Querida tú:

¿Por qué sentarse delante de una hoja de papel y empezar a escribir una novela, un poema, el guión de una obra de teatro, un texto, un escrito que compartir con los demás?

Escrito como Manuel

https://spanskkultur.no/nuevos-descubrimientos-en-la-cueva-de-altamira/

La respuesta puede ser tan filosófica o metafísica como sencilla, incluso estrambótica, dado que las motivaciones pueden ser tan variopintas como escritores haya habido a lo largo de la historia de la Literatura e incluso de la humanidad porque debió haber un momento en la Historia en que alguien, llamémosle “X” tuvo la ingeniosa idea de plasmar sus pensamientos y asentó lo que a día de hoy se puede considerar la base la de comunicación escrita. ¿Cuál fue aquel primer mensaje escrito? La verdad es que mis conocimientos del tema son bastante limitado en ese sentido, habría que preguntarle a los arqueólogos, a los filólogos, a aquellos que han llevado sus investigaciones a través del tiempo, de ahí la relevancia de las pinturas rupestres encontradas en infinidad de cuevas.

Quiero pensar, desde mi desconocimiento, que aquellos primeros escritores, comunicadores, propulsores de la comunicación escrita, tenían el deseo, el impulso de expresar algo que les trascendiera, es muy posible que intentaran dejar para la Historia lo que hasta entonces había sido una tradición oral que pasaba de generación en generación, lo que conllevaba a sentar las bases de la cultura de su tribu y quizás como pueblos nómadas, dejar alguna evidencia de su paso para aquellos que llegasen con posterioridad.

Entiendo que esto de la creación literaria surge de la necesidad de contar algo, ya sea un acontecimiento real o de ficción. Por lo cual me imagino a aquellos primeros escritores calentándose la cabeza por encontrar la manera de expresar sus ideas, de convertir esa tradición oral en algo que se pudiera quedar plasmado en algo físico y tuviera un sentido lógico para aquellos que lo leyeran después. Por lo que sí he leído o estudiado al respecto a lo largo de la historia de la Humanidad se han creado infinidad de idiomas, muchos de los cuales tienen vigencia en la actualidad pero también se da la circunstancias o problemática de que en una misma zona, aunque se hable un mismo idioma, también hay coloquialismos o maneras de hablar que marcan la particularidad de un lugar, de manera que aun siendo fácil la comunicación, ésta se puede complicar y quedar convertido en algo semejante a la torre de Babel.

Entonces ¿Por qué escribir? ¿Por qué dedicar tiempo y tomarse la molestia de plasmar un pensamiento, si existen dificultades para interpretarlo? Un motivo podría ser, como ya he mencionado, dejar constancia de la tradición oral, de la cultura del lugar, por crearse una identidad como pueblo y distinguirse de resto, del entorno, para que aquellos que vienen de lejos o forman parte de esa cultura tengan un referente y no siempre haya que recurrir a la gente mayor, dado que como suele pasar con la vida, nadie está ahí para siempre y de manera irremediable esa cultura que no se transmite acaba siendo parte del olvido de todos, pero si queda por escrito, aún queda alguna posibilidad de que perviva en el tiempo, para siglos venideros.

En ocasiones la manera de transmitir esa cultura, es por medio de cuentos y leyendas, como una manera de disfrazar la realidad y hacerle más accesible y entendible para aquellos que han de asumirla como propia, de tal manera que en esas transmisión se crea un lenguaje metafórico, simbólico, por lo cual cada relato lleva implícito su propio código, por lo que la intención puede quedar para aquellos que leen o escuchan el relato, pero también son conscientes de que no se trata de una verdad en sentido pleno, que detrás de cada historia se esconde el modo de pensar del autor del relato, quien en ocasiones tan solo intenta transmitir una enseñanza y ha adaptado su manera de escribir a aquellos a quienes va destinado.

