Grandes bolas de acero

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Introducción

En la entrada anterior (La senda sobre el río Tajo) ya hicimos un primer acercamiento a la Fábrica de Armas, cuyos muros nos acompaña en gran parte del recorrido de esta parte de la senda ecológica, nos vemos atrapados entre ésta y el cauce del río. Por lo cual, antes de avanzar, aunque no haya como tal una puerta trasera de acceso al público, y tampoco sea cuestión de que nos demos prisa por terminar nuestro paseo para acceder por la puerta principal, nos «colaremos» por el primer hueco que encontremos accesible, para darnos una vuelta.

En este lugar, ahora que es campus universitario, los estudiantes habrán de demostrar eso de que «la pluma es más fuerte que la espada», aunque dada la fama que siempre han tenido las espadas toledanas, lo de estudiar se lo han de tomar en serio. Estos serán estudiantes universitarios que se habrán merecido el título después de hincar los codos a orillas del Tajo.

CANTO A LA ESPADA
¡Fiel espada triunfadora,
que ahora brillas en mi mano
y otros hombres y otras lides
ya la gloria conoció;
ya venero la nobleza
de tu acero toledano,
que del Tajo entre las aguas
reciamente se templó.
El huesped del sevillano «Fiel espada triunfadora»

Si nos preguntan, argumentaremos que somos estudiantes de la universidad, que hemos perdido nuestro aula entre tanto edificio. Porque mentiríamos, si no admitiéramos que nuestra curiosidad por conocer Toledo nos ha traído hasta aquí en más de una ocasión, (Fiel espada triunfadora) pero nos hemos quedado en la puerta. Es que somos un poco bolos, los que somos de Toledo más que nadie.

Vista aérea del barrio de Santa Teresa

¿Por qué a los toledanos nos llaman bolos?

No está muy claro el origen de esa palabra en nuestro lenguaje coloquial, existiendo varias versiones.

De todas, la más antigua se remonta a la época visigoda, concretamente al siglo VI, cuando el rey Recaredo en el III Concilio Visigodo; el más importante de los celebrados, los visigodos cambiaron de su religión arriana al cristianismo, al tomar juramento de su cargo contesto con un “Ego volo”, traducido sería un “Sí quiero”.

De todos es sabido. o casi todos, que a los toledanos nos llaman bolos, es cierto que está muy arraigado en nuestro lenguaje, paseando por la ciudad puedes escuchar con relativa frecuencia frases que incluyen un “si, bolo”, “no bolo”, anda bolo, mira que eres bolo, no se puede ser más bolo, etc.

La más aceptada nos remonta al siglo XIV,  siendo arzobispo de Toledo Gil de Albornoz (Egidio ÁLvarez de Albornoz y Luna, 1302/3-1367) fundó un colegio en la ciudad Italiana de Bolonia, el Real Colegio de San Clemente, muchos toledanos fueron a esta ciudad a cursar sus estudios, en esa época Toledo carecía de universidad, al regresar de sus estudios a Toledo cuentan que era un acontecimiento y eran recibidos al grito de “Bolos”.

Y la última de las teorías o versiones nos dice que el origen de los bolos tiene raíces vascas, la gran industria armera de Toledo se abastecía de los aceros que venían de Vizcaya enviados en grandes bolas de acero llamados bolos, por lo que Toledo se convirtió en la ciudad de los bolos.

Toledo contigo

Antecedentes

Variados antecedentes nos hablan de las excelencias de las espadas realizadas en Toledo desde tiempos remotos. Ya en época de los romanos se tienen noticias de ellas, pero fue durante la época musulmana y en la reconquista cuando Toledo y sus gremios de espaderos jugaron un papel fundamental.

Tras la reconquista, Toledo se convirtió en el centro espadero mundial gracias a la innovación que supuso la creación de la espada de alma de hierro: la mejor de las espadas durante los siglos XV al XVII. Durante todo este tiempo, la producción estaba en manos de una nutrida red de espaderos y artesanos que proveían a ejércitos y particulares de sus armas blancas.

En el siglo XVIII se inició una nueva etapa para la espada toledana, pues a partir de este momento la mayoría se forjarían y templarían en el centro espadero español más importante: la Real Fábrica de Espadas de Corte, denominación con la que se conoció, en un primer momento, a la famosa Fábrica Nacional de Armas de Toledo, creada por Carlos III, el rey ilustrado.

