El otro lado del puente

El sábado pasado, 10 de julio, asistí a la boda de mi hermana. Un tarde llena de emociones, de lágrimas, de sonrisas, de baile, una tarde/noche para pasarlo con la familia y los amigos de mi hermana. Pero me quiero detener en el discurso de mi hermana, escrito y leído en español y francés, porque ésta quiso tener un detalle con todos los presentes y dedicarle a cada uno unas palabras de gratitud. Hubo para todos y a cada cual le dijo lo que consideró que había sido o es lo más importante que compartía o había vivido con nosotros. Como es lógico, empezó por quien tenía que empezar, por quienes le habían dado la vida y así uno por uno fue nombrando de una manera u otra a todos los presentes, como si la celebración de su boda, en realidad, fuera un homenaje sincero a todos aquellos que por un motivo u otro la apreciamos.

Entre adultos y niños había unas cincuenta personas, puede que alguno más porque reconozco que tampoco me tomé la molestia de contarnos, de ello ya se ocupó quien debía, pero el caso es que el discurso de la novia ocupaba nueve folios, aunque es cierto que con algunos de los presentes, tal vez su gratitud se quedase un poco corta, pero, como la mayoría iba en pareja, esa brevedad no era tal porque era compartida con el o la acompañante, según el caso. Incluso hubo para ambos miembros de la pareja en algunos caso, lo que por supuesto estaba justificado, porque algunas aparte de cuñada, ha sido parte fundamental en su vida.

En mi familia somos seis hermanos, descontada la novia, la gratitud de ésta fue para los cinco restantes. Y la pregunta es ¿De todos los presentes, en ese listado de gratitudes, cuándo fue mi turno? Si hubiera sido por orden de edad, ya que empezó por nuestra madre, yo debería haber sido el cuarto. Pero no, antes que yo, antes que mis hermanos o a mí, salvo el que ejerció de padrino, esas gracias fueron para sus amigos, a los que considera como parte de su familia debido a las distancias. Pues, entonces, ¿Mi turno fue después de los amigos? Tampoco. Siguió mostrando su gratitud a mis otros hermanos, sobrinas y cuñados.

¿Acaso se había olvidado de mí? ¿Qué he hecho por por mi hermana lo largo de toda su vida que sea merecedor de destacarse el día de su boda? ¿Nada? ¿Tan mal hermano me considera? No, si ya lo dice mi poema más característico. Es que yo soy yo, y claro, mi hermana ya me conoce…..

Ruido en el silencio
........
porque llegas hasta el último verso
y ves que ya no tuve nada que escribir,
que tras el último verso no hay nada,
......

Ella llevaba su discurso escrito, preparado, sabía muy bien lo que te tenía que decir a cada cual. Tenía mucho que agradecer a los demás, que destacar del resto de los presentes. Ya tan solo quedábamos su marido y yo. A éste le tendría que agradecer todo el amor que se procesan, pero aún quedaba yo expectante a que se me reconociera algún mérito. Que me diga al menos que “es todo un caballero impresentable” para que el fotógrafo me pueda sacar esa foto, pero no.

¿Y yo? ¿Qué he hecho yo por mi hermana?

Ahora quisiera pedir al DJ que pusiera una canción de 🎵 “Bailar pegados”. Maintenant, je voudrais demander au DJ de mettre une chanson de Bailar pegados.

Discurso de la novia

El primer concierto al que he ido en mi vida fue de Sergio Dalma. Le premier concert  auquel j’ai assisté de ma vie était celui de Sergio Dalma. Yo era un mico y me llevó mi hermano Manolo. J’étais un singe et mon frère Manolo m’a emmené. Yo he crecido con mi hermano Manolo. J’ai grandi avec mon frère Manolo. Si algo define a mi hermano es que es una persona muy especial. Si quelque chose définit mon frère, c’est qu’il est une personne très spéciale. A mi hermano siempre le ha gustado Sergio Dalma y esta canción, que habla de baile y de amor. Mon frère a toujours aimé Sergio Dalma et cette chanson qui parle de danse et d’amour. Y es que de eso ha ido mi vida desde aquel concierto, de bailar y de amar. Et c’est ce que ma vie a été depuis ce concert, de danser et d’aimer.