Escrito como Jessica

Cerros de Ubeda

Y ahora que Daddy se ha puesto en plan filosófico, me toca a mí sacarle los colores porque tengo la sensación de que se ha ido por los cerros de Úbeda, como se suele decir vulgarmente, de manera que queriendo hablar de sus motivaciones para escribir una novela, ha terminado hablando de los primeros homo sapiens que poblaron el planeta. Ya digo yo que a Daddy es mejor dejarle atado en una silla y con bozal, porque calladito está de lo más guapo. ¡Anda que no! Ya verás como no se queja como le empiecen a decir piropos, pero casi mejor que no se los crea, no sea que se le suban esos humos de grandeza que por suerte no tiene. Seguramente visitar los cerros de Úbeda sea un viaje turístico, un paseo por el campo, muy interesante, pero esta web no es para organizar excursiones por el territorio nacional, ni para que Daddy escriba lo que se le antoje porque pretenda parecer más listo de lo que es.

Cuando Daddy se sienta delante de hoja de papel en blanco, lo que dicho así suena muy romántico, poético, pero, en realidad, ya hace tiempo que utiliza casi en exclusiva su portátil, es porque siente la necesidad de comunicarse con el mundo, como él suele decir como excusa, “habla contigo”, aunque haya quien puede pensar que “habla de mí”, rompe su silencio y lo hace a su manera, sin tener muy claro que los demás sepan de qué está hablando ni a quién se dirige.

Tiene sus propios códigos, su particular estilo. Antes era él ante el ordenador y “¡Ale, tecleando que es gerundio!”, que si de sus novelas, que si de vez en cuando algún poema porque tal o cual le ha dado un motivo de inspiración y es su manera de compartir con tal o cual ese pensamiento o sentimiento, que si patatín que si patatán y, en cuanto se descuida, la novela tiene cuarenta capítulos más, hay tropecientos nuevos poemas en su lista y el ordenador le avisa de que ya ha saturado la memoria y no le cabe un solo byte más. Sí, ese ha sido Daddy hasta ahora, un poco alocado como escritor, pero, en cierto modo, fiel a sus códigos y costumbres. Que si no tiene que “hablar contigo”, “¡pues se calla y aquí todos tan felices!”. En realidad, el hecho de escribir forma parte de su esencia, de su cultura personal. Y si no se le pueden pedir peras al olmo, tampoco se le puede poner puertas al campo.

Pensando, pensando, yo creo se ha dado cuenta de que yo llevo en su vida mucho más tiempo del que se supone, su alter ego, su manera de escribir siendo otra persona, una chica, una versión risueña y crítica de sí mismo; alguien capaz de sacarle los colores casi sin que sé de cuenta, de modo que esto de escribir y que lo haga su “otro narrador”, es algo intrínseco en él. Los primeros indicios fueron allá por la adolescencia, pero no busquéis evidencias de ello porque creo que también le ha dado últimamente por el reciclaje, porque, si ya ha superado la capacidad de la memoria de ordenador, la del altillo del armario se vio superada hace bastante tiempo y creo que le ha dejado menos hojas que a un árbol de hoja perenne en otoño. Pero ya os digo yo que el altillo no se ha vaciado del todo.

 Yo empecé siendo “X”, pero no ese ser primitivo al que hace mención, sino su “X”, cuando le dio por escribir novelas con un tono más realista y autobiográfico, ¡Vaya cómo era yo por aquel entonces! Supongo que sin exagerar demasiado, se puede establecer un paralelismo entre mi historia “Esperando a mi Daddy” y su afición a escribir. Os confieso que a “X” le costó salir del cascarón, pero en esta lucha entre los dos al final creo que le ha tomado ventaja. “¡Lo que no consiga una chica no lo consigue nadie!” Así que fue allá por la década de los 90, cuando empezó a escribir con un poco más de seriedad “Silencio en sus labios”, cuando una tal “Ana” tuvo la osadía de escribir su propia versión de la historia, porque las chicas tenemos cabeza, corazón y no nos vamos a dejar engatusar por los encantos de nadie, menos por los de Daddy, por muy en plan romántico que se nos ponga. Por lo que a mí respecta, eso de ser Ana o las demás narradoras bajo las que está escrita la novela supongo que estuvo bien, pero es posible que Daddy se sintiera un poco incompleto. La novela está bien, tiene su miga y varias líneas argumentales trenzadas, pero llega un punto en que hay que ir un poco más allá.

