Con Ana todo es posible

Ficha del personaje

Nombre completo: Ann Josephine Catcher

Pseudónimo: Ana

Procedencia: Somerville, Massachusetts

Nacimiento: 1965

Rasgo característico:

  • Educadora infantil. especializada en caso complicados
  • Tutora en el internado St. Clare’s
  • Gracias a su empeño personal consigue casi todo lo que se propone y no se rinde ante las dificultades
  • Jessica se sorprende al descubrir que para Ana parece que no hay nada imposible.

Aunque con anterioridad ha estado en el internado como voluntaria y como parte de sus prácticas universitarias, la influencia y trato que tiene con Jessica comienza cuando empieza a trabajar como su tutora y entiende que ha de reconducir su vida y sacarla de ese mundo de fantasía en el que vive, objetivo que no está exento de complicaciones.

Para ganarse la confianza de Jessica le hace tres promesas que asegura es capaz de cumplir siempre y cuando Jessica colabore con ella. esas tres promesas son:

  1. Hablarle con entera libertad y sinceridad sobre todo lo que se descubra y sepa con respecto a su padre
  2. Que Jessica permanecerá en el internado mientras no haya noticias de Daddy o hasta que ésta vaya a la universidad
  3. Que hará todo lo posible por localizar a Daddy, porque es una búsqueda que ha quedado paralizada ante la incoherencia de la información que se tiene sobre éste.

Durante la época universitaria de Jessica mantendrá el contacto y la influencia sobre ésta desde un postura más de amiga que de tutora, aunque no abandonará su objetivo de que Jessica viva más en el mundo real y no tanto de sus fantasías. 

Reflexión

Cuando Ann Josephine Catcher, “Ana” para los amigos, llega al internado se encuentra con una Jessica rebelde a la que poca gente controla. Una niña de ocho años necesitada un poco de orden en su vida. Es una chica que se escapa del internado, se va al parque a jugar con los chicos, cada dos por tres, en cuanto las cuidadoras se despistan lo más mínimo, además, siempre que puede, evita acudir a la oración de primera hora de la mañana en el colegio. Con el añadido de le dan ataques de ansiedad cada vez que se le menciona que ha de ir a alguna parte y allá donde haya un rincón donde ella pueda esconderse y pasar desapercibida, allí que me mete para que no le busquen familias de acogida. Otro de sus problemas es que siempre que tiene oportunidad se viste como un chico, con el añadido de que dicha ropa la consigue por sí misma y no siempre por métodos muy normales. etc. etc…

La lista de los problemas de comportamiento de Jessica en esa época sería interminable. No es que sea una chica rebelde en el sentido de que sea mala o desobediente, porque salvo por esos pequeños detalles todo el mundo sabe que en el fondo es una niña que tan solo intenta llamar la atención, pero ha de ser la que ella quiera y no otra. En el internado hay quince niñas, en el colegio varios centenares de alumnos y por mucho que se empeñe, ni el mundo gira en torno a ella ni tampoco la mantiene aislada. Lo único que Jessica quiere es que la lleven con su Daddy, alguien de quien no se sabe nada y de quien se duda que sea alguien real.

Ana llega al internado recién salida de la universidad y  especializada en tratar a menores con necesidades especiales, por lo que en el internado encuentra su puesto y en Jessica su principal foco de atención porque ha de conseguir que esa fierecilla indomable sea tan normal como las demás, aunque desde el primer momento se percata de que se han cometido demasiadas torpezas con ellas, resaltado en exceso su particular de su procedencia sobre lo que en determinado momento se intenta hacer borrón y cuenta nueva, pero para Jessica eso no es suficiente.

Para ganarse la confianza de una niña tan particular como Jessica, en vez de imponer su autoridad por las malas, se molesta en escucharla, en dedicarle tiempo y atención, consciente de que este cambio de trato para Jessica en un primer momento resultará contradictorio. La primera consecuencia de ello será que ésta a empiece a tomar un poco más conciencia de su realidad, lo que ésta destaca en referencia al vestido de Primera Comunión y al hecho de empezar a asumir que tratar con los chicos no cambia el hecho de que ella vive en el internado y es una chica, de lo cual Jessica insiste que nunca ha renegado.

Una vez que Ana se ha ganado su confianza, le hace tres promesas con la seguridad de que será capaz de cumplirlas cueste lo que cueste, consciente de que alguna tendrá mayor dificultad que otras, pero a cambio habrá de cambiar su actitud, esforzarse en superar esa imagen de niña rebelde, dejar de escaparse al parque, de esconderse y de vestir con ropa de chico, sobre todo olvidarse de su trapicheo para conseguirla. Esas tres promesas son: 

  1. Hablarle con entera libertad y sinceridad sobre todo lo que se descubra y sepa con respecto a su padre
  2. Que Jessica permanecerá en el internado mientras no haya noticias de Daddy o hasta que ésta vaya a la universidad
  3. Que hará todo lo posible por localizar a Daddy, porque es una búsqueda que ha quedado paralizada ante la incoherencia de la información que se tiene sobre éste.

Jessica encuentra en Ana a alguien que la escuche y con quien comparte sus inquietudes, de quien ya no se tiene que esconder, porque cada vez que sienta la necesidad de desahogar sus anhelos sobre Daddy tendrá a quien acudir, alguien que se haga cómplice de sus fantasías y ayude a superar ese pánico a alejarse del internado más allá de donde alcanza su vista. Para lo que supone todo un reto que Jessica supere sus recelos y se entusiasme con la idea de ir a la playa a Carson Beach, para estar un poco más cerca de Daddy, aunque el océano se interponga entre ellos.

Para lo que Jessica se muestra más resistente y recelosa es con la cuestión de la asignatura de Spanish. Ha decidido que no quiere y cuando se pone cabezota no hay manera de sacarla de sus treces. Sin embargo, durante los últimos cuatro cursos del colegio es una asignatura obligatoria. La solución es la lectura no comprensiva, que lea sin que se esfuerce en comprender, pero sí en cuidar la pronunciación. A más horas de lectura e interés más horas y días de playa.

Mientras Jessica se hace mayor y supera sus traumas infantiles, Ana se dedica a buscar a Daddy y hasta donde considera conveniente hace partícipe a Jessica de sus averiguaciones, con la prudencia de que ésta no se cree falsas expectativas ante el riesgo de que la frustración que ello le genere agrave sus problemas. 

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