Discurso de la novia

Y después agradecerme que hubiera sido su chófer, al compas de esta canción, bailó con su marido.

El otro lado del puente

¿Sabéis cuántos puentes hay en Toledo? Puente de Alcántara, de San Martín, del Azarquiel, de la Degollada, de la Peraleda, Pasarela colgante de Polvorines, del Polígono….. puentes… Sí, hay muchos puentes en Toledo

Pero los puentes están ahí para que la gente pase de un lado al otro, para superar el cauce de río o sortear la avenida. Todo está al otro lado y nunca hay suficientes puentes porque muchas veces lo más fácil es cruzar la carretera a pie, cruzar por medio y evitarse el rodeo. Tan solo eso de cruzar el río Tajo a nado resulta poco recomendable, pero para eso ya está la pasarela del barco, para cruzar a la zona del Valle

No, tú no cruces ese puente, la parada de bus está a este lado, el camino a casa es por aquí. Al otro lado del puente no hay nada para ti. Los que cruzan el puente ya saben lo que quieren. ¿Qué méritos tienes tú para cruzar el puente? ¿Qué hay al otro lado que a ti te pueda interesar? Tú eres tú ¿Cuántas veces te lo han dicho? Tú, quédate a este lado del puente.

Bailar de lejos, no es bailar

Es como estar bailando solo

Tú bailando en tu volcán

Y a dos metros de ti

Bailando yo en el polo

Bailar pegados, Sergio Dalma

Y yo me he quedado a este lado del puente, a este lado, y he visto como la gente cruza el puente de aquí para allá y de allá para aquí. Pero es que hay muchos puentes en Toledo. ¡Vayas donde vayas hay un puente! Hablan del abrazo del Tajo y ese abrazo tan solo se puede romper construyendo puentes, los distintos barrios de la ciudad sólo se pueden unir construyendo puentes. “Pero no, tú quédate a este lado del puente. Que, si tienes que ir al otro lado sea porque alguien te acompañe porque al otro lado del puente te vas perder. Allí no hay nada para ti. Lo que haya es para los demás o para nadie. ¡No, tú no cruces el puente!

Ruido en el silencio
(....)
Mis versos decoran todos tus olvidos,
adornan tus manos un momento,
tú los lees como si fueran un cuento,
una historia a la que le falta final feliz,
porque llegas hasta el último verso
y ves que ya no tuve nada que escribir,
que tras el último verso no hay nada,
pero tras el último verso me tienes a mí.

Manuel Pellicer Sotomayor

De verdad, en serio, no cruces el puente, no vayas más allá del último verso. Tras el último verso no hay nada, un cuento, una historia sin final feliz; Tras el último verso no hay nada que escribir. No cruces el puente, no sea que descubras lo que hay este lado. A este lado del puente estoy yo bailando solo.

Tal vez, quizás, por ser tú, no haga falta que des un rodeo y baste con que cruces la carretera a pie. Tal vez a ti te dejen cruzar el río a nado. Quizá te sorprendas y al final le pidan al DJ que suene nuestra canción.

Ahora quisiera pedir al DJ que pusiera una canción de 🎵 “Bailar pegados”. El primer concierto al que he ido en mi vida fue de Sergio Dalma. Yo era un mico y me llevó mi hermano Manolo. Yo he crecido con mi hermano Manolo. Si algo define a mi hermano es que es una persona muy especial. A mi hermano siempre le ha gustado Sergio Dalma y esta canción, que habla de baile y de amor. Y es que de eso ha ido mi vida desde aquel concierto, de bailar y de amar.

Discurso de la novia sólo en español

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