Chasquidos en la puerta

El chasquido de mis dedos hace ruido,
es así, en el silencio, como me despido,
Te digo adiós antes de cruzar la puerta,
como busco tu caricia en esta despedida,
se rompe la cadena que me ata a ti,
esa que me tiene agarrado a tu vida.

Mi mano se siente esclava en su libertad,
se siente de nadie porque siente que se va.
Te llama, te busca, te anhela como una mano,
espera que le des un empujón a la puerta,
que se cierre, que olvide que está abierta,
que hay llaves capaces de abrir el mundo.

El chasquido de mis dedos llama tu atención,
suena como suenan los gritos de mi corazón,
como suena aquel que se agarra a los sueños,
que duerme soñando que come de tu mano.
Pero la puerta se agarra, se muere el picaporte,
la mano lucha por quedarse en tu presencia,
la puerta se cierra y saluda a mi ausencia.

El chasquido de mis dedos es un fantasma herido,
es un sonido sordo que queda sin sentido,
porque de tu labios no se escucha mi nombre,
en tus labios no hay cebos que me hagan volver.
Mis pies corren huyendo del vacío que dejan
y el chasquido de mis manos es como una queja
Me marché sin que te agarrases a mi mano
me marché confiado en que me harás volver. 

30 de mayo 2022. Manuel Pellicer