Actualidad

El Ayuntamiento de Toledo cedió las instalaciones de la Fábrica de Armas de Toledo a la Universidad de Castilla-La Mancha. Desde 1997 hasta la actualidad se han rehabilitado más de 35.000 metros cuadrados convirtiendo las antiguas instalaciones en un campus tecnológico con unos 4.000 alumnos.

En la actualidad no es una fábrica de armas, es parte del campus universitario en Toledo de la Universidad de Castilla-La Mancha. De lunes a viernes miles de universitarios caminan hacia las aulas que antiguamente eran los diferentes almacenes y talleres. Hoy se puede dar un agradable paseo por sus calles, mientras permanece abierta en horario de acceso a las aulas y visitar algunos rincones sin ningún permiso especial.

Vista aérea, año 1992

Fábrica de Armas de Toledo

La antigua Fábrica de Armas de Toledo, ocupada en la actualidad por el Campus Universitario Tecnológico de Toledo, se caracteriza por presentar uno de los conjuntos mejor conservados y de mayor calidad de la arquitectura industrial realizada en España en los dos últimos siglos. Tiene sus antecedentes en la fama y el prestigio que tuvo la fabricación de armas en la ciudad de Toledo durante siglos.

Los terrenos de la fábrica abarcan un área de aproximadamente 250.000 m², 40.000 m² para aulas, despachos, laboratorios, y distintas áreas de servicios tanto generales como administrativos.

La fábrica comienza a funcionar en 1761. Al recinto de la fábrica de armas se accede por dos puertas: la puerta de Carlos III, frente al edificio Sabatini, y la puerta de Obreros

Durante los primeros años del siglo XIX la fábrica tiene varios momentos difíciles, es invadida dos veces (1808 y 1823) por las tropas francesas y solo a partir de los años treinta de este siglo empieza una lenta recuperación, produciendo espadas de una gran calidad. En el último tercio del siglo XIX, la fábrica toledana debe adaptarse a las nuevas necesidades de armamento, para ello crea varios talleres de fabricación de cartuchos fuera del edificio Sabatini, comenzando un constante proceso de crecimiento, tanto de naves como de producción..

Pasillo en la actualidad
Exterior del Taller de Cartuchería de fusil rehabilitado para cafetería comedor

Taller de Cartuchería de fusil rehabilitado para cafetería comedor
Chimenea del Taller de cartuchería de fusil antes de la rehabilitación
Fabrica en la actualidad (Campus universitario)
Edificio Sabatini de la fábrica de armas, por David Utrilla

El Palacio Sabatini es la construcción principal y el origen de este recinto, siendo un edificio es de planta rectangular, con una tipología de palacio; se distribuye en dos cuerpos con un gran patio en cada uno de ellos separados por una crujía. El cuerpo delantero está formado por dos plantas y una buhardilla mientras que el segundo presentaba en un principio una única planta y buhardillas, (elevándose en el siglo XX un segundo piso).
Exteriormente destaca el aspecto horizontal de la fachada, y el aparejo rústico que aparece en las pilastras laterales que va a enmarcar puertas y ventanas. La fachada, de dos alturas con siete vanos enmarcados a cada lado de la portada de tres alturas, está rematada por un frontón curvo.

Otras construcciones destacables que forman parte también del Conjunto Histórico de la fábrica son:

  • La capilla de Santa Bárbara, situada en el lado izquierdo de la fachada del edificio Sabatini, muestra en su interior pilastras de gusto clasicista, y grandes ventanas.
  • Edificio de la Torre del Agua, situado dentro de lo que hoy es el recinto del Campus Universitario, fue un antiguo depósito de agua. Actualmente alberga el trabajo escultórico de Cristina Iglesias, en un homenaje al río Tajo y a la ciudad de Toledo.
  • Central Hidroeléctrica de Azumel, situada en la margen derecha del río, abastecía de electricidad a la fábrica.
  • La Pasarela de los Polvorines (la actual sustituyó a otra anterior derribada por una riada), que unía la Fábrica de Armas con el margen izquierdo de río, donde se situaban los Polvorines.
  • El Montacargas fue una construcción vertical destinada a la carga de munición, situada en la margen izquierda del rio, que servía para salvar el desnivel existente hasta llegar a los polvorines. Estos últimos se encontraban ubicados en la zona del Ángel, alejados de los trabajadores e instalaciones de la fábrica por el peligro que entrañaban.
  • Canal de Carlos III, con una longitud de varios cientos de metros, discurriendo enterrado, paralelo al río, apareciendo en la parte trasera del edificio Sabatini.

