado como para que hayas adquirido un vocabulario bastante amplio y variado.

Jess: No, I do not… – Le empiezo a responder con voz entre cortada, temerosa de que esta vez mi argumento de siempre no sirva de nada.

Mr. Bacon: [Habla en español] (Me interrumpe). Sí, “No” es una palabra admitida dentro del idioma español. – Le dice a toda la clase y no me deja seguir. – ¿Algún voluntario para utilizarlo en una frase? – Les pregunta a los chicos.

Gabe: [Habla en español] Yo hablo español, pero Jessica no. – Responde y el tono de su voz me suena de lo más intencionado. – Palabra para Sandy, “Bicicleta”.

Como suele decirse, Mr. Bacon me deja con la palabra en la boca y lo que antes me ha parecido una actitud protectora, ahora es de total indiferencia. No está dispuesto a escuchar mis excusas ni perder el tiempo conmigo. Mientras que, en otras ocasiones, no ha tenido reparo en dedicarme la mitad del tiempo para que, al menos, entendiera lo que me decía. Confío y espero que este cambio de postura por su parte no suponga que con el año nuevo habrá un cambio en su táctica conmigo en vista del poco resultado que ha obtenido hasta ahora. Me da la impresión de que me da por imposible. Lo que de manera implícita supone que estoy suspensa para lo que resta de curso e incluso en las calificaciones finales. Lo que para mí supone que en junio habré de recoger mis pertenencias y mudarme a Matignon High. En tal caso, y ya que me he de hacer las maletas, no se descarta que Ana me mande los dos meses de vacaciones a Toledo. Si no con Daddy, porque no es seguro que le haya localizado, al menos para que sea yo quien me tome la molestia de buscarle. O por lo menos encuentre un motivo para superar todos mis recelos contra esa ciudad, el idioma y la cultura del país. Lo cierto es que no tengo el menor interés en verme en esa tesitura, pero ya he quedado patente que por mucho que me esfuerce mi capacidad de asimilación y aprendizaje no da más de sí.