Una historia poética

Os voy a contar una historia, relataros una aventura, llena de peligros, hadas y sirenas, princesas de cuento y príncipes encantados, puentes colgantes y fosos llenos de cocodrilos hambrientos.

Os contaré una historia tan real como inventada, tan falsa como cierta, tan vuestra como mía, en la que nadie es protagonista, pero sin protagonista esto no sería una historia.

Esta historia comienza un día cualquiera, como comienzan los cuentos. Esta historia comienza con el típico “erase una vez, no hace mucho tiempo, una puerta que se abrió hacia fuera…..

En tu mundo

En tu mundo hay una puerta en la que pone “salida”
que no es el final de nada, es el comienzo de la vida,
es una puerta abierta a un sueño hecho realidad,
por la que te asomas y descubres qué es tu mundo,
miras con detenimiento y te pierdes por un segundo.

Te encuentras farolas encendidas, luces de colores,
enormes jardines decorados con todas las flores,
un sol radiante con luz tenue, pero muy interesante,
La luna en el cielo, luna nueva, besos y dulces noches.
No hay maldad, aún no se ha inventado el reproche.

En tu mundo yo me pierdo, si no me agarro a tu mano,
en tu mundo yo me pierdo, aunque no lo pretendamos.
En tu mundo hay una puerta en la que pone “salida”
la meta seguro que ha de estar al final de algún camino
y al escribirte este último verso es como el poema término

Se trata de una puerta mágica, extraña, porque le hablas a los demás de esta puerta y nadie sabe dónde se encuentra. La describes, les dices que es de madera, de color pino, que acostumbra a estar cerrada y tiene el típico letrero sobre el dintel “SALIDA” y, sin embargo, nadie la ha visto. En las puertas lo normal es que haya un cartel en el que ponen “ENTRADA”, algunas abiertas de par en par y otras cerradas; las más sofisticadas incluso cuentan con portero automático y clave de seguridad, que tan solo sus propietarios conocen. Hay puertas en la que hay un cartel que dice: “Pase sin llamar”; “Vuelvo en cinco minutos”; “Cerrado por descanso del personal” o “Se alquila”, “Se vende”; “Peligro obras, casco obligatorio”…. Miles y miles de puertas de todo tipo.

El caso es que esta puerta en particular un día se abrió y quién vivía dentro se asomó para descubrir tu mundo,  lo que había al otro lado de la puerta, y la curiosidad le llevó adentrarse en ese nuevo mundo, tu mundo, en plan aventurero, con la esperanza e ilusión de descubrir un gran tesoro, porque todo el mundo persigue un sueño.  

“AHORA LO VEMOS, CUANDO VENGAS”

Ahora lo vemos, cuando vengas y te lo decimos,
ahora no, cuando des por finalizado el camino,
ahora no, que tienes tiempo para pensarlo,
ahora no, espera a estar aquí para iniciarlo.
                                                              
Cuando vengas, cuando llenes el vacío que dejas,
cuando se aclaren las dudas que hay en tu vida,
cuando cruces la puerta que ha cerrado tus pasos,
cuando estés aquí y no hayas de esperar al ocaso.
                                                                            
Ahora lo vemos, cuando vengas y te lo decimos,
me explicas lo que quieren expresar tus palabras.
Pero espera hasta que se hayan aclarado tu dudas
ahora, cuando alguien te diga que ya has venido.

Nuestro osado aventurero se adentra en lo desconocido, en tu mundo, se aleja de la puerta, sin llevar un plano ni una brújula, ni una mochila preparada….. 

Y como en todo cuento e historia, he aquí que se encuentra con el laberinto de caminos que no llevan a ninguna parte; el foso de los cocodrilos que protegen el castillo; hechizos y encantamientos; las hordas de salvajes que le acechaban; ese precipicio infranqueable que le impide el paso; el puente colgante hecho con cuerdas tendido sobre la nada que lleva al otro lado……

¿Y si no se puede avanzar? ¿Si más allá de aquí está el peligro? 

DESPERTÉ

Desperté. No dormía, no soñaba, pero desperté,
era media mañana cuando sentí ruido en tus pies,
eras alguien que se acercaba con toda confianza,
que pasó por encima del muro, atravesó la pared.

Desperté y, aun así, dejé que fluyera un río de poesía,
que las palabras fueran los momentos en mi vida,
que mis versos fueran los que contarán mi historia,
que mi existencia volviera a ser como una noria.

Desperté y hubiera querido seguir en mis sueños,
que tus pasos hubieran sido tan sólo un ronquido,
pero ya no hay muros que bloquean mis sentidos,
ahora me interesa saber dónde te has metido. 

He aquí que nuestro osado aventurero se ha dado cuenta que está perdido en tu mundo, que todos aquellos con los que se cruza se percatan de su desorientación, porque para volver al suyo ha de encontrar la puerta donde pone “SALIDA” y esa puerta nadie sabe dónde se encuentra.

Ya que está fuera, ¿por qué no quedarse? ¿por qué no seguir adelante? La puerta ha de estar en alguna parte, porque de seguro está en tu mundo, salió a través de ésta y accedido a tu mundo. Sin embargo, en tu mundo hay muchas puertas……

Aquí vive la princesa encantada.
Ésta es de piedra por fuera 
En esta puerta pone "ENTRADA"

Nuestro héroe busca una puerta con un letrero encima en que el que pone “SALIDA”.

Si nadie sabe dónde está la puerta, tampoco sabrá dónde se encuentra nuestro aventurero. Si saben dónde se encuentra nuestro aventurero, quizá no le sepan indicar cómo llegar hasta la puerta.

Si tienes una puerta, tal vez nuestro aventurero llame algún día, te pregunté si es esa su puerta porque se encuentra perdido en tu mundo y no ha descubierto aún la salida.

Si le escuchas, te contará que cruzó la puerta con intención de hacer un bonito poema.

CANTA EL ALMA MÍA
Canta el alma mía, canta y canta cada día,
canta alegre y canta triste porque, si no, moriría,
y canta, porque se abre como la puerta de salida,
para que entre el aire, para que fluya la vida.

De tanto que canta hay hasta nubes en el cielo,
hasta el sol más brillante se ha vestido de negro,
hasta la noche más oscura es un sol de verano,
¡De tanto que canta hasta los ríos son de sequía!

Canta el alma mía en un suspiro de un instante
en un infinito que termina pronto y un poco antes.
Y se rompe el reloj para que avance el tiempo
y, a la hora que canta, se apodera de ella el silencio.
 
Canta, grita, para que sea un suspiro sin palabras,
nadie escucha mi canto, pero canto, si me escuchas,
en la algarabía del canto, donde mi alma se derrite,
porque canta y canta, en un son que siempre se repite. 

04. mayo 2015

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