Asique un día, casi sin darse cuenta, porque fue ese el verdadero principio de mi novela, aunque esa escena ha quedado perdida por los capítulos centrales de la historia, yo tuve la ocurrencia de aparecer en su vida. Al principio, como le suele pasar cuando se pone a escribir, él pretendía ser el autor de la novela – ¡Pardillo! – “¿A ver cómo se desenvuelve Jessica en su mundo?” Y como le sucedía a Ana, la vida de Daddy iba en paralelo a la mía, Él iba por aquí y yo detrás o le esquivaba para que no nos pisásemos. Yo tenía mi pensamiento y Daddy intentaba meterse en mi cabeza. Sin embargo, como suele pasar cuando empiezas a conocer a alguien, te adentras tanto en su mundo que ambos se fusionan. No tenía sentido escribir dos veces sobre lo mismo, ¡vaya perdida de tiempo y trabajo! Aunque gracias al ordenador ello resultase mucho más fácil, sobre todo en cuanto a las correcciones. De manera que cuando Daddy se quiso dar cuenta, él casi se ha convertido en un personaje secundario más, mientras que yo me he convertido en la narradora única, por la libertad para presionar el botón “delete” cuando se me antoja y borrar cualquier pensamiento que pueda parecer salido de la cabeza de Daddy. Alguna que otra escena le he dejado porque me parece importante y porque de ese modo también me tomo la libertad de darme un descanso, que eso del multitrabajo resulta agotador.

Sentía la necesidad de contarle a Daddy mis orígenes y allí se duda incluso de que él sea alguien real, por lo cual no tenía sentido que fuese él quien contara mi vida “Jessica va por aquí y Jessica va por allá”, No no tiene sentido. Además, para él eso de “speaking English” lo defiende a medias, por lo cual, era más un punto más a mi favor. Yo primero crezco como persona, maduro, y cuando me sienta preparada saltó el charco y voy a su encuentro. Durante esos años daddy es alguien que anda por ahí, ¡vete tú a saber dónde!, pero que moleste poco o nada. de este modo cuando nos vemos por primera vez, o la segunda, no somos unos completos desconocidos y estamos mejor preparados para este escribir juntos, aunque la novela sigue siendo mía. 

¿Por qué se sienta Daddy delante de una hoja de papel y empieza a escribir una novela, un poema, un texto, un escrito…. que comparte con los demás?

La respuesta es clara, tienes algo que contar y, sobre todo, a alguien a quien contárselo.

El secreto es que yo, Jessica, no soy nadie, pero sin mí entiendo que Daddy perdería un poco de cultura como escritor. A él le gusta pensar que somos dos personas completamente distintas. No sé. Es su manera de pensar y de entender que yo he de existir en su mundo literario, con la suerte de que yo no me entrometo en su mundo real mientras que él se ha convertido en alguien secundario en el mío. Bueno, le reconoceré cierto protagonismo para que no se enfade, pero de verdad que cada uno va por su lado. Yo tengo la suerte de poder reescribir mi historia cuando me parece, pero él ha de asumir las consecuencias de sus torpezas y disfrutar de las glorias de sus éxitos.

De manera que ten en cuenta que sea quién sea quien firme, lo ha escrito por Daddy, pero sobre todo ten por seguro que está hablando contigo. Ahora sí está hablando contigo. todo eso que escribe es porque lo quiere compartir. Hablará de ti, si se lo permites, o de mí, si tiene algo que contarte. De modo que entiendas o no él porqué mi existencia, a Daddy le gusta pensar que esta dualidad narrativa como algo bueno, que soy la manera de dar respuesta a esa pregunta. Soy el medio que él tiene de romper el silencio, esa hoja en blanco frente a la que se sienta cuando quiere contarte algo.

Entiéndelo como que os habéis ido a tomar un café o a dar un paseo para hablar de vuestras cosas. Lo que menos importa son las distancias y el paso del tiempo porque tú leerás esto dentro de un rato, después de que lo haya hecho público. Quizás en unos días cuando la curiosidad te haya traído hasta este post. Tal vez, nunca si la curiosidad te ha alejado de estas líneas, de estas mis palabras que en realidad son suyas.

 17. noviembre 2020

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