El mundo es demasiado pequeño

Perdona, pero te lo tengo que comentar esto porque no me parece justo. Sí, ya sé que estoy hablando de las dos novelas que Manuel/Daddy ha publicado en la web y lo justo es que yo te hablase tan solo de la mía, incluso que me tomase la libertad de hacer alguna que otra alusión a los poemas porque lleva tiempo sin publicar ninguno y él se considera “poeta”. Sin embargo, me da la sensación de que esto último no es algo en lo que se prodigue mucho .

¡Él sabrá, pero que después no venga presumiendo de lo que no es o no hace!

Por lo que a mí respecta te puedo asegurar que escribir, escribe todo lo que su ociosidad le permite y desde hace algunas semanas incluso se toma la libertad es publicar post en el blog. Bueno, la verdad es que me deja a mí el trabajo mientras él se dedica a pensar que esto tiene algún interés. Debería pensar que, si es coherente con la idea de que los personajes de sus novelas, según la teoría literaria, somos gente real y no estamos a su capricho ni antojo. Ya he comentado en un post anterior que no somos piedras en mitad de la nada, porque ello no tendría ninguna credibilidad ni interés.

Para que un personaje resulte convincente, para que la historia atraiga el interés del lector, ha de ser alguien con quien sea fácil empatizar. Diría incluso que se ha de crear una especie de amistad literaria entre los personajes y los lectores, casi hasta el punto de que a nadie le importaría que vinieran a cenar o comer a casa algún día para tener una charla trivial sobre cualquier cosa, particularmente sobre algo relacionado con la novela. Igual que se organizan excursiones a los lugares donde se desarrollan las novelas, sobre todo aquellas que tienen un matiz un poco más realista, dado que eso de explorar el espacio exterior, el futuro o lugares surgidos de la mentalidad del escritor, resulta un poco más utópico. Para Manuel, para Daddy, las historias tienen un sentido si están relacionadas de algún modo con su propia realidad, por lo cual suele ubicarlas en lugares que de verdad existen o que de algún modo se puedan ubicar en el mapa, para que sean como esa vecina simpática con al que te cruces por la calle.

El mundo en tus labios

No sé si lo sabes, pero la novela “Silencio en tus labios” no se centra tan solo en Toledo. En la segunda parte, todo gira más en torno a la vida que Ana quiere para su familia, por lo tanto es donde a ésta le resulta más fácil esconderse, pero a la vez donde Manuel la siente más cerca y por eso no tiene tanta necesidad de remover cielo y tierra para encontrarla. Él está en el mundo de Ana y siente que mientras se quede por ahí siempre cabe la posibilidad de que se vuelvan a encontrar. Pero, claro, Ana lo sabe y no se lo va a poner fácil, aparte que debido a sus problemas de salud y a sus responsabilidades, tiene muy claro por dónde se ha de mover, pero ya os digo yo que no va dejar que Manuel se le escape con mucha facilidad. Tiene sus aliados, que es justo la táctica que Manuel intenta evitar por dejarle su espacio y que no se sienta presionada. Ana puede volver a casa cuando lo considere oportuno. ¡Vas a ver tú el susto que se lleva cuando lo haga! No se puede adoptar una actitud tan pasiva ante todo ni siquiera en los momentos importantes.

El mundo de Jessica

Como yo no tengo esas ataduras familiares, me puedo tomar la libertad de viajar más por el mundo, aunque al principio sea un poco obligada, porque si no, se hará imposible esa búsqueda de Daddy, dado que hay un océano entre los dos y lo primero es confirmar que se trata de alguien real, que no perseguimos una fantasía ni un engaño. ¡Venga Jessica para aquí y venga Jessica para allá! Un viaje de dos semanas a Toledo, para estar con Daddy no más de tres o cuatro minutos porque nos cruzamos por la calle casi sin querer porque a él si le avisan de cuándo yo voy a salir de paseo, pero a mí nadie me dice que tengo la oportunidad de conocerle y como no conozco a nadie, pues es un chico más, un extraño y con los extraños no se habla.

Mi segundo viaje es a Virginia Beach. ¿Qué pinto yo allí? ¿Qué tiene que ver eso con Daddy? En principio parece que nada, que tan solo voy porque es mejor que no me quede sola en el internado, aunque ya pueda pensarse que tengo edad para ello. Un fin de semana de playa en el que el tiempo no acompaña demasiado y el viaje tanto de ida como de regreso se hacen bastante pesados, porque se opta por el coche, para que tenga la oportunidad de conocer un poco mejor la costa Este de los Estados Unidos, incluso la oportunidad de circular por alguno de esos puentes que hacen un poco más corto el camino ¿Y si hubiera un puente de cruzarse desde Virginia Beach hasta Toledo? Tranquilos que no lo hay, aparte que tendría que atravesar todo el océano, sobre todo la ciudad de Toledo tendría que estar en la costa y el hecho de que no hay un puente es una manera de darme a entender que la imaginación sin sentido no sirve de nada.

Durante mis años de universidad, presionada por mis amigas, en cierto modo por acompañarlas en un momento de debilidad o porque no me dejan muchas escapatorias, me doy algún que otro viaje por los Estados Unidos, dentro y fuera de las fronteras del estado de Massachusetts. Entre esos viajes debería mencionar el recorrido por la Marathon de Boston, la cual a lo largo de esos años acabo por recorrer casi entera. Viajo a Steubenville, a pesar del que la climatología no acompaña durante el trayecto y Miami Beach, donde da más la sensación de que como Daddy es quien está detrás de cada palabra que se escribe, puede parecer que lo utiliza como excusa para deleitarse con el paisaje de la playa, pero yo soy una chica decente, de modo que eso de Miami Vice se queda para las series de TV y las películas. Mis amigas y yo nos limitamos a divertirnos sin demasiadas complicaciones. Somos buenas dentro de lo que podemos serlo.

Y una vez que Daddy y yo estamos juntos tal vez haya alguien que piense que se ha terminado nuestro espíritu aventurero. Error. Sí, al principio nos quedamos en Toledo, pero yo me empiezo a sentir un tanto agobiada, atascada, con la necesidad de salir de allí y consigo convencer a Daddy para que me acompañe. Me voy a trabajar a la playa y Daddy se viene conmigo después de resolver algunos asuntos. Allí nos pasamos algunos meses y una vez que se nos termina el trabajo, regresamos a Toledo y yo me veo en la tesitura de regresar a Medford, lo que supone un paréntesis en nuestra convivencia, pero nos mantenemos en contacto porque yo quiero, necesito regresar a su lado. No le quiero perder una vez que le he encontrado. En cualquier caso, aunque nuestra vida parezca estabilizarse, tampoco es que nos quedemos muy parados, porque ha de haber una evolución, hemos de conocernos el uno al otro  

Un mundo por descubrir

Tú, lector de sus novelas, de mi vida, ¿A dónde querrías viajar? ¿Cómo harías que mi existencia fuera un poco más entretenida? Porque el mundo se ha quedado demasiado pequeño y es posible que con esto del Covid-19 aun más, sobre lo que Manuel no parece que tenga muchas ganas de escribir por el momento.

Acontecimientos históricos en mi vida, algo así como en la película de Forrest Gump (1994) hay unos cuantos a un lado y otro del océano, por lo cual viajar supone ir detrás de la historia y no tanto adelantarse a ésta. Pero sobre Historia ya escribiré en otro post, si a Daddy le apetece.

03. noviembre 2020

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