Poemas de 1992

UNA SILLA SIN NADA
Aquella silla sin nada,
donde estuviste sentada,
se llenó de inspiración.
Sí, una silla sin nada,
donde pones mi corazón
aquí estuvo mi amada,
aquí se murió el amor,
como lo dice el poeta,
resuena en una canción.
Ya no veo tu mirada,
ya no escucho tu ilusión,
en esta silla sin nada,
una silla que se llena
con lágrimas de agua
de un poeta que lloró.