Palacio Sabatini

Fachada del palacio Sabatini

Al recinto de la Fábrica de Armas (parte de cuyo perímetro está rodeado por un muro con torres de vigilancia y control en diversas zonas) se accede por dos puertas: la puerta de Carlos III o de Sabatini, frente al Palacio Sabatini, y la Puerta de Obreros, las cuales están unidas por un paseo principal que se desarrolla paralelo al río Tajo. La Puerta de Obreros, ubicada originalmente en la glorieta homónima, fue desmantelada y reubicada en otro lugar en 2008, cuando se procedió a la demolición del cerramiento perimetral que separaba los terrenos de la Fábrica de Armas de los del Municipio.​

la puerta de Carlos III o de Sabatini

Por la puerta de Carlos III se entra a la zona más importante de la primitiva fábrica, el Palacio Sabatini, el edificio principal de la fábrica y origen de este recinto. Este edificio es de planta rectangular, con una tipología de palacio, se distribuye en dos cuerpos con un gran patio en cada uno separados por una crujía. El cuerpo delantero está formado por dos plantas y una buhardilla mientras que el segundo presentaba en un principio una única planta y buhardillas, (elevándose en el siglo XX un segundo piso en este cuerpo).

Exteriormente destaca su aspecto horizontal, y el aparejo rústico que aparece en las pilastras laterales que va a enmarcar puertas y ventanas.

La fachada de dos alturas con siete vanos enmarcados a cada lado de la portada de tres alturas rematada por un frontón curvo.

La Fábrica y Toledo

Como el agudo bramido de un buque de guerra arribando a puerto, cada amanecer sonaba inexorablemente lo que en Toledo se conocía como «el pito de la fábrica». Era la angustiosa llamada para cientos de trabajadores que día a día acudían al (a veces penoso) trabajo en la Fábrica de Armas. Su gemir austero se escuchaba en toda la ciudad y a todos nos despertaba alguna vez, aunque ya a fuerza de costumbre llegaba un momento en el que ya no se percibía al tenerlo asumido el subconsciente durante las horas de sueño. Todos teníamos a algún familiar, vecino o conocido que trabajaba en la Fábrica de armas de Toledo y no son pocas las personas que tienen muchas anécdotas y vivencias que contar

Imagen del Sagrado Corazón de Jesús

La Puerta del Cambrón y el zigzag que arranca de este lugar precisamente, era por donde en buen número bajaban y subían, accediendo por sus dos puertas: la de Carlos III o de Sabatini y por la de Obreros. Pero en sus inicios no estaba situada en las riberas del Tajo, sino que en un principio estuvo ubicada en la calle Núñez de Arce en lo que hoy conocemos como Casa de la Moneda. Fue fundada por Carlos III en 1761 para suministrar armamento a los ejércitos españoles (similar a la de Torre Annunziata de Nápoles), estuvo en este lugar hasta 1780 que se trasladó a la vega del Tajo, para aprovechar su fuerza hidráulica mediante el Canal de Carlos III y que es el lugar donde casi todos la hemos conocido. Este proyecto fue encargado al arquitecto italiano Francesco Sabatini que también diseñó el Palacio Real de Madrid.

Fábrica de armas en la actualidad, por David Utrilla
Maquinaria que todavía se conserva en alguno de los edificios no restaurados de la Fábrica de armas de Toledo. David Utrilla

Unos curiosos y amplios sótanos se conservan bajo el edificio Sabatini, pegados al río. Allí  podemos encontrar un espacio subterráneo y oscuro, en el que en un tiempo estuvieron ubicadas las ruedas y maquinarias que movidas por el agua a través del canal de Carlos III que corre al lado, comunicaban el movimiento a las poleas de la nave superior. De esta manera se ponían en funcionamiento las pulidoras, prensas y demás máquinas para fabricar las espadas.

Sótanos de la Fábrica de Armas de Toledo. David Utrilla*

Web de referencia

cultura castilla la mancha Fábrica de armas de toledo

Leyendas de Toledo fabrica de armas de toledo

La Fábrica de Armas de Toledo

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